“No creo en el Perú profundo”

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19 M03 2006 | 16:00h
Miguel Arribasplata, escritor cajamarquino, sostiene que la mujer es la gran olvidada en la narrativa indigenista y neoindigenista. Asimismo, dice que el tema agrario está cansado de paisaje y dolor.

"Mis personajes son de estirpe mestiza cuyo lenguaje registra dichos, refranes. Son alegres, vitales y llenos de erotismo".

Perfil

NACIMIENTO. Cajamarca, 1951.
OBRA. Agosto todo el año (1975), Tierra sin cosecha (1978), Los tres estamentos (1986), Obdulia de los alisos (1989) y Bajada de reyes (2001).
PREMIOS. Cuento Breve 1985 (diario La Crónica), Francisco Izquierdo Ríos 1987 (ANEA).


MIGUEL ARRIBASPLATA • Escritor cajamarquino sostiene que la mujer es la gran olvidada en la narrativa indigenista y neoindigenista.
• Asimismo, dice que el tema agrario está cansado de paisaje y dolor.

Por Pedro Escribano.
Foto: Verónica Calderón.

Miguel Arribasplata asegura que como narrador se ubica entre dos mundos. Uno, en el espacio campesino –nació en la campiña de Cajamarca–, y dos, en el universo urbano. Así, su escritura se orienta alternativamente hacia ambos mundos. Cuando mira el campo, la protagonista de sus historias es sobre todo la mujer. Cuando aborda la ciudad, sus personajes son los inconformes y también la corruptela, la inmoralidad campeante y el mundo juvenil

–Tu primera novela es citadina.

–Sí, me interesó el ambiente estudiantil allá por los años 70. Traté de recoger el fervor político y la afirmación de grupo de izquierda en tiempos de Velasco Alvarado. Traté de ubicarlos en su contexto, que eran las ilusiones pequeñoburguesas de los estudiantes que pensaban tomar el cielo por asalto, pensando que la revolución estaba a la vuelta de la esquina. Después mis temas dieron un giro, hacia el mundo campesino. Publiqué Tierra sin cosecha .

–Otra vez el indigenismo.

–No, yo trabajo con los postulados técnico formales de Vargas Llosa, de Faulkner y Hemingway. Si se trata del campo, me orienté básicamente con Rulfo y Vallejo. El tema agrario ya está cansado de los ismos, en este caso el neoindigenismo, que es puro paisaje y puro dolor.

–¿En qué insistes tú?

–Mi novela Obdulia de los alisos es un monólogo. El tema es la cotidianidad del ser. Es decir, el mundo interior. Particularmente me interesa la mujer como protagonista, que es la gran excluida de la novela indigenista y neondigenista. La mujer casi siempre aparece solo como reproductora, pero no como hacedora de historia.

–No te interesa la épica al modo arguediano o de Alegría.

–No. Mis personajes son de estirpe mestiza cuyo lenguaje registra dichos, refranes. Son alegres, vitales y llenos de erotismo que también forma parte de la vida del campo.

Los tres estamentos es urbana y Bajada de reyes , también. ¿En qué difieren?

Bajada de reyes es diferente a Los tres estamentos . En Los tres estamentos mi novela es altamente politizada, pero como un sarcasmo, como una sátira. En Bajada de reyes vuelvo a la juventud de la época de Fujimori, una juventud desideologizada, una juventud carente de ilusiones, una juventud sin asidero político y en pleno desfase con la realidad nacional, una juventud que está sin brújula y dedicada al juego. En ese ambiente, el lenguaje juega un papel importante. Para mí la obra literaria es manejo y trabajo del lenguaje.

–¿Actualmente qué estás escribiendo?

El sol rojo de los visitadores es un proyecto que llevo quince años y lo estoy trabajando en Lima mientras ejerzo la docencia de la maestría en la universidad La Cantuta. Quiero trabajar en esta novela investigando más fuentes.

–¿Te consideras un escritor, como dicen, “andino”?

–Yo soy un escritor cajamarquino, que reside en el Ande, pero no creo en el concepto de “Perú profundo” porque con ese cuento se ha profundizado más la explotación de los andinos. Y esa polémica que hubo entre andinos y costeños me parece una polémica de zorros. Yo no tengo tiempo para esos aullidos.

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