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El Poder Ejecutivo aprobó el decreto que permitirá la incorporación automática al Seguro Integral de Salud (SIS) de mujeres en período de gestación, hasta 42 días después del parto, así como de sus recién nacidos hasta los 5 años, lo que se hará de manera gradual.

Texto. AnaNúñez. 
Foto. Omar Lucas


Hace casi veinte años, en su humilde módulo del tercer piso del ministerio de Salud, Midori de Habich no hubiera imaginado "ni con bola mágica", que un día llegaría a ser la titular de ese sector. Para entonces, la economista era parte del Proyecto 2000, financiado por USAID, y se encargaba de analizar temas de gestión y financiamiento para la calidad en salud. Pero la llamada llegó hace casi dos años. El Presidente la convocó a Palacio y por lo menos en dos oportunidades, a lo largo de mes y medio, conversaron sobre las políticas que requería el sector en el contexto de la descentralización. Humala tenía varios candidatos y estaba tanteando. El 23 de julio del 2012, De Habich juramentó como ministra de Salud. 

¿Quién decidió, ministra De Habich, que era momento de reglamentar un aborto terapéutico que está despenalizado hace 90 años pero que no tenía un protocolo? ¿Fue una decisión suya o fue algo debatido en el Ejecutivo?

Fíjese, esta es una guía que se aprueba por resolución ministerial. Es una norma que depende estrictamente del sector. No pasa por referendo ni del Consejo de Ministros ni del Presidente. Sin embargo, por la sensibilidad del tema, por la gravedad del asunto que trata, por supuesto que fue discutido con el propio Presidente. Salir en conferencia de prensa con los ministros de la Mujer y de Justicia buscaba, precisamente, proyectar esa imagen de una decisión tomada en el Ejecutivo. 

¿La aprobación de este Protocolo para el Aborto Terapéutico es una decisión de Estado?

Así es. La aprobación de esta guía es una decisión de Estado, es una decisión del Ejecutivo en este momento, respaldada por el propio Presidente.

El propio presidente Humala dio el visto bueno a esta guía.

Así es.

Durante todos estos años diferentes gobiernos prefirieron dejar ese tema en el aire. ¿Por qué se decidió que este era el momento para reglamentar el aborto terapéutico? ¿Ocurrió algo que no sepamos? 

No, en el pasado hubo casos emblemáticos que se llevaron incluso a Naciones Unidas y dejaron una serie de recomendaciones. Sin embargo, quiero ser enfática en que el Gobierno Peruano tomó la decisión de aprobar la Guía Técnica con absoluta autonomía. Tomar esta decisión, como vemos, genera muchísima controversia. Estas ideas encontradas que no están en el plano técnico sino en el plano emocional o tienen que ver con creencias religiosas siempre causan en los políticos una aversión a ese costo. Nosotros consideramos que todos los argumentos legales y técnicos habían sido bastamente discutidos y no había ningún obstáculo para aprobar la guía.

¿Sabía el gobierno que habría un costo político y lo ha asumido?

Por supuesto y lo estamos viendo. Como es natural, hay mucha controversia sobre esto, hay una posición –digamos– muy firme de parte de la Iglesia Católica, que es absolutamente comprensible. Pero también es importante decir que la política pública tiene que ir, como ha dicho la ministra Ana Jara, por cuerdas separadas. 

Usted dice que ha sido una decisión autónoma, pero el cardenal Cipriani asegura que detrás de esta guía están las presiones de ONG y algunos organismos internacionales.

Yo no he recibido absolutamente ninguna presión de ningún lado, ni a favor ni en contra. Pero además, no podría el Estado Peruano y mucho menos el ministerio de Salud, que dicta la política de salud del país, tomar decisiones de tanta importancia en base a una presión.

¿Pidió Naciones Unidas implementar el aborto terapéutico en el país? 

Todos los años Naciones Unidas pasa revista a sus recomendaciones, pero esa no ha sido la razón de esta decisión. La razón principal es que las vidas de las madres tienen que ser protegidas, son 15 o 20 mujeres que mueren al año por no acceder a este procedimiento. Hay un asunto de equidad también. 


¿En qué sentido?

Los hospitales de Lima estaban en capacidad de tener su propio protocolo, aunque tenían que ser estandarizados, pero los del interior no contaban con estas guías y, entonces, nuestras muertes maternas se concentraban ahí, en el interior. Estamos en una lucha frontal contra la muerte materna. De todos los objetivos del milenio, nos falta alcanzar el indicador de muerte materna.

¿Qué le responde a aquellos que afirman que lo que ustedes han aprobado es "una guía para matar"?

