Antonio Muñoz Molina: “La ficción es un acto de soberanía”

Premio Príncipe de Asturias de las letras. Escritor español fue distinguido con el galardón porque, según el jurado, su obra narra “fragmentos relevantes de la historia de su país, episodios cruciales del mundo contemporáneo y aspectos significativos de su experiencia personal”.

5 Jun 2013 | 23:30 h

Madrid. EFE.

El escritor Antonio Muñoz Molina ha recibido ayer el Premio Príncipe de Asturias de las Letras “con naturalidad” y “con sorpresa”. Ha tenido “mucha suerte” en su carrera literaria y considera que pertenece a “una generación privilegiada” por haber empezado a escribir en plena democracia.

El acta del jurado, presidido por el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, señala que el autor de El invierno en Lisboa ha narrado en su obra “fragmentos relevantes de la historia de su país, episodios cruciales del mundo contemporáneo y aspectos significativos de su experiencia personal”.

“Llegamos a los lectores en los años ochenta, en una época excepcional, y tuvimos la suerte de contar con un público que quería leer nuestra literatura”, ha dicho Muñoz Molina en una rueda de prensa que ha tenido lugar en la Casa de América.

El escritor hace poco que llegó de Nueva York, donde pasa la mitad del año junto con su mujer, la también escritora Elvira Lindo, y la noticia del premio le ha obligado a interrumpir su “retiro madrileño”, pero ayer se le veía relajado y contento.

No es para menos, porque se ha convertido en el autor más joven en merecer este galardón y, además, hacía quince años que no se lo concedían a un escritor español.

La época actual, añadía el escritor, es muy distinta a la de sus comienzos literarios cuando en 1986 publicó su primera novela, Beatus ille, pero es ahora cuando “necesitamos la ficción más que nunca, porque es un acto de soberanía, de negarnos a aceptar que la realidad es la que es. Es un acto de resistencia enconada, furiosa”.


En los años noventa, él se decía a sí mismo que si los escritores de su generación no creaban “buenos libros” era por su culpa. “Ya no le podíamos echar la culpa a Franco”, comentaba con humor.

A pesar de la crisis, Muñoz Molina no es pesimista en lo que a la literatura se refiere.
“La literatura nunca ha sido un fenómeno de masas y creo que los lectores de ahora siguen siendo muy sofisticados en muchos casos”, sostuvo.

Reconocía que sí le preocupa que “con el pretexto de la crisis y de las nuevas tecnologías, cosas que estaban muy arraigadas puedan desaparecer, como la educación, las bibliotecas y las librerías”, la literatura saldría perjudicada.


Escritor comprometido

El autor más joven que gana este premioen sus treinta y tres ediciones nació en el seno de una humilde familia campesina, estudió Historia del Arte en la Universidad de Granada y, durante algunos años, alternó su trabajo como funcionario con la publicación de artículos en prensa hasta que en 1986 ganó el Premio Ícaro.

Su obra, al margen de la hondura y brillantez de su prosa, no se limita al ámbito de la ficción y ha escrito también sobre arte o música, además de ensayos como Todo lo que era sólido, donde analiza las causas de la crisis de España.


En este ámbito, ha mostrado su faceta de intelectual comprometido con su tiempo, defensor de la tolerancia, crítico con la corrupción y con el terrorismo de ETA desde una óptica política progresista que supone, a su juicio, “no defender a rajatabla al grupo al que uno pertenece, sino vindicar como propias las causas singulares de quienes en principio no son como nosotros”.

Su oposición a todo tipo de fanatismos y totalitarismos le situó en el centro de la polémica literaria al acudir a Israel para recibir el Premio Jerusalén por su novela Sefarad, considerada una obra maestra para la crítica, pese a las presiones recibidas desde organizaciones propalestinas y de algunos intelectuales.
 

Datos

 

el autor. Nació en Úbeda, Jaén, en 1956). Es miembro de número de la Real Academia Española (1996).

premios. El invierno en Lisboa (Premios Nacional de Narrativa y de la Crítica), El jinete polaco (Premios Planeta y Nacional de Narrativa) o Plenilunio (Premio Fémina a la mejor novela extranjera). 

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