Carlos Contreras:“Un país nunca deja de formarse”

Historiador de la Universidad Católica del Perú es autor, junto a Marcos Cueto, de la serie coleccionable Historia del Perú Republicano que La República distribuirá todos los domingos.

Historiador de la Universidad Católica del Perú es autor, junto a Marcos Cueto, de la serie coleccionable Historia del Perú Republicano que La República distribuirá todos los domingos.

Los historiadores Carlos Contreras y Marcos Cueto, rumbo al bicentario, han editado la serie coleccionable Historia del Perú Republicano, que consta de diez fascículos que el diario La República entrega a partir de hoy todos los domingos.
 
La obra es una síntesis de los últimos 200 años de nuestra historia. Cada volumen, ilustrado en todo color, ofrece una visión de hechos y personajes de nuestra vida republicana.
 
“La idea –dice Carlos Contreras– es reconstruir la historia del Perú desde la independencia, a propósito del bicentenario. Los centenarios son una forma de recordar que los hechos memorables de la historia tienen una fecha. Es una invitación a realizar un balance de lo logrado, lo pendiente. Cuánto de lo proyectado en el momento en que se inició la vida republicana del Perú se ha cumplido y cuánto nos queda por hacer”.
 
¿Su carácter es más pedagógico que académico?
 
Sí. La idea con la que escribimos esta obra era aproximar la investigación académica al público masivo. Este es un tema siempre pendiente en el Perú, puesto que la investigación académica suele estar encerrada en universidades, institutos de investigación, publicaciones eruditas. Lo que a veces se publica desde los museos son textos de divulgación a veces demasiado simplificados y algunos atrasados con respecto a la investigación. Marcos Cueto y yo nos propusimos escribir de forma accesible a un público masivo.
 
¿Y qué eje o curso sigue el coleccionable?
 
En este caso han sido los proyectos políticos que el Perú ha tenido. Escogimos este eje puesto que hace veinte o treinta años la prioridad era la organización económica o las luchas sociales. Se descuidó el proceso político entendiendo que la historia política era más bien tradicional, un recuento de nombres y batallas. Pero quisimos rescatar de la historia política la idea de proyecto. Es decir, las generaciones construyen una utopía de sociedad, de Estado. Una imagen de lo que quisieran que sea su país, su gobierno, sus derechos ciudadanos, y tratan de llevar a la práctica estos proyectos. Normalmente estos se enfrentan con otros puesto que no siempre hay consenso y unanimidad, de ahí las guerras civiles, revoluciones. Nos dedicamos a rastrear estos grandes proyectos políticos que ha habido en la historia del país durante sus dos siglos de vida republicana.
 
La lucha por la independencia fue el proyecto capital…
 
Ese fue el proyecto inicial. Hay un proyecto de los libertadores que es erigir una sociedad republicana donde el poder sea resultado de una elección democrática, donde el pueblo este representado en un congreso y donde las leyes emanen de la voluntad popular. Todo eso suena muy hermoso y sabemos que en la práctica no fue así, o no siempre fue así.
 
San Martín, que tenía un proyecto libertario, quería un rey para el Perú.
 
Exactamente. Es normal que uno tenga un proyecto pero cuando trata de aplicarlo tropieza con obstáculos que le ofrece la organización social, la cultura política de la gente, las costumbres. Esos son ajustes que los líderes y la propia población van haciendo para hacer su comunidad viable.
 
Mariátegui decía que el Perú era un país en formación, Luis Alberto Sánchez, que era un país adolescente.
 
Un país nunca deja de formarse. Arguedas decía que “el Perú es un país antiguo” y el personaje de Vargas Llosa en Conversación en la catedral decía que el Perú es un país jodido. Efectivamente tenemos varias imágenes del Perú. Yo diría que un país nunca deja de estar en formación porque es como una planta que se va renovando constantemente.
 
Se dice que hay héroes oficiales, pero hay otros de quienes casi no se dice nada. ¿Cómo tratan este tema?
 
Bueno, hemos tratado de lograr un equilibrio de las figuras de bronce, que son sin duda personajes que han tenido un liderazgo, pero también tratamos de rescatar. Así como hay santos oficiales, también hay santos populares. En ese sentido, los historiadores parecemos los sumos sacerdotes que subimos a los altares o que consagramos a figuras.
 
Hemos tenido guerras civiles, revoluciones, presidentes de distinto origen social, golpes de Estado. Rico país, no necesitamos imaginarnos para sorprendernos.
 
Hemos tenido una historia entretenida. Hay un proverbio chino que dice algo así como “Dios te libre de tener una vida entretenida”. Pero creo que la nuestra ha sido emocionante en el sentido en que el imperio inca fue sin duda un momento de desarrollo cultural, de integración. La vida colonial tuvo claroscuros muy grandes. Y en la República no hemos tenido tiempo para aburrirnos porque hemos tenido guerras trágicas, pero a las cuales hemos sabido sacarle provecho. En el libro hemos querido volcar la idea de que de las grandes tragedias nacionales siempre se puede sacar algo positivo. Por ejemplo, en la guerra del salitre brotaron grandes reformas que crearon en el siglo XX un país mejor.

Datos

La colección. Historia del Perú Republicano consta de diez fascículos. A partir de hoy, aparecerá todos los domingos.
 
Precio. Solo por hoy, La República entregará el tomo 1 y 2 a solo S/ 10.
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