No, esta es una guía para salvar vidas. Más allá de las personas, el ministerio de Salud es una institución que tiene como prioridad salvar vidas y contribuir al bienestar de las personas. Es una guía para salvar vidas porque ese es el mandato del artículo 119 del Código Penal: salvar la vida de la mujer o evitar un daño grave y permanente en su salud. Decimos "interrupción voluntaria del embarazo menor de 22 semanas", y es importante la palabra "voluntaria"… 

...porque a nadie se le va a obligar a abortar. 

Absolutamente. Tiene que haber una voluntad expresa de la gestante. Esa decisión, la gestante la puede revertir en cualquier momento. No es que tomó la decisión y después ya es muy tarde para cambiar de opinión. No. Finalmente, ese consentimiento se expresa en un documento donde tiene que quedar muy claro que ha recibido toda la información necesaria para que su decisión sea lo más informada. Hablamos de 22 semanas porque de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, antes de las 22 semanas el niño no puede vivir fuera de la madre. Entonces, la muerte de la madre es la muerte de la madre y del niño. Lo que estamos diciendo es “salvemos una vida", vamos a salvar a la madre, porque si muere la madre, mueren los dos. 

Representantes de la Iglesia, el ex ministro Solari, y otros críticos afirman que ya no estamos en 1924, que la ciencia ha avanzado, y que casi todas las patologías señaladas en la guía pueden ser tratadas.

Efectivamente, la ciencia ha avanzado y seguirá avanzando, y por eso es que la decisión final es de la junta médica. No porque se cumpla alguna de las causas identificadas en la guía, automáticamente se recomendará la interrupción del embarazo. La junta médica tiene que evaluar caso por caso.  


Esta guía señala diez casos, pero en su punto once hace referencia a “cualquier otra patología de la madre". Algunas personas temen que este punto tan genérico se convierta en un saco donde entre de todo.

Ahí hay dos cosas que debemos decir. Uno, que el punto once es exactamente lo que dice el artículo 119 del Código Penal. La idea de tener varias causas es ir cerrando eso, pero no podemos cerrarlo completamente porque cada caso puede ser único.

¿No hay forma de eliminar ese punto tan controversial?

No, porque podríamos estar dejando casos que no podríamos tipificar teóricamente y que tienen que ser evaluados por una junta médica. El otro tema que es muy importante es que estamos hablando de por lo menos cinco personas que intervienen en esta decisión. El médico tratante hace el diagnóstico y, con consentimiento de la madre, informa al director del hospital. El director del hospital convoca a una junta médica de por lo menos tres médicos. Estamos hablando de cinco profesionales de la salud que estarán salvaguardando que la decisión sea la correcta. Sugerir que va a haber un mal uso de la guía es algo que nosotros tenemos que rechazar. 

El cardenal Cipriani teme que se creen mafias en las juntas y que se tenga carta libre para terminar con embarazos no deseados.  


Fíjese, el inicio del proceso lo hace el médico tratante. No es que una persona pueda iniciar el proceso porque desea una interrupción del embarazo. No hay forma que en el Perú se piense que los médicos van a delinquir a propósito. Eso no es factible en nuestros hospitales...

Cuando decidieron elaborar esta guía, ¿tenían claro que el principal opositor sería la iglesia Católica? 

Sí, claro, y con todo derecho. Una colectividad tan importante, como la católica, tiene derecho a pronunciarse a partir de su propia creencia religiosa. Pero estamos en un Estado laico y como ministerio de Salud lo que nos toca es tomar una decisión basada en el conocimiento científico, en el avance de la tecnología y de los conocimientos médicos. Nuestra decisión no puede estar limitada por consideraciones que no sean esas. Las consideraciones religiosas son válidas y respetables, pero no pueden definir la política pública.

La religión, la Iglesia, no pueden definir las políticas públicas...

La religión no puede definir la política pública.

¿Le parece adecuado que Cipriani intervenga activamente en temas de políticas públicas? 

Yo no quiero comentar sobre ese tema, pero quiero reiterar que el ministerio va a ser firme en dictar y defender políticas públicas orientadas a defender la salud y la vida de los peruanos. 

Ministra, ¿usted es católica?

Yo he sido formada en una familia católica, no soy practicante. Pero eso es independiente de lo que me corresponde como autoridad nacional sanitaria.

Me preguntaba qué sentirá la ministra De Habich cuando un cardenal le dice que no le gustaría estar en sus zapatos, que en algún momento va a ser juzgada por Dios. Prácticamente la ha condenado...

(Sonríe) Esa es una de las cosas que uno asume cuando tiene responsabilidades como esta. Algunas veces se piensa que asumir un cargo ministerial o de alta dirección en el Estado es una posición cómoda o privilegiada. Yo quiero reiterar, como diría cualquiera de mis colegas en el gabinete, que es una posición donde uno toma decisiones más allá de sus propias preferencias, decisiones para el bien común, y –por supuesto– enfrenta las consecuencias. 

