Windows: ¿por qué el disco duro siempre tiene la letra C?

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¿Se puede usar la letra A o B si así lo quisiéramos? Descubre la insólita razón por la que tu unidad de sistema siempre es la C. Foto: composición LR
¿Se puede usar la letra A o B si así lo quisiéramos? Descubre la insólita razón por la que tu unidad de sistema siempre es la C. Foto: composición LR

¿Se puede cambiar? Muchos usuarios se preguntan por qué la C es la letra por defecto para la unidad donde está instalado el sistema operativo.

Windows ha dominado el mercado de sistemas operativos domésticos por más de tres décadas y es natural que algunas cosas, reglas y mecánicas de antaño se sigan utilizando en las PC de hoy. Una de ellas es la elección de la letra C para nombrar a la unidad donde se instala el sistema operativo. ¿Cuál es la razón?

Si eres de utilizar una computadora a diario, podrás notar que tu sistema puede integrar cuantos discos duros o dispositivos de almacenamiento quieras (siempre y cuando tu fuente de poder pueda manejarlos). A cada una se le asigna una letra para el orden, pero lo curioso es que, pese a que la unidad donde está instalado Windows es la principal, esta siempre llevará como nombre la ‘C’, en lugar de la ‘A’.

En primer lugar, si lo que buscas es cambiar esa letra por otra, la buena noticia es que sí es posible; aun así, hacerlo trae sus complicaciones si es que no tienes pensado hacer una instalación desde cero. Puede sonar complicado, pero la razón por la que nuestro disco duro siempre es el ‘C’ por defecto no tiene mucha ciencia detrás.

¿Por qué el disco duro de Windows siempre tiene la letra C?

La razón nos remonta a épocas anteriores a Windows, precisamente, a MS-DOS, un sistema que prácticamente heredó muchas de sus características más adelante. Estamos refiriéndonos a la primera mitad de los años ochenta.

En aquellas épocas, las computadoras eran muy diferentes en ciertos aspectos. Uno de ellos era el almacenamiento. Un disco duro de cualquier capacidad era casi un lujo por entonces y los programas eran tan pequeños en tamaño que realmente no se necesitaba uno para trabajar adecuadamente.

Lo común era usar disquetes, tanto de 8, 5 y 1/4 o 3 y 1/2 pulgadas. Cada programa tenía que ejecutarse desde uno de estos y luego ir intercambiándolos si queríamos usar otro, eran como discos compactos que teníamos que ir cambiando de rato en rato.

Pues bien, como esta era la regla común, las computadoras y los sistemas operativos de la época se adecuaron. La gran mayoría de PC llegaba con lectoras de disquetes, y no solo una, sino dos, para poder realizar copias. Esto provocó que a ambas se les asigne la letra ‘A’ y ‘B’ por defecto, y así fue en MS-DOS.

La tecnología avanzó poco a poco, y los discos duros empezaron a volverse más populares y asequibles, pero los disquetes se siguieron utilizando hasta mucho después, y es por ello que a los HDD se les asignó por defecto la letra siguiente: la ‘C’.

Aunque hoy en día los disquetes ya pasaron a ser materia obsoleta, ni Windows ni muchos otros sistemas operativos han decidido cambiar la vieja costumbre de llamar al disco duro principal como ‘C’. ¿La razón? La retrocompatibilidad.