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¿Por qué las computadoras de antes tenían botón turbo y ahora ya no?

Muchos creen que se trataba de una forma antigua de overclock para PC, pero lo cierto es que el nombre ‘turbo’ era más una cuestión de marketing.

Eran una constante en las computadores de los años 80 y algunas de los 90. ¿Para qué servían? Foto: Tecnovortex
Eran una constante en las computadores de los años 80 y algunas de los 90. ¿Para qué servían? Foto: Tecnovortex
Benjamín Marcelo

La historia de las computadoras personales está llena de paradigmas, hoy obsoletos, que se fueron tan lento o rápido como llegaron. Para el usuario estándar de una PC hay muchos ejemplos: monitores CRT, diskettes, ratones con trackball. Sin embargo, hay otros que pocos llegaron a entender incluso en su momento, como el funcionamiento del botón turbo, un singular interruptor físico que casi todo case incluía en los años 80 e inicios de los 90. ¿Para qué servía y por qué desapareció? Aquí te responderemos.

El botón turbo era un pequeño interruptor presente en las cajas de los PC que era tan común como el botón reset y el del encendido. Su vigencia comenzó pocos años después de la salida de la primera IBM PC, cuando los procesadores nuevos comenzaron a superar con creces el rendimiento de sus sucesores.

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La ley de Moore

Pese a que suena bien, el aumento de velocidad de los procesadores podía significar un problema para los desarrolladores de software de antaño, especialmente aquellos que hacían videojuegos para estas máquinas. Al ser una industria relativamente nueva, pocos tomaron en cuenta lo real de la ley de Moore, que indicaba que cada año y medio, la rapidez de las CPU se duplicaba.

Esto provocó que muchos de los videojuegos que se crearon a mediados de los 80, se diseñen en base a la capacidad de procesamiento habitual para su época. El problema es que, cuando estos títulos se ejecutaban en una CPU más rápida, usualmente lo hacían a velocidades exageradas, puesto que su ritmo dependía de su clockspeed, lo que muchas veces resultaba en una experiencia injugable.

Como no se trataba de un solo juego o software, los fabricantes de PC rápidamente idearon una solución que pudiera asegurar la compatibilidad de los programas antiguos con las nuevas computadoras sin problemas. La primera solución vino por parte de la propia IBM.

La idea era implementar un pequeño botón que permitiera al procesador limitar su velocidad en un momento a elección (cuando el botón se encienda). De manera que, si se quiere ejecutar un software antiguo hecho para velocidades bajas (usualmente de 4 a 8 MHz), se podía presionar el interruptor y correrlo sin problemas.

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El botón fue incluido a mediados de los 80 en casi todo case de computadora para consumidores estándar. Foto: Tecnovortex

Cuestión de marketing

Aun así, este botón necesitaba un nombre, y resultaba un poco extraño asignarle a una PC una opción que prácticamente la hacía más lenta. Un interruptor llamado ‘lento’ no iba a ser muy llamativo. Por esto, IBM decidió bautizarlo de la forma contraria, como ‘turbo’.

Esto permitiría que las nuevas PC luzcan más avanzadas y que no tengan ningún elemento que las relacione con lentitud. Por supuesto, el botón turbo no servía para acelerar ningún proceso, sino para ralentizarlo, lo que muchas veces generó confusión.

Algunos modelos incluían una llave para bloquear su funcionamiento, de manera que los padres pudieran controlar las horas de uso de sus hijos. Foto: YouTube

No pasó mucho tiempo hasta que otros fabricantes tomaron la idea prestada y lanzaron sus propias PC con este botón, el cual se popularizó por muchos años. Algunos hacían un pequeño cambio de mecanismo y requerían que el botón turbo esté activo cuando se quería aprovechar toda la capacidad de la CPU. Sea como fuese, esto provocó que casi toda computadora de la época lleve este elemento, que se convirtió en algo estándar.

Caída en desuso

Si bien su razón de ser fue una solución a un problema poco previsto, pronto el botón turbo dejó de ser necesario. Los programadores se dieron cuenta que diseñar la velocidad de sus juegos o aplicaciones en base al clockspeed era una mala idea para la posteridad, pues siempre existirían procesadores más potentes, así que comenzaron a programarlos limitando su ritmo mediante código.

Muchos modelos incluían una pequeña luz LED en lugar un monitor de la velocidad. Todo para abaratar costos. Foto: RedUNO

De esta forma, el botón turbo no tardó en desaparecer a mediados de los noventa, sobre todo con el lanzamiento de las primeras CPU Pentium de Intel, que superaban con creces a sus antecesores.

El resto es historia. Con la llegada de Alder Lake, la última generación de procesadores Intel, la compañía implementó una especie de botón turbo, que en realidad era un simple modo de compatibilidad para que algunos juegos no se crasheen por la excesiva velocidad de la doceava generación. El mismo puede aplicarse a través de la BIOS y activarse con la tradicional tecla Scroll Lock, casi igual como hace unas décadas.