Carlos Alza: "La gente ha optado por la corrupción, por eso ha preferido votar por Keiko Fujimori"

Entrevista: Carlos Alza Barco. Director de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Entrevista: Carlos Alza Barco. Director de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

La elección del 10 de abril configuró un nuevo mapa político para el país. El elector norteño y limeño apostando por el fujimorismo y Peruanos Por el Kambio, mientras que el sur -a excepción de Arequipa- ratificó su voto rebelde por la izquierda en la búsqueda de cambios profundos en el modelo económico. Está última opción la encarnó la excandidata presidencial Verónika Mendoza del Frente Amplio. El politólogo y director de la Escuela de Gobierno de la PUCP, Carlos Alza, nos ayuda a entender lo que ha pasado en el proceso. Asegura que si la izquierda quedó relegada ha sido porque funcionó "la campaña del miedo".

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¿Cuáles serían las lecciones de la primera vuelta? 

Una primera lección es que en el país se han polarizado los modelos económicos e ideológicos de izquierdas y derechas. Eso no se había dado en el Perú con tanta fuerza. Ocurrió un poco con la elección de Susana Villarán como alcaldesa de Lima, pero ahora las diferencias son marcadas.

¿Lecciones para la izquierda?

Que necesita liderazgos fuertes y articularse a nivel nacional, cosa que no ha ocurrido necesariamente ahora. También afinar su discurso, que llega al ciudadano, a los medios, y una falla en eso puede producir una caída en las encuestas, como sucedió.

¿Y para la derecha?

Su gran dificultad es no comprender lo que quieren las grandes mayorías -que son los sectores más pobres y muchas veces andinos y amazónicos-. Su gran debilidad es pensar que el crecimiento económico, que el mercado, que las grandes empresas son el centro de atención del país. No se dan cuenta que en realidad son un medio y hay ciudadanos que son los más importantes. Y otra (debilidad) es su incapacidad para dialogar con la izquierda. La derecha piensa que la izquierda debe desaparecer, y la izquierda piensa que la derecha es un demonio del sistema. Y entonces no hay posibilidad de encuentro. 

¿Los candidatos han aprendido estas lecciones?

Estamos en la segunda vuelta y esas enseñanzas no las han aprendido los postulantes a la Presidencia.

Una de las primeras interpretaciones de la primera vuelta es que el país se derechizó o por lo menos se volvió conservador al haber apoyado a dos candidatos de derecha. ¿Es así? 

No creo que el país se derechice. No creo que la gente haya votado por las derechas porque son de derecha. Lo que ocurre es que para el ciudadano común y corriente, lo importante es que el modelo económico no los afecte quitándoles el empleo o que regrese el terrorismo. 

¿Por eso pasaron Keiko y PPK?

De algún modo. Keiko representa la imagen de un (Alberto) Fujimori que llegó a los ciudadanos, que viajó por todo el país, que allí donde hacía falta algo Fujimori les daba. Por supuesto que era populismo, clientelismo, y en muchos casos corrupción, pero eso es lo que a la gente le importa: lo práctico. El segundo es un PPK que no representa un peligro en términos de terrorismo y que es garantía de estabilidad (económica). 

¿Por qué la izquierda quedó relegada?

No fue así. No es gratuito que una persona como Verónika Mendoza pase de cero a 18%. Por tanto, no diría que el Perú es de derecha. Solo que votaron con ciertos miedos para no volver a aquello que nos asustaba antes y nos asusta ahora. Y creo que entre la corrupción y el posible terrorismo la gente ha optado por la corrupción, por eso ha preferido votar por Keiko. Pero la consecuencia de una votación así, por miedos, nos lleva a un gobierno de derecha. Entonces tú tienes a Keiko y PPK, y ahora recién te preguntas qué proponen y dices: "Uy, los dos son de derecha, ahora a quién elijo".

Entonces, a diferencia del 2011, la campaña del miedo sí funcionó...

