Reabre el legendario bar Bank Exchange que dio vida al pisco punch

En el distrito de Miraflores acaba de abrir sus puertas este bar, que es como regresar a San Francisco de 1853, con una carta, donde sobresalen los cocteles clásicos y de autor que son una exquisitez.

En el distrito de Miraflores acaba de abrir sus puertas este bar, que es como regresar a San Francisco de 1853, con una carta, donde sobresalen los cocteles clásicos y de autor que son una exquisitez.

El famoso Bank Exchange, aquel bar que diera vida al pisco punch, acaba de abrir sus puertas nuevamente en Miraflores (Manuel Bonilla 170), manteniendo la esencia pisquera que hizo conocido mundialmente a este bar a finales del siglo XIX.

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Sentarse en el nuevo Bank Exchange y darle una ojeada a su carta es como regresar al San Francisco de 1853, una idea acertada de Claudio Escobedo y Hellen Aparicio, pues con esto se puede palpar la importancia del pisco en la coctelería de aquella ciudad en esos años.

Fue en el Bank Exchange donde se creó el pisco punch, aquel cóctel mítico que identificó a esta ciudad durante su época dorada, por lo menos 50 años antes que Víctor Morris se iluminara y pusiera en carta el pisco sour en 1916 en el Morris Bar.

Lo más interesante de esta apertura es que la carta presentada es la misma que tenía este bar cuando cerró sus puertas en 1910, debido a la Prohibición.

El Bank Exchange abrió sus puertas en 1853. Bank Exchange era la denominación de un bar al que sólo entraba gente de alcurnia, distinguida, respingada.

Con el tiempo el Bank Exchange fue pasando de dueños, como bien lo registra Guillermo Toro-Lira, en el libro "Alas de los Querubines, la historia del pisco punch".

La suerte del Bank Exchange cambió cuando Duncan Nicol, bartender investigador, decidió apostar por este local y participó como socio de George A. Brown & Duncan Nicol de 1887 al 1892. El año siguiente Nicol compró las acciones de Brown y fue el único dueño hasta 1919.

Nicol murió en 1926, seis años después de que se decretara la Ley Volstead, que prohibió la venta de licores en San Francisco. Se esmeró en buscar un bartender sordomudo para proteger la receta original del pisco punch, que preparaba en el sótano del Bank Exchange.

John Lannes, quien trabajaba con Nicol como bartender, compró el bar en 1920 hasta que cerró definitivamente. Pero en esa época que Nicol comandó los licores y las cocteleras, nació el pisco punch.

Pisco ya había en este bar desde hace mucho, se servía puro y en cócteles, pero el pisco punch fue algo que tiró a todos de espaldas.

Hoy el Bank Exchange existe de nuevo. Rodrigo Soto fue quién diseñó su carta. El bartender es reconocido por ser fiel a las recetas de los cocteles de la vieja escuela.

Basándose un poco en los libros de Guillermo Toro-Lira, historiador peruano que dio con todo el mundo del pisco punch, se logró armar una carta compacta, que está dividida entre Cócteles clásicos (1853-1920), Bank Exchange y Gin & Tonic’s.

Entre los clásicos destacan el gimlet (London Dry Gin, Lime Rose’s Cordial, limón Tahití), el New Your Sour (Bourbon, limón Tahití, sirope, albumina, vino tinto, Amargo de Angostura), el aviation (London Dry Gin, licor de violetas, Luxardo Marrasquino, limón Tahití), entre los más pedidos de la carta.

En estos cocteles se bebe mucha historia, tradición pura bien interpretada por los bartenders residentes como Kenia Betancourt, Anthonny Valdivia y Ángel Casapia. Este tridente ha sabido interpretar muy bien el diseño de cocteles de Soto, para mantener una regularidad de sabores.

En los cocteles de autor destacan el pisco punch (Pisco Barsol Italia, cordial de piña, limón, piña, agua), y el Mariani Punch by Duncan Nicol (Pisco Barsol Italia, cordial de piña, limón, agua, vino Mariani, agua)

Una carta amplia de criterios, sabores y expresiones, donde se valora no solo el pisco, sino los cocteles de la época y los destilados peruanos. Todo esto suma una experiencia interesante en este nuevo renacer del Bank Exchange.

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