23 Sep 2020 | 10:00 h

Una larga publicación de Facebook aseguraba que había una relación causal entre la “vacuna antigripal” y la enfermedad ocasionada por el nuevo coronavirus, la COVID-19.

Tras exponer una lista de componentes de la vacuna contra la influenza —que revisamos en una verificación anterior y consideramos inexacta—, el post del 17 de agosto afirmaba que los síntomas producidos por el virus SARS-Cov2 eran, en realidad, “reacciones adversas a la vacuna antigripal”, lo cual es falso.

En el último mes, este viral, acompañado de una composición con la imagen de Bill Gates, recibió más de 3.000 interacciones, según datos de CrowTangle.

Solo uno de los post fue compartido más de 700 veces. Capturas de Facebook.

PUEDES VER Publicación sobre componentes de la “vacuna antigripal” es engañosa

Es falso que la vacuna contra la influenza infecte con el nuevo coronavirus

“La gripe es una enfermedad respiratoria contagiosa causada por virus de RNA de la familia Orthomyxoviridae, de acuerdo a la información presentada por la Facultad de Biociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona. El SARS-CoV-2 (Coronavirus 2 del Síndrome Respiratorio Agudo Severo) es un virus de la familia de los coronavirus, según el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU.

No existe ninguna relación entre la vacunación de la gripe y enfermarse de COVID-19, aseguró el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.

El posible origen del bulo sería un avance del estudio no revisado por pares (pre print), que circuló en España a mediados de este año.

El documento, titulado “Posible causa de la pandemia por coronavirus: Interferencia inmunológica entre el POLISORBATO 80 de la vacuna antigripal adyuvada y el SARS-CoV-2expuso una hipótesis de una (no comprobada) “posible interferencia inmunológica”.

Según el autor de este pre print, Juan Gastón, responsable de Farmacia del Hospital de Barbastro, lo que se difundió fue un “borrador de un borrador” que “no está actualizado” ni terminado, informó Heraldo.

Quiero aclarar que no se está poniendo en entredicho las vacunas, solo una sustancia de las mismas (Polisorbato 80), ya que se está haciendo un uso torticero (injusto) del estudio", dijo a fines de junio de este año. Justificó su hipótesis afirmando que ese adyuvante solo se usa en las vacunas contra la influenza aplicadas a las personas mayores de 65 años y no a otros grupos de edad.

Además de que dicho pre print no está ni terminado, ni actualizado, tampoco está avalado por la comunidad científica, según la verificación de Newtral. Como detallamos en esta nota, para que un estudio pueda ser, finalmente, publicado, pasa por una rigurosa “revisión por pares” (peer review) que califica el trabajo del investigador.

María Montoya, integrante de la Sociedad Española de Inmunología y del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, resaltó la “falta de rigor científico” del documento.

“En el escrito de Gastón Añaños, se plantean una serie de suposiciones que no se comprueban. Falta el análisis estadístico de los datos, los criterios de selección de grupos de estudio, la referencia al comité de ética que ha revisado el estudio y ha autorizado que se usen los datos de los pacientes y un largo etcétera de requisitos para considerarse un estudio científico fiable. Es un escrito especulativo, no aporta ningún dato experimental que muestre la peligrosidad del polysorbato 80, como parecía indicar en su título”, zanjó.

Asimismo, Jorge Carrillo, vocal de la Sociedad Española de Inmunología, consideró que el texto era “de baja calidad”, registró Maldita Ciencia en su verificación.

¿El virus aún no ha sido secuenciado?

El código genético del nuevo coronavirus ya ha sido secuenciado y publicado en GenBank por parte del Centro Clínico de Salud Pública y Escuela Pública de Shanghái, según el artículo de fact-checking de AFP Factual, como explicamos en una verificación anterior.

“El coronavirus SARS-CoV-2 supone el séptimo coronavirus aislado y caracterizado capaz de provocar infecciones en humanos”, refirió un informe técnico del 17 de marzo del Ministerio de Sanidad español.

La publicación afirmó que no se siguió el “protocolo de Koch”. De acuerdo a Newtral, sus postulados para identificar un agente patógeno son cuatro: (1) solo debe encontrarse en pacientes enfermos, (2) debe ser posible cultivarse en un medio puro, (3) al ser inducido en un “huésped sano” debe reproducir la enfermedad y (4) tras ellos, tanto el huésped como el paciente deben presentarlo.

La crítica está dirigida al estudio “A Novel Coronavirus from Patients with Pneumonia in China, 2019”, publicada en febrero del 2020 por The New England Journal of Medicine.

