Picasso en blanco y negro

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09 Dic 2012 | 22:28 h

Andrea Aguilar.
EFE. Nueva York.

Esencial, depurado y circular, el diseño del museo Guggenheim de Nueva York invita al visitante a “entrar en el espíritu de su interior”, como explicó el autor del proyecto Frank Lloyd Wright en 1948 en The architectural forum . Este “espíritu interior” del que habló el arquitecto encuentra un singular eco en la muestra de la obra de Pablo Picasso que se expone en el museo. La misma idea de despojamiento e inmersión en la esencia, guía ‘Picasso black and white’ , una exploración radicalmente nueva de la obra del artista español.

Dos esculturas en la rotonda principal, el bronce Mujer con vaso, de 1933, procedente del Museo Reina Sofía, y Mujer con los brazos abiertos, de 1961 dan la bienvenida a esta exposición , que abarca desde 1904 hasta 1971 y reúne 118 obras –sobre todo pintura, aunque también dibujos y escultura– procedentes de cerca de 30 museos y colecciones privadas. “El uso del blanco y negro en Picasso merece una consideración aparte. Sus trabajos en blanco y negro aparecen en casi cada década desde 1904 , pero nunca tuvo un periodo blanco y negro y no está claro que sus numerosas obras en blanco y negro estuvieran cortadas por el mismo patrón, lo que hace imposible ordenarlas todas bajo una misma técnica, intención o simbolismo”, explica Carmen Giménez en el texto del catálogo. Así, el recorrido de la exposición sigue un orden cronológico, desde el cuadro La planchadora, de 1904, hasta Tres figuras, de 1971, y muestra trabajos cubistas como El acordeonista (1911) y neoclásicos como Mujer en blanco (1923), su exploración del surrealismo y la incorporación de las formas redondas en la década de los treinta.

Despojado de los colores que debilitan, el pintor exploró con seguridad y maestría formas y estructuras. La fuerza de Picasso traspasa el filtro del color, y el efecto es como si el visitante se pusiera unas gafas de rayos X para contemplar las claves de la evolución de su obra.

LA PASIÓN DE EL GUERNICA 

El Guernica a menudo ha llevado a muchos a relacionar el uso del blanco y negro en Picasso con la muerte y el desastre . Pero, como recuerda la curadora Carmen Giménez, esta visión resulta incompleta a la vista del conjunto de la producción del artista, y la idea de esta muestra surgió tras varias décadas trabajando en proyectos sobre Picasso, como la exposición de 1987 ‘El siglo de Picasso’, o la muestra ‘El Picasso de los Picasso’ del 2003 , en la que separó los cuadros en color de los trazados en blanco y negro, en el Museo Picasso de Málaga. “Muchos de sus cuadros más importantes los hizo en blanco y negro y se resistió a vender muchos de ellos”, añade Giménez. “ Picasso era un magnífico dibujante. Françoise Gillot recordaba una conversación con Picasso en la que habló de Matisse y de cómo sin color sus cuadros se caían. Para él el color no era necesario”.

La muestra, que viajará al Museo de Bellas Artes de Houston en febrero, también pone en relación de alguna manera el trabajo de Picasso con la fotografía y el cine, con estas formas modernas de arte del siglo XX, durante muchos años restringidas al blanco y negro. El fotógrafo Brassaï trabajó con el pintor y notó cómo, tras periodos de explosión cromática, volvía al blanco y negro.

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