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21 Nov 2020 | 21:57 h

Durante la pandemia de la COVID-19, usuarios en redes sociales han difundido una serie de bulos en torno a las vacunas. En Verificador, hemos demostrado anteriormente que es falso que las vacunas ‘causan’ síndrome de Down o espectro autista y que no ‘incrementen el riesgo’ de tener Alzheimer.

Recientemente, una publicación de Facebook asegura que la vacuna contra el nuevo coronavirus elaborada por AstraZeneca contiene tejido pulmonar de feto. “Las vacunas contra la COVID de AstraZeneca llevan en sus ingredientes tejido pulmonar de feto varón caucásico abortado de 14 semanas”, advierte el post. Además, adjunta imágenes que ‘probarían’ que el compuesto MRC-5 es el tejido de feto.

La publicación ha sido compartida más de 400 veces en menos de una semana. Foto: captura de pantalla

La vacuna de AstraZeneca no contiene fetos

La página web de AstraZeneca informa que el principal componente de esta vacuna es el adenovirus de chimpancé. “ChAdOx1 nCoV-19 utiliza un vector viral basado en una versión debilitada del resfriado común (adenovirus) que contiene el material genético de la proteína de pico SARS-CoV-2. Después de la vacunación, se produce la proteína de pico de superficie, que prepara al sistema inmunológico para atacar al COVID-19 si luego infecta el cuerpo”, señala el portal.

Al respecto, Juan More, PhD en inmunología comparada, explicó que lo que se ha hecho en la vacuna es escoger ese virus (adenovirus) y ponerle la proteína Spike (S) que es la del SARS-CoV-2. “Entonces lo que hace el virus es llevar la proteína a nuestro cuerpo”, manifestó.

Como se observa, en la página web no se hace referencia como “ingrediente” de la vacuna a la línea celular MRC-5 que se menciona en la publicación ni a algún tejido pulmonar de feto.

Ello también ha sido desmentido por el laboratorio en diálogo con la agencia Reuters a través de correo electrónico. “La AZD1222 no se desarrolló utilizando líneas celulares MRC-5”, afirma la nota.

Las imágenes muestran que la vacuna fue probada en la línea celular MRC-5

Aunque entre los componentes no se encuentra la MRC-5, la publicación de Facebook lo relaciona debido a que existe un artículo en el cual se probó la vacuna en dicha línea celular.

De acuerdo con la investigación publicada en la plataforma Research Square, se inoculó la vacuna ChAdOx1 en tres líneas celulares diferentes (MRC-5, A549 y HEK293).

“Usamos secuenciación directa de ARN para analizar la expresión de la transcripción del genoma ChAdOx1 nCoV-19 en líneas celulares humanas MRC-5 y A549 que no son permisivas para la replicación del vector junto con la línea celular permisiva para la replicación, HEK293”, expresa el documento.

Todo ello con el fin de conocer el comportamiento de esta vacuna candidata contra la COVID-19. Así lo destacó Juan More a Verificador: “El objetivo inicial es ver cómo un producto biológico afecta, estimula o genera cambios en la célula”, precisó.

Con ello coincide Jaime Pérez, miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Vacunología (AEV). “Lo que ocurrió en realidad es que el adenovirus de chimpancé se inoculó en las líneas celulares humanas MRC-5 y A549 con el fin de probar sus resultados, sin que después estas hayan sido integradas como componentes de la vacuna”, declaró a la agencia EFE.

El MRC-5 es un tejido celular producido en laboratorio

En la imagen de la publicación se subraya el hecho de que la línea celular MRC-5 se desarrolló a partir de “tejido pulmonar de un feto masculino abortado de 14 semanas de edad”.

Al respecto, es importante aclarar que la MRC-5 sí fue creada en 1966 a partir de un aborto de “varón caucásico de 14 semanas”, como informa el Instituto Coriell. Sin embargo, actualmente, es un producto hecho en laboratorio y que, por lo tanto, no requiere de fetos para su elaboración. Además, su producción y comercialización se han masificado.

“Las líneas celulares son precisamente de laboratorio y son comercializadas a nivel mundial para hacer ensayos de laboratorio”, explicó More. El experto añadió que estas líneas celulares suelen ser de origen fetal o de células cancerígenas. Un ejemplo de ello, son las células Hela que se elaboraron a partir de un tumor de cáncer uterino.

Finalmente, More resaltó que la importancia de estas líneas celulares reside en que permiten identificar qué ocasiona un producto biológico en esas células. “El objetivo de hacerlo en el laboratorio es evaluar este producto con sus limitaciones y evidentemente una línea celular nunca refleja exactamente lo que pasa en un individuo, pero al menos da una aproximación muy cercana de lo que podría pasar a nivel celular”, concluyó.

Las vacunas no están compuestas de fetos

No es la primera vez que se difunde que las vacunas contienen fetos. Anteriormente, una publicación de Facebook, que enumeraba los ingredientes de las vacunas, incorporó como parte de estos los restos de fetos.

En una nota anterior de Verificador comprobamos que las vacunas no toman fetos recién abortados (o su ADN) para elaborar vacunas, sino que hacen uso de líneas celulares producidas en laboratorio.

“Como el virus de interés infecta a humanos, se usan células humanas como (una especie de) ‘fábricas’ para multiplicar al virus”, señaló Erika Castillo, PhD en Ciencias Médicas y fundadora de Cienciagenerika.

Conclusión

El compuesto de la vacuna de Oxford y AstraZeneca es un adenovirus de chimpancé y no restos de fetos. Además, la línea celular MRC-5 citada en la publicación se elabora, actualmente, a partir de trabajos en laboratorio. Por lo tanto, es falso que la vacuna de AstraZeneca contenga tejido pulmonar de feto.

*Si desea saber si una publicación en las redes sociales es cierta o falsa, puede pedir a La República que compruebe la información. Envíe su solicitud al apartado Contacto o escríbanos a nuestro WhatsApp (+51 997 883 271).

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