Consecuencias como las críticas. El mismo cardenal Cipriani ha dicho que usted no sabe nada sobre salud. Usted es economista, ¿siente que merece estar al frente de este ministerio?  

Yo agradezco mucho al Presidente que me haya dado esta oportunidad y no la hubiera aceptado si no pensara que hay algo que puedo aportar. En este momento estamos impulsando una reforma importante, que tiene que ver con cómo financiamos, cómo organizamos, cómo repensamos el funcionamiento del sistema. Ese no es un tema clínico, es un tema gerencial, un tema financiero y, por tanto, creo que la reforma gana al tener profesionales distintos a profesionales médicos tratando y discutiendo el tema del sistema de salud.

¿Y qué pasa con su relación con los médicos? Hace más de 50 días hay una huelga médica que no tiene visos de ser resuelta.

Según nuestros números, hay una paralización del 5 por ciento en Lima Metropolitana y de 10 o 12 por ciento en el interior...

La Federación Médica afirma que en el interior más del 80 por ciento de los médicos está en huelga.

No, las cifras oficiales y reales son 5 por ciento en Lima y de 10 a 12 por ciento en el interior.
Entonces, estamos hablando de una paralización de baja intensidad. De hecho, nuestros servicios están trabajando normalmente. Hemos hecho varias visitas, hemos complementado el servicio público con la posibilidad de que nuestros asegurados vayan a otros servicios, inclusive a clínicas privadas. En general, el sistema sigue funcionando y las atenciones se siguen brindando.


Leí que hay miles de consultas que se están dejando de atender...

No, no se está descuidando a los pacientes. Esa es nuestra preocupación principal. Pero sí hay posiciones diferentes, particularmente con la dirigencia. Lo que está en juego acá son dos lógicas: una lógica de la reforma que dice “vamos a ordenar nuestras remuneraciones y a hacerlas equitativas a lo largo del país, y sobre esa base, poner incentivos que premien esfuerzo, responsabilidad y desempeño". O sea, esa lógica de meritocracia es la que está en conflicto con la lógica antigua que es “queremos un sueldo mayor por trabajar lo mismo”.

Los médicos en huelga afirman que el Minsa no está cumpliendo con la escala remunerativa que se acordó anteriormente.

La nueva política remunerativa está claramente expresada en el Decreto Legislativo 1153,que se aprobó en agosto del 2013. La ley, que salió un mes después, dice que se va a implementar gradualmente durante el 2014 y 2015. Eso es lo que estamos haciendo. Pero ahora vienen y nos dicen “eso que pactamos ya no me gusta, quiero otra”. Nuestra respuesta ha sido y va a seguir siendo “esto es lo que pactamos y esto es lo que vamos a seguir implementando”. No vamos a variar nuestra posición.  

Los médicos dicen además que no se les está tomando en cuenta en la reforma y que los hospitales están en situaciones calamitosas. 

Fíjese, ayer (miércoles) anunciamos un acuerdo  con el MEF  para el 2014, 2015, y 2016. El estimado de inversión en salud es de 8 mil 200 millones de soles. Nunca en el Perú, nunca en el sector salud, se ha hablado de cifras de ese monto. Más de 8 mil millones de soles para infraestructura. Nunca en el Perú hemos invertido 770 millones de soles para mejorar remuneraciones; y esos 770 en el 2015 van a bordear los mil millones. El esfuerzo fiscal que se está haciendo para el sector salud es un esfuerzo histórico.

Estas cifras confirman lo que todos los peruanos sabemos, que los hospitales nacionales son de terror,


Yo no diría de terror, tampoco exageremos. Hay lo que nosotros llamamos "la joya de la corona". Tenemos hospitales e institutos nacionales de primera línea. Nuestro Instituto de Rehabilitación es de los mejores que hay, nuestro instituto de cáncer es también pionero en la región. Tenemos servicios de gastroenterología fabulosos en el Loayza…

…Pero también tenemos un María Auxiliadora, un Daniel Alcides Carrión...

Pero también tenemos una brecha grande de infraestructura porque durante décadas se ha dejado de invertir en el sector. El reconocimiento más claro de que tenemos una brecha es que estamos empeñados en una reforma y a esa reforma le estamos poniendo dinero serio.

   
¿Cómo se va a solucinar finalmente esta huelga, ministra? Los médicos dicen que usted no les da la cara. 

Yo he conversado con ellos, les he dicho que hay mucho espacio para trabajar juntos en temas como la titulación de los médicos especialistas, para avanzar en el aumento para las guardias hospitalarias y otras. Pero si ellos insisten en el tema de la escala salarial, no hay punto de contacto.