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18 Set 2020 | 4:30 h

En Facebook, un viral compartido más de 2.400 veces anuncia que, a menudo, los infartos cardíacos ocurren en el baño. Por ello, el post indica que las personas deben ducharse de esta forma: comenzar por los pies en vez de la cabeza.

Nos enfocamos en verificar si los ataques al corazón suceden durante el baño y concluimos que este enunciado es falso.

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Es falso que existen más infartos cardíacos durante el momento del baño. captura en Facebook.

Un estudio —Características clínicas de los accidentes cerebrovasculares que ocurren durante el baño—, publicado el 2017 en la Biblioteca Nacional de Medicina, revisó datos clínicos adquiridos prospectivamente entre enero de 2011 y diciembre de 2015 sobre 1939 pacientes con accidente cerebrovascular —infartos cerebrales, hemorragias intracerebrales y hemorragias subaracnoideas— para identificar quiénes sufrieron un accidente cerebrovascular mientras se bañaban.

Independientemente del tipo de afección, se encontró que solo una minoría de pacientes se había ‘derrumbado’ dentro de la bañera. Además, concluyó: “existe un pequeño riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico durante el baño en sujetos vulnerables. Este estudio retrospectivo no estableció una relación causal entre el baño y el accidente cerebrovascular, ni identificó factores de riesgo, lo que significa que se justifican futuros estudios prospectivos”.

En comunicación con Verificador de La República, Roger Isla, cardiólogo del Hospital Essalud Alberto Sabogal Sologuren, indicó que no hay evidencia de que los infartos cardíacos o infartos de miocardio se produzcan en los baños, pero existen indicios de que el ataque cardíaco puede suceder más en las mañanas.

“Esto responde al ritmo circadianoreloj biológico, inherente al ser humano— del mismo organismo, en el que justamente en las mañanas hay mayor descarga de las hormonas catecolaminas—entre ellas, la adrenalina— que sirven para realizar algunas actividades. Estas sustancias, muchas veces, se relacionan con las presiones arteriales. A más catecolaminas, más presión arterial. Esto coincide con la mayor cantidad de infartos cardíacos (provocados por un coágulo que bloquea una de las arterias coronarias)”, explicó.

Formación de plaza que produce el infarto de miocardio. Foto: ADAM / captura de la web Medlineplus.

El cardiólogo precisó que un infarto en las mañanas no comprende un patrón específico, porque es muy variable y no depende de cuándo ocurre (mañana, tarde, noche). “El manejo o intervención es el mismo”, añadió.

El especialista recuerda que existen dos factores que producen un ataque cardiaco: factores de riesgo modificables —estilo de vida, enfermedades preexistentes, tabaquismo, alcoholismo, entre otros— y no modificables —sexo y edad—. Dijo que para prevenirlo es necesario intervenir en el primer caso, aunque se debe tener en cuenta que algunos son genéticos.

Por su parte, el cardiólogo Marco Almeri indicó que el acto de bañarse o la forma de hacerlo no guarda ninguna relación con la generación de un infarto cardíaco y no hay evidencia científica. “En su mayoría, los casos que desencadenan en un infarto han sido porque el paciente abandonó el tratamiento o no lo controla adecuadamente, por lo que tiene un factor de riesgo”, explicó a este medio.

Asimismo, aseveró que, en su experiencia, algunos pacientes manifestaron sentir dolor en el pecho luego de cambiar repentinamente de agua caliente a agua fría o viceversa. Sin embargo, el cardiólogo recalcó que este hecho no es común, solo sucede en casos especiales, y resaltó: “No es que nos duchemos con agua fría o caliente y vamos a tener un infarto”.

Recordó que la manera de prevenir un infarto es controlando los factores de riesgo modificables, es decir, algunas enfermedades que han demostrado precipitar este ataque en el corazón —hipertensión arterial, diabetes, obesidad, dislipidemia, sedentarismo, el estrés, entre otros—.

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En una publicación de AFP Factual, el cardiólogo uruguayo Alejandro Cuesta aseguró que “nunca” escuchó que en el baño se producen más infartos que en otras estancias de las viviendas. Aunque señaló que suele ocurrir más en el baño los síncopes (pérdida brusca y temporal de la conciencia y del tono postural) por diversas situaciones—orinar, movilizar el intestino, ducharse con agua muy caliente, estar mucho tiempo de pie frente al espejo, entre otros—.

Sin embargo, subrayó que “son pérdidas de conocimiento de rápida instalación y totalmente reversibles, no infartos ni muertes”.

Así también, el cardiólogo filipino Raphael R. Castillo, integrante de la dirección de la Sociedad Internacional de Hipertensión (ISH, por sus siglas en inglés), señaló al referido medio que las personas tienen un excelente mecanismo compensatorio para hacer los ajustes necesarios ante cambios de temperatura. Sin embargo, recomendó: “con un historial de problemas cardíacos (estos pacientes) deberían utilizar agua tibia y evitar estar mucho tiempo tomando un baño”.

Tras afirmar que los infartos se dan más en la ducha, el post advierte a las personas que lo mejor es bañarse comenzando por los pies. Sin embargo, en otra publicación, este medio concluyó que no existe evidencia científica la cual demuestre que bañarse mojándose primero la cabeza es un factor de riesgo que incrementa las probabilidades de sufrir un infarto.

Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir una dieta sana, hacer ejercicios de manera regular, evitar el consumo de tabaco, verificar y controlar el riesgo cardiovascular —tensión arterial, azúcar y lípidos en la sangre— entre las medidas de prevención. En ninguna parte, advierte cómo bañarse o algo similar.

El ritmo circadiano (reloj biológico) y los eventos cardiacos

Un artículo —Los ritmos cardíacos parecen circadianos en la naturaleza—, publicado el 2004 en Scientific American, indica que, según un informe publicado por las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, los latidos del corazón de las personas sanas también muestran fuertes ritmos circadianos y ayudaría a explicar los elevados eventos cardíacos adversos en las mañanas.

Dicho documento sugiere: “El mecanismo subyacente de la regulación cardíaca está fuertemente influenciado por el marcapasos circadiano endógeno (estos controlan al ritmo circadiano)”. “Los científicos postulan que este patrón fundamental podría influir en las personas vulnerables, como las que padecen insuficiencia cardíaca congestiva, y contribuir al patrón de ataques cardíacos matutinos observados en estudios epidemiológicos”, agrega.

Otra investigación —Ritmo circadiano en el infarto agudo del miocardio— cuyo objetivo fue conocer el comportamiento del ritmo circadiano en el infarto agudo del miocardio y su probable relación con diversos factores clínicos epidemiológicos, concluye: “El horario de presentación de los síntomas más frecuente fue el de la mañana, entre las 06:00 a 11:59 a. m., no se encontraron diferencias en este comportamiento de horario entre ambos sexos y los grupos de edades analizados”.

Asimismo, indica que en las mañanas resultó ser el de mayor letalidad y el de menor respuesta efectiva a la terapéutica trombolítica.

Conclusión

Expertos señalan que no hay evidencia científica de que el infarto al corazón ocurra más en los baños. Recomiendan seguir las medidas de prevención establecidas para evitar el ataque cardíaco.

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