20 Jul 2020 | 2:03 h

Uno de los productos de los más que se ha hablado en los últimos 3 meses es el dióxido de cloro (CDS), un químico que se promociona como la cura a diversas enfermedades.

En el Perú, algunos médicos se han hecho populares por promover su consumo. Uno de ellos es Ruperto Ruiz, quien en una entrevista difundida en redes asegura que a pesar de que no está seguro de su eficacia, invita a sus pacientes a consumirlo.

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“Invoco a mis colegas mediante el acuerdo de Helsinki que tengamos la valentía de decirle a alguien ‘mire, señor y señora, yo no sé qué tan cierto sea pero se animaría a probar’”, menciona.

dioxido de cloro

Otro personal de salud que recomienda ingerir el CDS es Amílcar Huancahuari, ex-jefe del Comando COVID-19 de Ayacucho, quien en un video aparece consumiendo este producto y asegurando que él se lo indicaba a sus pacientes.

dioxido de cloro

Sin embargo, los principales argumentos que utilizan estos médicos para recomendarlo, son en realidad, una prueba de la escasa evidencia sobre su efectividad en humanos.

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Los males que “cura”

Esta sustancia ha sido promocionada como la cura a diversas enfermedades que no tienen relación alguna. Entre ellas se destaca el cáncer, la diabetes, la malaria, VIH/SIDA, hepatitis, autismo, acné, asma, apendicitis y ahora el nuevo coronavirus.

Sin embargo, su verdadero uso está relacionado a la desinfección de productos industriales. “Estas sustancias lo que contiene son iones de clorito, que es un blanqueador utilizado en la fabricación de papel”, afirma Kelly Serrano, jefa de la Unidad Funcional del Centro Nacional de Farmacovigilancia y Tecnovigilancia de la DIGEMID.

Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera como una sustancia química usada en la desinfección de agua para consumo humano.

Por último, Kelly Serrano declaró a Verificador que “este compuesto no está registrado en el país como un producto farmacéutico”.

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Los estudios realizados hasta ahora no prueban su efectividad

A través de una alerta, la DIGEMID advirtió que esta sustancia no cuenta con registro sanitario, autorización de vital importancia para garantizar su eficacia.

El químico farmacéutico Erick Cóndor, quien redactó esa alerta, nos explica que poseer este registro respalda su calidad, seguridad y que en caso de reacciones adversas existe alguien a quien responsabilizar.

“El registro sanitario no solo te da el soporte de si sirve que se llama eficacia, de si tiene un problema que se llama seguridad, también hay otro factor que se llama la calidad, cuando tienes un registro sanitario en teoría avalas quién lo fabrica y en qué condiciones lo hace”, esclarece.

Asimismo, su colega Kelly Serrano comenta que “para que otorguen esta autorización sanitaria las autoridades piden una serie de evidencias: científica, de eficacia y seguridad”. Agrega que para obtenerlo, “tienen que hacer ensayos clínicos que demuestran que el producto es eficaz para tratar cualquier enfermedad”.

Por ello, revisamos los estudios que “prueban” la seguridad y eficacia del dióxido de cloro. Luego de una breve conversación con el doctor Ruperto Ruiz vía WhatsApp, nos compartió las investigaciones realizadas hasta el momento y que conforman uno de sus argumentos principales para recomendar este producto a sus pacientes.

Sin embargo, descubrimos que 14 de los 16 estudios se realizaron en una fase preclínica en la que analizaron los efectos del dióxido de cloro en pruebas in vitro, fuera de organismos vivos, y en animales.

Los otros dos se realizaron en humanos: uno fue llevado a cabo en 1982 con aparentes técnicas metodológicas adecuadas; sin embargo, los resultados arrojaron que no existe ninguna diferencia entre los voluntarios que consumieron dióxido de cloro, clorito y clorato, y los que no.

“La evaluación clínica cuidadosa de cada sujeto en las fases 1, 2 y 3 no reveló ningún impacto clínico sobre el bienestar médico de ningún sujeto como resultado de la ingestión de desinfectante”, concluyen.

Finalmente, el otro estudio que se encuentra en fase clínica, es decir, haciendo pruebas en humanos, recién está en proceso de investigación, puesto que se propone analizar la efectividad de este compuesto en el tratamiento de la COVID-19.

No obstante, antes de obtener los resultados, este proyecto presenta fallas metodológicas importantes como no contar con un grupo de control, el cual es fundamental para demostrar la eficacia del producto.

Erick Cóndor señala que un grupo de control al que no se le medique con ningún fármaco es importante en el análisis de esta enfermedad, puesto que, de acuerdo a la OMS, más del 80 % no presenta síntomas graves y se recupera sin un tratamiento específico.

Por ello, el especialista en química farmacéutica señala que no basta con que se realicen cientos de estudios al respecto si es que estos no cumplen con los requisitos básicos de una investigación objetiva.

“No cualquier ensayo da el sustento de eficacia y seguridad que se necesita para estos casos”, expresa. “En el caso específico del dióxido de cloro hay muchos estudios que tienen esas deficiencias metodológicas en su elaboración”, concluye.

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Consumir este producto trae riesgos para la salud

Un comunicado de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) alertó en el 2019 de los peligros de consumir este compuesto que se presenta como “sustancia milagrosa”.

“Recientemente, la FDA recibió nuevos informes de personas que experimentaron vómitos severos, diarrea severa, presión arterial baja potencialmente mortal causada por deshidratación e insuficiencia hepática aguda después de beber estos productos”, se lee en la publicación.

Al respecto, el químico farmacéutico Erick Cóndor enumera todos los posibles riesgos que puede causar el consumo del CDS.

“En el organismo causa irritación, destruye glóbulos rojos causando una anemia hemolítica lo que a su vez puede llevar a una insuficiencia respiratoria que puede ser grave dependiendo del cuadro del paciente”, señala. “También genera problemas en la actividad cardíaca, arritmias e insuficiencia hepática”, agrega.

Finalmente, el especialista recuerda que uno de los principales riesgos reside en que esta sustancia persuade al usuario de abandonar su tratamiento. “Lo que se vende acá es todo un concepto que como esto es una cura milagrosa entonces en teoría ya no necesitas nada más”, alerta.

Cabe señalar que en el país, hasta el momento no se ha reportado personas con efectos negativos a causa del consumo de dióxido de cloro.

Aunque esa noticia parece alentadora, el químico farmacéutico Erick Cóndor señala que ello no significa que no ocurra, sino que las personas que se ven afectadas priorizan su recuperación antes que denunciar el hecho.

Además, la representante del DIGEMID, Kelly Serrano resalta que como entidad apelan a la prevención. “DIGEMID no puede esperar a tener los casos para recién empezar a tomar medidas, acá se aplica más lo que es la prevención”, precisa.

Conclusión

Los principales estudios usados para “demostrar” su eficacia han sido probados en laboratorios y en animales, mas no en humanos. Además, las dos investigaciones realizadas en humanos no arrojan resultados alentadores sobre este compuesto. Con ello, se comprueba que no hay evidencia de que el dióxido de cloro sea la cura de la COVID-19 y de otras 10 enfermedades.