En mucha población algo quedó. Y eso se notaba en las redes sociales, que distorsionaban y pintaban un Frente Amplio o una candidata que apoyaba o formaba parte de grupos terroristas, cuando no había ninguna evidencia. Allí la izquierda falló por no saber zanjar esos asuntos, y la oposición usó esa premisa que dice: miente, miente que algo queda.

Para algunos la izquierda ha ganado. ¿Eso es realmente cierto cuando obtuvo menos votos que con Ollanta Humala?

Ha ganado políticamente y ha aprendido a trabajar en conjunto. Y gana porque siente algo que no tenía antes: el apoyo de la población.

¿Cómo debe entenderse los altos niveles de ausentismo, votos en blancos y viciados?

Eso que llamamos crisis de la política se evidencia en ese voto.

¿Y esa crisis surge de la desconfianza en la clase política?

Totalmente. La encuesta de Proética de este año revela que más del 90% de la población no confía o confía poco o nada en la gente que está a su lado. Ese nivel de desconfianza es enorme y mucho más hacia los políticos. Y eso significa que la gente no se siente representada por nadie, por eso (ausentismo, blancos y nulos) han superado al respaldo de Keiko Fujimori.

En ese contexto, ¿cuánta legitimidad puede tener un presidente que sea elegido por pequeñas mayorías?

Si hay desconfianza, si gran cantidad vota nulo, viciado o no vota, la legitimidad del presidente cae y va a tener dificultad para gobernar, al no tener mayoría que esté de acuerdo con él. Gane quien gane se vienen cinco años muy difíciles políticamente, quizás los más difíciles que hemos tenido hasta ahora.

Los resultados de la primera vuelta también dejan otro cuadro: el voto del sur sigue siendo antisistema o de protesta. ¿Por qué?

Allí hay dos cuestiones. Una histórica, porque el sur siempre fue una población con mayor mirada crítica a los sistemas políticos. Eso no es malo sino bueno, porque pone en debate la cuestión al modelo. La otra cuestión es que se construyó un modelo en que el sur fue olvidado por los gobernantes. Entonces en Puno, Cusco y otras regiones ningún gobernante ha podido hacer política pública para que se desarrollen. El Perú tiene una deuda histórica con el sur y por eso su gente reacciona y cuestiona el modelo (...) Por eso cuando la izquierda plantea una revisión del modelo, el sur reacciona positivamente. El mensaje es muy claro.

¿Los electores de la mayoría de regiones del sur que apoyaron al Frente Amplio podrán elegir entre Keiko y PPK? ¿O eso es imposible y optarán por anular o viciar su voto?

En este instante todo es incierto. Tenemos unas semanas más para definir cuáles  serán las intervenciones de los partidos. Tengo la impresión de que muchos grupos de izquierda que apoyaron al Frente Amplio van a tener mucha duda sobre apoyar a  uno de los dos candidatos. Ya hay voces que hablan de voto nulo y viciado para anular las elecciones. Elegir entre Keiko y PPK es ahora un dilema.

¿Hay riesgo de que la democracia se rompa con Keiko, teniendo mayoría en el Congreso?

Hay muchos aspectos democráticos (libertad de prensa, derechos humanos, entre otros) que podrían estar en riesgo. Keiko nos tiene que convencer de que no será así. Y el problema no solo es ella, sino su entorno y todo su partido.

¿Cuál de los dos candidatos es más radical a la derecha?

Ambos piensan que el mercado lo puede todo, que la regulación del Estado es un problema. La idea de la derecha dogmática es que el Estado se reduzca a su mínima expresión, que se reduzcan los procedimientos, que en lugar de EIAs solo haya actas de compromiso ambiental. La derecha de Keiko es más populista, clientelar y autoritaria en algunos aspectos y menos dialogante; y la de PPK puede tener más capacidad técnica, pero igual privilegia el mercado. 

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