A través de las redes sociales, circula una publicación que equipara la utilización de mascarillas y el distanciamiento social en las escuelas con las torturas que sufren los reos de la cárcel de Guantánamo. Hasta la fecha, ha sido compartido más de 256 veces.

No obstante, se trata de una afirmación falsa, ya que las torturas ejecutadas en Guantánamo presentan características diferentes a las que señala el post. Además, el uso de protectores faciales y las medidas de distanciamiento no suponen un mecanismo de tortura per se.

Publicación de Facebook con afirmaciones falsas. Foto: Captura.

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“Una foto es de la cárcel de Guantánamo, la otra es el patio de un colegio de niños en España. Antes de abrir Guantánamo, los militares reunieron a los mayores expertos en psicología del mundo. Estos debatieron y decidieron que la mayor tortura psicológica para el ser humano es obligarle a usar mascarilla durante horas, junto con el distanciamiento social.”, se lee.

La cárcel de alta seguridad de Guantánamo es conocida por las técnicas de tortura y violación a los derechos humanos que padecen sus presidiarios. Verificador ubicó la fotografía que adjudica el post, que data del 12 de febrero de 2002, como indica el repertorio de imágenes Shutterstock.

Captura de la página web de Shutterstock.

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En ella, se observan a los prisioneros esposados en fila, quienes llevan mascarillas en el rostro y un visor colgando del cuello. La leyenda de la foto informa que los detenidos acaban de llegar al Campo X-Ray de la Base Naval de Guantánamo por presuntas vinculaciones con Al Qaeda y el Talibán.

En la imagen destaca la presencia de mascarillas. ¿Pero, cuál es el motivo de su uso?

Según el testimonio de un oficial de la policía militar (página 52 del informe realizado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos “Hacia el cierre de Guantánamo”), los primeros prisioneros arribaron al Campo X-Ray en enero de 2002 “en atuendos de plena privación sensorial”. Esto ocurrió un mes antes de la fecha indicada por la imagen.

Este mecanismo de tortura consiste en privar de los estímulos sensoriales a los prisioneros. Utilizan mascarillas faciales, visores –como los de la imagen– que cubren la visión, orejeras, guantes pesados y otros elementos que bloqueen los sentidos. De esta manera, dan una sensación de aislamiento, como se muestra en la siguiente fotografía, tomada por Shane T. McCoy, de la U.S. Navy en enero de 2002.

Prisioneros en Guantánamo expuestos a la privación sensorial. Foto: REUTERS / U.S. Department of Defense / Shane T. McCoy

“Tras cuarenta y ocho horas con la cara tapada y los oídos taponados, la persona se convierte en psicótica. La desesperación del aislamiento la empuja hacia su carcelero, suplicando el contacto humano”, describe sus efectos en los prisioneros de Guantánamo el libro “CIA Airlines: Cómo un periódico de provincias desveló la trama ilegal contra el terrorismo” de los periodistas Matías Vallés, Felipe Armendáriz y María Luisa Goñi.

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El uso de mascarillas y el distanciamiento social no son un método de tortura

Asimismo, este medio consultó al exdecano del Colegio de Psicólogos del Perú, Belisario Zanabria Moreno, quien precisó que el uso de mascarillas como tal no causa una privación sensorial.

Dependiendo de la estructura de la personalidad, explica Zanabria, un sujeto de carácter ansioso, susceptible o poco tolerante a la frustración, puede presentar un efecto psicológico de ahogo e hiperventilación cuando utiliza la mascarilla. Sin embargo, esto no se asemeja a la privación de los estímulos sensoriales.

Por otra parte, el informe de la CIDH, que señala los mecanismos de tortura perpetrados a los prisioneros de Guantánamo (páginas 53 y 55), no incluye ni el “distanciamiento social” ni el “uso de mascarillas”.

Extracto de la página 53 del Informe "Hacia el cierre de Guantánamo", de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Foto: Captura.

Extracto de la página 55 del Informe "Hacia el cierre de Guantánamo", de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Foto: Captura.

¿El distanciamiento social en las escuelas es una “tortura” para los niños?

Con respecto a la imagen de los niños en el patio de una escuela española, el registro más antiguo que se halló (8 de setiembre de 2020) no brindó detalles del contexto, por lo que no se puede deducir a qué actividad escolar se refiere.

Publicación en Twitter que comparte la imagen a la que refiere el post. Foto: Captura.

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No obstante, los protocolos en el país ibérico para el retorno a clases sí contemplan el distanciamiento físico de 1,5 metros y el uso obligatorio de mascarillas a partir de los seis años, como detalla el medio español RTVE. La única excepción la tienen los alumnos de educación Infantil y el primer ciclo de primaria, que podrán establecer “grupos de convivencia estable” en los que no se limitará la distancia.

Aun así, es cierto que estas medidas pueden tener repercusiones en los menores, cuya personalidad se encuentra aún en formación. Belisario Zanabria considera que, principalmente, los niños ansiosos, tensos o hiperactivos, podrían tener problemas para tolerar el uso de mascarilla durante horas.

“Por su naturaleza, el niño va a ser inquieto, y esto no es bueno, porque está en desarrollo y tiene que estar en actividad, movilizarse, jugar”. Resaltó, no obstante, que brindar información a los menores es importante para que entiendan y valoren las nuevas normas de convivencia y de distanciamiento físico, pues no van a estar separados de forma permanente.

De todos modos, precisa el especialista, las constantes prohibiciones y exigencias para hacer respetar las normas podrían afectar la sensibilidad de algunos niños y propiciar una depresión infantil o reacciones psicosomáticas. “Hay que tener cuidado que ese desarrollo [de la personalidad] no se vaya a traumar con miedos, temores y angustias”.

Sin embargo, si bien existen riesgos en el desarrollo de la personalidad de los niños, el uso de mascarillas y el distanciamiento social en las escuelas no es análogo ni comparable con las condiciones de tortura que padecen los reos en Guantánamo, ya que los niños no son privados de sus sentidos corporales, y la distancia física como tal no se incluye entre los mecanismos punitivos de dicha prisión.

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Conclusión

Es falso que el uso de mascarillas y distanciamiento social sean “torturas psicológicas para el ser humano” aplicadas en la prisión de Guantánamo. Lo más cercano sería la privación sensorial, para la cual hacen falta más elementos que un protector facial.

Por otro lado, las clases presenciales bajo medidas de distanciamiento sí puede afectar el desarrollo de la personalidad en los niños más susceptibles, pero no es comparable ni guarda relación con el mecanismo de tortura aplicado en la cárcel de Guantánamo. Por lo tanto, calificamos esta publicación como falsa.

*Si desea saber si una publicación en las redes sociales es cierta o falsa, puede pedir a La República que compruebe la información. Envíe su solicitud al apartado Contacto o escríbanos a nuestro WhatsApp (+51 997 883 271).

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