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Olenka Zimmerman: “Sí, invitaría a ‘Pelo’ y me lo volvería a chapar en público”

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Olenka Zimmermann. Modelo, actriz y conductora del programa periodístico Al sexto día de Panamericana.

Olenka Zimmerman. Mientras charlamos en un café de Miraflores, da cuenta de un enorme postre sin pestañear. Solo atino a pensar cómo esta mujer de 42 años y sin gota de maquillaje puede ser la misma regia que un día se lanzó a conducir su programa en apabullante lencería.

Es atípico aparecer en lencería conduciendo un programa periodístico, ¿no?
Bueno, es atípico. Fue ocurrencia mía. ¿Por qué? Es lo que está de moda. Si tú ves revistas de moda, hasta las cantantes hacen sus presentaciones en cullote y body. Es lo que más se está usando. 

Muchas modelos que eventualmente se han sentado en una mesa de conducción posan de intelectuales. ¿Tú no?
La intelectualidad se lleva por dentro. De repente cuando hice el casting o qué se yo. Ah, otra cosa es que me sentí cómoda, porque, si bien se hizo un casting para Al sexto día, los reporteros y Alonso (Gamarra, el productor) me querían a mí, porque por mi edad podía abarcar todo tipo de temas sin sonrojarme... 

¿Te ha pagado mejor el modelaje, la actuación o el periodismo?
El modelaje.  Me pagaron muy bien. No sé cuánto pagarán ahora, pero para ese momento, lo que me pagaban al mes era un montón… Pero, claro, era esclava de la producción. 

¿Qué es lo más duro de ser modelo?
Acá en Lima lo más duro de ser modelo… de repente la gente malhablada. Pero son malhablados sea como sea. Así destaques  intelectualmente o físicamente o porque tienes mucho dinero. Son capaces de decir que un chico sale contigo sólo por tu dinero. La gente es así. Pero si eres modelo, como que te hacen un cargamontón de que todas somos brutas y todas somos fáciles. 

Tú tienes una capacidad de explotar tu sensualidad que no todas las modelos tienen.  ¿Cómo te nace? 
No sé, es algo natural. También soy muy camaleónica. Tú ves fotos mías de todas las etapas y es alucinante la cantidad de cambios que me he hecho. Hay algunas en las que no me reconozco.

¿O es la consciencia de la propia sensualidad, tu capacidad de atraer al otro sexo?
Sí, es un poco jugar. Hay mucho de exhibicionismo sensual…  Hay una frase que dice “la cámara te quiere”. Yo creo ser una modelo así, que transmite, porque además de estar bonita y sensual, no sé, tienes que caer en gracia. Es un poco el carisma, el coquetear bien con la cámara. Porque una modelo con un modelaje frío se percibe. Esas que no pasan más allá de la pose de “mírame la cola”.

¿Y el sentirse deseado influye algo? 
Bueno, estás todo el rato coqueteándole al fotógrafo. El que se gana ahí es él, o sea, ¡estás en un amor! En un idilio profesional, porque no te enrollas con él…

¿Ser deseada es un poder?
Bueno, para una mujer que quiere sacarle provecho y vender algo a través de ese mensaje, sí, por supuesto. Pero, poder… ¡poder!, como lo puede tener una megaestrella, no.  Un poder como lo puede tener Madonna. O, aquí, Dina Páucar o Magaly Medina… Aunque no la conozco, reconozco que tiene poder.

Pero le has dicho cosas muy duras.
Bueno, nada que ella no haya dicho. Yo la tomo como lo que es: la típica tía chismosa pesada. Tú le contestas toda malcriada, más chinchosa… Porque yo puedo ser más “chinchosa” que ella, ah.

De lo que se ha dicho de ti, ¿qué es lo que más te ha dolido?
Nada. Me resbala todo. Pero, ¿qué es lo que han dicho? ¿Le debo plata a alguien? No. No me he metido en la vida de nadie. Lo único que han podido decir son cosas relacionadas a mi vida privada. Nada más. Ni orgías. ¡Ni siquiera eso!  

¿Qué se te dio porque Pelo (Madueño) te lleve flores al set?
Todo el mundo sabía que estaba con él y fue más una muestra de caballero y una muestra de amor. Me dijeron varios nombres y quién mejor que mi novio.  

¿Lo volverías a invitar?
Pero, sin ningún problema. ¡Y me lo vuelvo a chapar en público!

En privado sí lo haces, supongo…
Privado o en público me da igual.  Total, somos gente que paga sus impuestos.

Sigue siendo tu novio, ¿no?
Sí, somos novios.  

Has sido modelo, actriz, conductora… ¿Qué más estás proyectando para ti?
Me gustaría retomar mi columna de modas, como la que hice en Caretas. Fue una gran oportunidad. Podía haberla hecho cualquier bloguera de moda, pero me dijeron que necesitaban a alguien que le pudiera dar un sentido periodístico.

¿Ya te sientes periodista?
Cuando escribía mis textos de moda, sí. Estaba investigando.

¿Y en Al sexto día?
No, yo soy una conductora. Nunca olvido que mis orígenes son del modelaje. El intelecto no tiene que ver con anteojos ni con estar seria. Lo que sí se necesita es tener cierto grado de cultura. Y la gente inculta es a veces la que más grita que es culta. Eso es lo que me da risa de muchas conductoras que salen y critican…
 

¿Y te reafirmas en que eras la mujer más deseada de los 90?
No, yo dije que era Susan León y lo sigo afirmando. Y de repente la siguiente después de Susan fui yo (ríe).
 
La ficha
Me llamo Olga Marisol Zimmermann Fernández. Nací en Lima hace 42 años. Mido 1.68. Empecé siendo modelo de Yanbal y a los 15 ya me pagaba el colegio. A los 19, me fui a España. He sido también actriz sin saber nada de actuación. Ahora, sin ser periodista, conduzco 'Al sexto día' los sábados. Les gano a todos en mi horario.