Irene Ignacio

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24 Ago 2020 | 17:36 h

Una publicación de Facebook afirmaba que, supuestamente, “la doctora Carrie Madej había abordado cómo la tecnología de ADN/ ARN que se usan en las llamadas vacunas contra la COVID-19 nos convertirá en seres humanos transgénicos” en un video. Una búsqueda en Crowtangle nos reveló que ese clip había sido compartido más de 1.000 veces durante el último mes.

El post de Facebook recoge un extracto del video publicado en YouTube por la osteópata Carrie Madej el 25 de junio, cuyo título al español podría traducirse como “Urgente información sobre la vacuna contra la COVID-19″. En esa red social, la grabación original recibió más de 12.000 ‘Me gusta'.

Video original hablaba de una posibilidad. Aún así, da información falsa sobre las posibles vacunas. YouTube: Dr. Carrie Madej.

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Es falso que las posibles vacunas “modifican el código genético”

“¿Y qué pasa si nuestro ADN, nuestro genoma se modifica y por lo tanto puede ser patentado y poseído? (...) Esto se llama tecnología de ADN y ARN recombinante y es lo que se propone para la vacuna COVID-19″, aseguró Carrie Madej. “Las vacunas del coronavirus están diseñadas para convertirnos en organismos genéticamente modificados″, expresó la ostéopata.

El ADN (ácido desoxirribonucleico) tiene la función principal de “proveer la información genética que nos determina”, según la Universidad Internacional de Valencia, mientras que el ARN (ácido ribonucleico) posibilita la síntesis de proteínas y permite que la información del ADN, “sea comprendida por las células”.

En la vacuna tipo ARN —como la candidata de BioNTech y Pfizer (Alemania) y la de Moderna (Estados Unidos)—, “lo que ingresa al cuerpo es una estructura de ARN, encapsulada en un liposoma”, explicó el PhD en prevención y control de enfermedades Mirko Zimic. Luego, se libera en el citoplasma para generar una reacción de nuestro sistema inmunológico.

“El ARN que se utiliza (en las candidatas a vacunas) está modificado para que funcione a nivel citoplasmático. No para que sea transportado al núcleo donde está nuestro ADN”, aclaró el PhD en Inmunología comparada Juan More Bayona a Verificador. “No existe evidencia que este ARN pueda mezclarse con el ADN de nuestras células”, aseguró, tras calificar la suposición de “improbable”.

Además, en el núcleo de la célula (donde se encuentra el ADN) existen enzimas que degradan elementos extraños. “Es un mecanismo de protección”, manifestó More Bayone. “Aún así, son dos moléculas distintas”, comentó el doctor contactado vía Científicos.pe.

El infectólogo Renato Kfouri, presidente del Departamento de Inmunizaciones de la Sociedad Brasileña de Pediatría, dijo a G1, de Brasil, que los estudios demostraban la “seguridad extrema” de que este tipo de vacuna no se integraba a nuestro sistema.

“Cualquier ARN inyectado a partir de una vacuna no persistirá lo suficiente como para causar trastornos autoinmunitarios (enfermedades crónicas)”, declaró Robert Carnahan, profesor asociado de la Universidad de Vanderbilt, a HealthFeedback. Añadió que el ARN no puede integrarse al ADN debido a que es “químicamente diferente” y, por lo tanto, tampoco puede modificarlo.

Existen otras candidatas que no son vacunas tipo ARN

De acuerdo al reporte de agosto del 2020 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay más de 140 proyectos alrededor del mundo cuyo objetivo es encontrar una vacuna contra la COVID-19.

En general, para desarrollar vacunas, las soluciones primero son probadas en animales, en el desarrollo preclínico, y después en humanos, en los estudios clínicos, detalló el doctor José Apesteguía Infantes, director del Cicotox de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en conversación con Verificador para otro artículo.

A su vez, los estudios de una vacuna en etapa experimental son de fase 1 (donde se evalúa la seguridad y los efectos), fase 2 (para valorar la eficacia) y fase 3 (cuando se evalúa la eficacia y la seguridad en una mayor cantidad de personas), de acuerdo a la Universidad de Chile.

De entre los proyectos seguidos por la OMS, unos 25 están en fase clínica. Y de ese grupo, seis candidatas están en fase 3. Las posibles vacunas son de tipo: vector viral no replicativo (1), virus inactivo (2) y ARN (3). Ninguna modifica el código genético.

DesarrolladorTipo de vacuna
Universidad de Oxford/ AstraZenecaVector viral no replicativo (1)
Sinovac BiotechVirus inactivo (2)
Sinopharm/ Instituto de WuhanVirus inactivo (2)
Sinopharm/ Instituto de BeijinVirus inactivo (2)
Moderna/ NIAID (NIH)ARN (3)
BioNTech/ Pfizer/ Fosun PharmaARN (3)

Fuente: OMS/ Ojo Público

El investigador de la Universidad Cayetano Heredia Mirko Zimic explicó a La República que una vacuna de virus inactivo está desarrollada a partir de un virus “que ya no se puede replicar”. Tanto Sinovac Biotech como Sinopharm (China) apostaron por este tipo. Añadió que la candidata peruana es de tipo bacteriano. Se trata de una salmonela que ha sido genéticamente modificada para llevar la proteína S del nuevo coronavirus.

Oxford (Reino Unido) y el Instituto de Investigación Gamaleya de Moscú (Rusia) están desarrollando una vacuna de vector viral no replicativo. Aquí, “el virus no está inactivo”, comentó el doctor Mirko Zimic. Se trata de un virus debilitado.

Este tipo de vacuna funciona como un “cebo” —según un artículo de The Conversation elaborado por Kylie Quinn, investigadora de la Universidad RMIT, y Holly Seale, docente de la Universidad de Nueva Gales del Sur—. “Tomamos un virus inofensivo, lo modificamos para que pueda replicarse y lo marcamos como objetivo con una muestra de la superficie de un virus SARS-CoV-2. Así, para nuestro sistema inmunológico, esta vacuna parece un virus muy peligroso, por lo que se genera una respuesta inmune relativamente fuerte”, expusieron.

Finalmente, Lead Stories hizo un análisis de la mayor parte del discurso de Carrie Madej y concluyó que la ostéopata no brindaba pruebas de sus acusaciones.

Conclusión

Son muchas las candidatas a vacunas que se están desarrollando en distintos países, con variadas tecnologías y en función de diversas metodologías. Estas son de distintos tipos y ninguna “reescribe el ADN”. Por lo tanto, calificamos las afirmaciones del video y el texto de la publicación de Facebook como falsos.

*Si desea saber si una publicación en las redes sociales es cierta o falsa, puede pedir a La República que compruebe la información. Envíe su solicitud al apartado Contacto o escríbanos a nuestro WhatsApp (+51 997 883 271).

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