La mujer de arena en el desierto del Sahara

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4 07 2009 | 09:13h

Escultura de la artista peruana Rosamar Corcuera. Obra fue realizada en intercambio Tifariti en territorios liberados del Sahara Occidental.

Rosamar Corcuera.

“Ellos se llaman hijos de las nubes, porque desde siempre persiguen la lluvia. Desde hace más de 30 años persiguen, también, la justicia, que en el mundo de nuestro tiempo parece más esquiva que el agua en el desierto”.

Eduardo Galeano

En noviembre del 2008 tuve el honor de ser invitada a Artifariti, el encuentro internacional de arte que se realiza anualmente en los territorios liberados del Sahara Occidental y que fomenta el intercambio de experiencias entre artistas saharauis y artistas de otras partes del mundo, para difundir la cultura y la realidad en la que viven.

Está organizado por la Asociación de Amigos de pueblo Saharaui de Sevilla y es un festival en el que el arte asume un papel reflexivo y se convierte en una herramienta de transformación social que tiene como objetivo defender los derechos del pueblo saharaui.

Tifariti es un territorio ubicado a 50 km del muro construido por Marruecos, que divide el Sahara Occidental y separa a la población saharaui entre la ocupación y el exilio, obligando a una separación forzada, de familias enteras por más de 30 años.
Es una meseta desértica de gran belleza, antigua sabana africana de la que queda huella en las pinturas rupestres conservadas en el complejo arqueológico de Erqueyez.

En los alrededores se asientan por temporadas las haimas (carpas en las que vivían) moradas dedicadas al pastoreo de cabras y camellos.

Cruzamos el desierto durante 9 horas aproximadamente, viajamos cerca de 60 personas, cada una con un proyecto diferente por realizar, fuimos por 15 días.

Fue así como construimos a “La mujer de arena” en convivencia con las mujeres del taller de cerámica del campamento Aaium; una experiencia grande de intercambio, trabajamos muchas horas todos los días, un trabajo intenso compartiendo experiencias y conociendo de cerca su mundo, su fuerza, sus expectativas, la superación de las adversidades de vivir en el exilio en un espacio hostil, y su entrega a la construcción de una sociedad justa para sus hijos.

Pensé en lo duro que era para ellos separarse de sus familiares y en algunos casos perderlos. “La mujer de arena” que modelé en pleno desierto está dedicada a todas las mujeres que viven en los campamentos de refugiados del Sahara Occidental.

Una mujer para la paz

Es una mujer forjada en barro y arena con incrustaciones de cerámica, construida con materiales de su entorno, integrada al paisaje, lleva en la melfa un ave y en la espalda un verso a la paz escrito por Arturo Corcuera, mi padre, y traducido al árabe:
Escribo paz y cuando el sol asoma / voy por tierras y arenas de la vida / sembrando en cada surco una paloma.

En la convivencia que tuvimos con los pobladores saharauis y con los compañeros que asistieron al festival, se formó una energía muy grande de solidaridad y creación, el desierto con su majestuosidad y el enorme cariño que recibimos nos transformó.
El pueblo saharaui es un pueblo que espera regresar a su tierra realizando su sueño: un estado independiente y democrático.

Perfil

La artista. Estudió Artes Plásticas en la U. Católica, Taller de dibujo Cristina Gálvez, entre otros. Ha expuesto en el Perú y el extranjero. Ilustra libros de literatura infantil Perú Report, Radda Barner, Unesco y otros.

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