Un ángel de la educación llamado Everardo Zapata Santillana

Maestro. A los 29 años de edad, tuvo un hijo fuera de matrimonio, "Coquito", el libro más conocido en 12 países de habla hispana que ha enseñado a leer y escribir a millones de niños. El "pequeño" ahora tiene 61 años y su autor 90. La lucidez y ganas de seguir mejorando el texto del reconocido "Amauta" son envidiables. 

Maestro. A los 29 años de edad, tuvo un hijo fuera de matrimonio, "Coquito", el libro más conocido en 12 países de habla hispana que ha enseñado a leer y escribir a millones de niños. El "pequeño" ahora tiene 61 años y su autor 90. La lucidez y ganas de seguir mejorando el texto del reconocido "Amauta" son envidiables. 

Se vivía la época del conflicto del Alto Cenepa con el Ecuador, corría el año 1994 y Don Everardo Zapata Santillana recibió una invitación para viajar a dictar charlas en la Universidad Católica de Quito, la Universidad Pública de Guayaquil y en el Instituto de Cultura de la ciudad serrana de Ambato. El vecino país pugnaba por extender su demarcación territorial a tierras peruanas. Le advirtieron no revelar su nacionalidad y regresar lo más pronto posible; y así fue, sin embargo antes de retornar sucedió algo que lo marcó para toda su vida.

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Don Everardo ya había dictado las charlas en las universidades y tenía que hacer lo mismo en el instituto. Ante un auditorio de aproximadamente 120 profesoras entre 17 y 20 años de edad, recién egresadas y con mucho talento, como el mismo lo refiere, inició su trabajo. Al final de la perorata una de las maestras, la lideresa, agradeció en nombre de todas, pero a la vez le preguntó al maestro de dónde venía al notar su forma peculiar de hablar que era distinta a la de ellas.   

"Me puse en aprietos por unos segundos, pero después levanté los brazos y le dije: Vengo del cielo. La chica se arrodilló y dio gracias al señor y rogó a Dios que enviará más ángeles como yo para mejorar la educación de su pueblo. Eso me emocionó mucho", cuenta el maestro con lágrimas en el rostro.

Las fuerzas parecen haber abandonado a Everardo Zapata Santillana, le cuesta levantarse del cómodo sillón de su oficina del pasaje Santa Rosa N.º 208 en el Cercado de la ciudad, sin embargo, él se resiste a creerlo. Deja de lado su bastón de apoyo y camina firme, a sus 90 años de edad, por los pasillos de su casa y santuario de su libro Coquito

Everardo Zapata nació el 15 de agosto de 1926 en el distrito de Cocachacra, provincia de Islay, región Arequipa en medio de la fiesta que se celebraba en el pueblo. Es hijo de José Manuel Zapata Delgado, un joven agricultor del productivo valle con solo tercero de primaria y de Sofía Santillana Nieves, una costurera con secundaria completa que llegó al productivo valle huyendo de la "chilenización" en Tarapacá, eran tiempos de la guerra con Chile en el que el país sureño invirtió más en la educación. 

Al año de vida, su madre decidió partir a Arequipa por desavenencia con el padre y buscando un mejor futuro para el infante, no obstante, tres meses después de llegar a la Ciudad Blanca, Sofía Santillana falleció contagiada con una epidemia. El niño juguetón había quedado huérfano al cuidado de su tía y media hermana de su madre, Angélica Cervantes Nieves, quien lo crió como un hijo. Tiempo después nacieron Rosa y Olga, quienes más que sus primas fueron como dos hermanas menores.

"La diferencia en el nivel de educación de mis padres refleja el tipo de educación de dos países después de una guerra, la del ganador y del perdedor", anota.

Cuando tenía 5 años, el pequeño Everardo o Evo, como lo llamaban en la familia, ingresó al jardín San Vicente de Paúl, ubicado en la avenida Goyeneche. Allí destacó por su perspicacia por el conocimiento que lo llevó a saber la hora en las agujas del reloj.

"Mi compañero de carpeta, Félix Rivera, le dijo a mi profesora y esta a la directora de mi conocimiento. La directora entró al salón con un reloj despertador y me pidió que le diga qué hora era, respondí no sé leer con tres agujas, ella se fue y luego ingresé al salón para ver para que servía la tercera aguja, de casualidad hice sonar la alarma y mi amigo Félix trató de apagarla, mientras la maestra lo agarró a chicotazos sin que él haya hecho nada", cuenta entre risas.  

A los seis años, Everardo Zapata ingresó a la Preparatoria en la escuela Normal de los Hermanos de La Salle, donde fue querido por todos los profesores. Pasa toda su primaria demostrando su inquieto carácter y sobresaliendo como un líder nato sobre sus compañeros.

"Un día que faltó el profesor dirigí a mis compañeros a la chacra de trigales para recoger las espigas y adornar los tarritos que rodean el nacimiento. Horas después todos desfilamos por la dirección, esperándonos chicotazos de castigo por la queja del dueño que había dicho que destrozamos sus cultivos", cuenta.

COQUITO

A los 20 años, Everardo Zapata egresó como maestro primario del Instituto Superior San Juan Bautista de La Salle y regresó al valle que lo vio nacer. El Gobierno le asignó crear una escuela en el distrito de Punta de Bombón, la cual inauguró con el N.º  9638 el 7 de julio de 1947. El colegio funcionó con 26 alumnos y ahí se comenzó a gestar Coquito.

"Me di cuenta que los métodos anglofranceses no servían para enseñarles a leer a los niños. Entonces en vacaciones comencé a viajar por todo el Perú, buscando nuevos conocimientos de enseñanza y copiar algunos ejemplos para aplicarlos en mi escuela", cuenta don Everardo.

Al segundo año de inaugurada la escuela, Everardo Zapata comenzó a entregar material a maestros de escuelas unidocentes para que lo apliquen en sus niños. El objetivo era que los pequeños aprendan a leer y vaya que dio resultado.

"Cada mes nos reuníamos para ver el avance y nos dimos cuenta que lo que proponía el Gobierno en ese entonces no era lo más adecuado, los pequeños aprendían mejor con lo que se les daba", cuenta.

Luego de una inspección del Ministerio de Educación en la que Everardo Zapata hizo una exposición de lo que un grupo de maestros y él estaban trabajando, uno de los funcionarios lo animó para que crease un libro. Siete años tardó en imprimirse ese texto cuyo nombre fue Coquito.

"Una noche soñé que yo tenía un hijo y se llamaba Coquito, cuando desperté agarré el libro y lo bauticé en el lavador de mi cuarto", cuenta entre sonrisas.

Juan Antonio Cusi fue el editor del libro. El primer tiraje fue de 2,000 ejemplares y para los siguientes años se llegaron a vender 12 mil.

Dos años después Everardo Zapata se casó con María Ruth con quien tuvo cinco hijos, José, Jorge, Ruth, Luis y Fernando. Todos aprendieron a leer con Coquito, al cual consideran su hermano mayor tras 61 años en el mercado. 

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