Para el infectólogo Omar Sued, entrevistado por AFP Factual estos postulados sí se respetaron pues el virus sí está presente. “Se detecta con el test PCR”. Por otro lado, aclaró que estos postulados “no siempre se cumplen”, como en el caso de la lepra y el VIH. Asimismo, Javier Cantón, doctor en Virología y profesor de Biotecnología de coronavirus, le dijo a Newtral que este tampoco fue un reclamo para el Zika o el Ébola.

Ablogios resaltó que cultivos de SARS-Cov2 se utilizaron para “reinfectar animales”, tal como lo evidencia un artículo de Nature —"Respiratory disease in rhesus macaques inoculated with SARS-CoV-2″— y otro de Cell Research —“Infection with novel coronavirus (SARS-CoV-2) causes pneumonia in Rhesus macaques.

Es falso que los test sean ineficaces

“Los tests que se utilizan poseen una ineficacia del 100% (ó una eficacia del 0%)”, afirmó el post.

Tal como lo explicó este especial de Salud con Lupa, tanto los test rápidos como las pruebas moleculares tuvieron y tienen su utilidad durante la expansión de la pandemia.

Sobre las pruebas serológicas, más conocidas como “test rápidos”, la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos indicó que “pueden proporcionar resultados rápidos, pero no deben usarse para diagnosticar una infección activa”.

Pero, según Salud con Lupa, sirve para rastrear cómo se ha trasmitido la enfermedad, entre quiénes y en qué lugares. “Las pruebas serológicas son bastante útiles cuando evaluamos a poblaciones porque eso nos permite ver qué cantidad de población ha estado en contacto con el virus”, declaró Augusto Tarazona, infectólogo y vocal del Colegio Médico del Perú (CMP), para una verificación anterior sobre los test rápidos. Sin embargo, no es útil “(para un) diagnóstico precoz o temprano”, afirmó.

Respecto a las pruebas moleculares, estas son consideradas más exactas. Según explicó la doctora en Ciencias Médicas, Erika Castillo Carrión, las pruebas moleculares identifican una secuencia específica del virus SARS-Cov-2, que no se encuentra en otros virus ni en nuestro ADN, por lo que no es probable que den “falsos positivos”.

Es falso que vacunas ARN van a “reescribir el ADN humano”

“La vacuna contra el ‘virus inexistente’ SARS-Cov-2 que se ha desarrollado y se intenta implementar en todo el mundo, es un ARNm (Ácido Ribonucleico Mensajero). Esta vacuna, literalmente reescribe el ADN humano”, indicó el post.

Anteriormente, en Verificador ya desmentimos que las vacunas candidatas contra la COVID-19 van a modificar el ADN el genoma humano (1, 2 y 3).

En resumen, de todos los proyectos que ansían producir una vacuna contra la COVID-19, son nueve los que están en la tercera fase, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sinopharm (China) —que está haciendo esas pruebas en el país de acuerdo al mismo Gobierno— está desarrollando una vacuna de tipo “virus inactivo”. La candidata de Oxford y AstraZneca (Reino Unido) —cuyos ensayos de fase 3 también se han anunciado en Perú, según el Ministerio de Relaciones Exteriores— es de “vector viral no replicativo”.

Moderna (Estados Unidos) y BioNTech & Pfizer (Alemania) sí están desarrollando vacunas tipo ARN pero estas no modifican el código genético.

Las candidatas a vacunas tipo ARN “inoculan fragmentos de ARN” y generan la proteína S del coronavirus. El cuerpo vacunado reacciona y produce anticuerpos para defenderse. Esta acción se da a nivel del citoplasma, explicó el doctor en Inmunología comparada Juan More Bayona en una anterior ocasión, y no en el núcleo de la célula, que es donde se encuentra el ADN.

Por otro lado, Robert Carnahan, profesor asociado de la Universidad de Vanderbilt, aclaró a HealthFeedback que este fragmento de ARN no persistiría lo suficiente como para causar “trastornos autoinmunitarios”. Además, mencionó que el ARN y el ADN son “químicamente diferentes” y por ese motivo no podrían mezclarse.

Conclusión

La publicación cita unos tres bulos sobre el nuevo coronavirus y la candidata a vacuna tipo ARN. Además, comparte al menos una declaración engañosa. Por lo tanto calificamos al post como falso.

Actualización

El 23 de setiembre del 2020 se modificó la cantidad de proyectos en tercera fase.

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