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Las Conferencias de Punchauca entre el virrey José de La Serna y el líder insurgente, José de San Martín, en busca de la paz, ingresan a su tercera y frustrante semana de negociación en Lima. El asedio patriota sobre la capital del virreinato es asfixiante, si bien un armisticio ha suspendido las operaciones bélicas en el territorio. Sin embargo, la ofensiva realista por recuperar la intendencia de Trujillo es aniquilada en Higos Urco, Chachapoyas, en una batalla tan feroz como vital fue la participación femenina.

El virrey La Serna y San Martín se dan encuentro en la hacienda Punchauca, ubicada en el valle de Chillón, a 25 km de Lima, para negociar la paz. Las tropas realistas han sido batidas en la Sierra Central y en Tacna, y el asedio patriota a la capital fortalece la posición en la mesa de negociación. La fórmula política planteada por el líder insurgente sorprenderá a La Serna y a un sector patriota.

Este material escolar será presentado en los idiomas quechua, awajún, ashaninka y aimara.

El artista se negó a participar del proyecto Bicentenario, que recuerda los 200 años de la vida republicana del Perú. Enfatiza que no hay nada que celebrar, que aún somos una república fallida.

La municipalidad de Miraflores celebrará el Bicentenario de la Independencia con una exposición de 200 artistas plásticos previa transformación de su edificio institucional en una gran galería de arte.

La Serna y San Martín firman en Lima un armisticio al día siguiente del triunfo patriota en Mirave, salvando fortuitamente a los realistas de ser rematados en Tacna. La población peruana expectante del desenlace de la guerra apenas supera el millón de habitantes y Lima los 60 mil. Se trata de una sociedad jerarquizada y dividida en castas, fermento de la revolución.

¿Cómo van las encuestas presidenciales entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo? Conoce los resultados de IPSOS, IEP y DATUM en la antesala de esta segunda vuelta.

¡Victoria en el sur! En solo 15 minutos de combate, el ejército patriota con más de 300 hombres de infantería junto a 60 milicianos montados y 70 miembros de los granaderos a caballo, al mando del comandante inglés Guillermo Miller, logró el 22 de mayo una importante victoria en Mirave, Tacna, sobre las fuerzas realistas al mando del general José Santo de la Hera, que contaba con unos 400 soldados. El triunfo fortaleció la posición patriota en la mesa de negociaciones en Lima.

Este viernes 21 de mayo a las 8 p. m. se llevará a cabo el concierto “Independencias” con el repertorio de dos grandes exponentes de la música clásica: Wolfgang Amadeus Mozart y José Bernardo Alzedo.

¿La escultura de Agustín Querol con que se inauguró la plaza Bolognesi debe ser restituida a su pedestal original? Ese debate ha cobrado fuerza en las últimas semanas.

La opción de paz negociada, abierta con la llegada del comisionado regio Manuel Abreu, se dilata. Refulgen las Cortes de Cádiz, pero los militares escépticos aceitan sus armas. El triunfo liberal en España, con sus marchas y contramarchas, trastoca la relación de España con las colonias y forja el pensamiento político de intelectuales peruanos que se van sumando a la causa de la independencia.

En un nuevo intento de llegar a un tratado de paz, representantes del virrey La Serna y de San Martín inician conversaciones el 4 de mayo. Para los primeros, la independencia política es innegociable; para los segundos, ninguna negociación puede iniciarse si no es sobre la base de esa libertad. La llegada a Lima del marino español Manuel de Abreu como comisionado regio por Real Orden con el objeto de acordar los términos de la pacificación con los jefes patriotas convoca a las partes a la casa Torreblanca en Lima para largas y tensas negociaciones.

Numerosos afrodescendientes –tanto libres como esclavos– se han enrolado en los ejércitos realistas y patriotas; en el caso de los esclavos, bajo la promesa de la libertad. La posibilidad de ganar un salario, adquirir prestigio y ascender socialmente es otro incentivo para hacerlo. En esta guerra, muchos destacan por su constancia y valentía.

Tras los resultados de la ONPE del 11 de abril , entérate cuándo sería la segunda vuelta y qué candidatos se disputan la presidencia del Perú.

El general argentino Juan Antonio Álvarez de Arenales inicia la segunda campaña a la sierra desde Huaura. La incursión es narrada paso a paso por su hijo, José Ildefonso, también oficial en la Expedición Libertadora, en sus Memorias escritas en 1832. Extractos.

Lejos de ser solo una contienda bélica, la guerra de independencia encierra una dimensión religiosa. Rezos diarios, uso de escapularios y evocaciones constantes a vírgenes, santas y a un Dios protector son todas estampas cotidianas entre las tropas, tanto patriotas como realistas.

Latina llevará a la TV una producción que sigue la vida de heroínas y héroes que gestaron la independencia peruana. Se graba en plena pandemia y ha significado el retorno de algunos actores a una industria que permaneció detenida durante mucho. El estreno es en julio, a propósito del Bicentenario, y nos recordará cuánto costó construir el Perú que somos.

Para Rosa María Cueto, somos una sociedad polarizada, con antagonismos, y requerimos autoridades que dialoguen entre ellas.

Realistas y patriotas luchan por demostrar que Dios y las arcas eclesiásticas están a favor de su causa. Mientras que en Roma las autoridades de la Iglesia cuestionan la independencia, en el Perú, conforme transcurren los hechos, numerosos clérigos se adhieren a ella, aunque muchos también continúan a favor del rey.

Finales de marzo de 1821. Al mando de San Martín, el teniente coronel Miller acaba de desembarcar en Pisco y de establecer su centro de operaciones en la hacienda de Caucato. Aquí el reporte sobre el Gran Mariscal del Perú, uno de los británicos que más influyeron en nuestra independencia.

Comienzos de 1821. A sus 32 años, Bernardo Monteagudo es el hombre de confianza de San Martín. Brillante intelectual y polemista contundente, luego de un pasado liberal extremo, ha abrazado la idea de un gobierno autoritario a través de una monarquía constitucional. Los insurgentes no descartan un final negociado de la guerra.

Corre el mes de marzo de 1821 y a bordo del Sacramento –una pequeña embarcación realista que navega del Callao a Panamá– estalla un motín “por la patria” encabezado por dos recios marineros paiteños. Entre los pasajeros figura el superintendente de la Casa de Moneda de Santa Fe; como parte del cargamento se encuentran dos cofres repletos de monedas de oro.

Organizando tertulias o regentando fondas populares en donde se discutían las nuevas ideas políticas y se planeaban acciones, actuando como espías o como correos, acompañando a las tropas e incluso luchando en los campos de batalla, las mujeres intervinieron decisivamente a favor de la independencia, quebrando las barreras que la sociedad les imponía.

El curso de la guerra de la independencia dependía en parte de una enemiga implacable e invisible: la peste. El propio general San Martín cayó enfermo por una serie de males que diezmaron a las tropas patriotas acantonadas en Huaura. La peste no discriminaba, ni perdonaba y también castigó al ejército realista y a la población civil. Mientras la guerra fue intensa en la sierra, la salud de las tropas en la costa forzó a los bandos rivales a entrar a un compás de espera.

Historiadora sanmarquina, presidenta ejecutiva del Proyecto Especial Bicentenario, fue jefa del Equipo de Custodia de la Biblioteca Nacional