Haquira: Los presos de piedra de Qaqa cárcel

Haquira, en Apurímac,  alberga a Qaqa Cárcel, que fue una aterradora prisión colonial construida allá por 1650. Paradójicamente lleva grabado en su pétreo frontis la balanza de la justicia, una virtud ausente en sus lóbregas mazmorras.

Haquira, en Apurímac,  alberga a Qaqa Cárcel, que fue una aterradora prisión colonial construida allá por 1650. Paradójicamente lleva grabado en su pétreo frontis la balanza de la justicia, una virtud ausente en sus lóbregas mazmorras.

Anthony Velarde

Qaqa cárcel fue una terrible prisión ubicada en las entrañas de un gigantesco peñón, donde los europeos masacraban a los indígenas rebeldes que se negaban a cumplir con la mita. Por aquel entonces Haquira era considerada la capital de todas las provincias de Apurímac y se había hecho famosa por el descubrimiento de varias minas de oro y plata que atraían la codicia de los foráneos.

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En tiempos prehispánicos el peñón cumplía la función de huaca o adoratorio, donde se veneraba a las entidades celestiales como el Sol, la Luna, y las estrellas. Dicen que los incas lo consideraban un santuario de trascendencia, al que acudían gentes de toda la zona, para brindar ceremonias dirigidas por los tarpuntay. Lo cierto, es que durante la Colonia fue horadado para servir de prisión. Cientos de indígenas fueron obligados a excavar durante años, abriendo bóvedas y túneles donde más tarde serían encerrados hombres y mujeres de su propia raza. En un inicio la mole fue bautizada como “Castillos de Santa Bárbara y Santa Ana”, sin embargo, serían los indígenas la que la recordarían con terror como Qaqa Cárcel.

Todo el conjunto fue rodeado por un elevado muro con una sola puerta de entrada celosamente vigilado por guardias armados. En lo más alto del peñón aún se ubica el sillón de piedra donde se sentaba el vigía principal que controlaba todo lo que ocurría en la cárcel y en el pueblo. Las celdas tienen los techos ligeramente abovedados, ofreciendo huellas de un porfiado cincel. El calabozo de mujeres dista quince pasos de la perteneciente a los varones Esta boca negra abierta en el roquedal  puede albergar a diez personas con una altura más cómoda que las anteriores.

Los tribunales

Los indígenas traídos no entraban de inmediato a la cárcel, antes se les sometía a un juicio para decidir los castigos que habría de dárseles. En la parte posterior del peñón, a 18 metros del suelo, se encuentra el tribunal donde los corregidores de las minas  en compañía de los religiosos juzgaban a los rebeldes que no quería cumplir con la mita.

Terminado el juicio los indígenas pasaban a las mazmorras herméticas, húmedas y malolientes donde  se ubicaban en tumbas de piedras,  condenados a morir de frio o inanición.

Qaqa Cárcel siguió siendo utilizada como tal en la República. Los nuevos reos eran procesados por otras causas como abigeato, adulterio, desacato a la autoridad, entre otras faltas. En el año de 1928 fue prohibida a toda autoridad encerrar en sus espeluznantes cavernas a ningún delincuente por más delitos que este haya cometido.

Dentro de Qaqa cárcel retrocedo en el tiempo e imagino todo el horror que pudieron vivir aquellos desdichados hombres. Y me pregunto tal vez si aquellas matanzas, justificadas por los religiosos de esos tiempos, ¿tienen que ver con los mandamientos que bajó Moisés del monte Sinaí?

 

EN RUMBO

¿Cómo llegar?

Al distrito de Haquira se llega en bus desde el Cusco vía Santo Tomás (Chumbivilcas), el paradero de esta ruta es al costado del coliseo cerrado, en el distrito de Wanchaq. El precio de los pasajes oscila entre 40 y 50 soles. Los carros salen martes y jueves, y en fiestas todos los días.

¿Dónde hospedarse?

En el poblado de Santo Tomás encuentra varios hoteles de 10 soles para arriba.  Lo mismo en Haquira donde una noche oscila entre 10 y 25 soles.

¿Cuándo ir?

Se recomienda ir entre los meses de mayo a setiembre que son las épocas donde hay poca lluvia. Desde hace más de 80 años, en el mes de setiembre se celebra la fiesta patronal de la Virgen de Cocharcas, que congrega a todos los feligreses del distrito y visitantes de otras zonas como Challhuahuacho, Tambobamba, Mara, Santo Tomás, entre otros.

Tips

Los servicios en Haquira son elementales pero su campiña recompensa cualquier carencia.

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