Un candidato al Congreso de sangre K'ana y de batallas contra la minería

Estuvo preso 5 días por apoyar las protestas contra la actividad minera en Espinar siendo alcalde. Hoy quiere llegar al Congreso con el Frente Amplio. Propone modificar la Constitución para cambiar el modelo económico. En su gestión edil no hizo mucho por mejorar la calidad de vida. Espinar tiene agua por horas.

Estuvo preso 5 días por apoyar las protestas contra la actividad minera en Espinar siendo alcalde. Hoy quiere llegar al Congreso con el Frente Amplio. Propone modificar la Constitución para cambiar el modelo económico. En su gestión edil no hizo mucho por mejorar la calidad de vida. Espinar tiene agua por horas.

Aquella mañana de invierno, Espinar todavía olía a pólvora, gas pimienta y muerte. Era treinta de mayo de 2012. En la víspera, la ciudad había sido un polvorín por el enfrentamiento entre policías y campesinos que pedían el cierre de la minera Xstrata Tintaya -ahora Glencore-. Hubo cuatro muertos, todos campesinos opuestos a la actividad minera.

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En medio del olor a guerra, Oscar Mollohuanca, que era alcalde de esa provincia altoandina de Cusco, fue detenido cuando salía del local municipal. Varios agentes del orden lo redujeron por supuestamente haber apoyado con logística a los manifestantes que destruyeron locales públicos y de la mina.

Oscar fue retenido al mediodía. De inmediato lo condujeron al Cusco. En una instantánea se ve que tiene el rostro desencajado y los brazos sujetados por sus captores fuertemente armados, como si trasladaran a un delincuente de alto vuelo. Unas horas después, ya estaba recluido en el penal de Cachiche (Ica), lejos de su familia y de su pueblo que pidió su liberación. 

Estuvo preso durante quince días. Hasta ahora sobre su cabeza pende la acusación fiscal por promover las violentas protestas. La fiscalía ha pedido 10 años de cárcel. El caso está en pleno juicio oral. 

Oscar asegura que ese proceso penal es fruto de una venganza del gobierno y la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) por haber revelado que la empresa contaminaba. A estas alturas el gobierno ha admitido que en Espinar hay contaminación.

DE LA SOMBRA A LA LUZ

Oscar Mollohuanca dejó las sombras del penal de Cachiche el 14 de junio. “En prisión los días y las noches son interminables”, confiesa el ahora candidato al Congreso por el Cusco. Tiene el número 5 en la lista del Frente Amplio de Verónika Mendoza. 

Arrastra con el mote de antiminero, pero él rechaza ese calificativo. No obstante destaca haber sido quien impulsó que la empresa Glencore -cuando aún era Billington- en 2001 se sentará a negociar el pago del 3% de sus utilidades anuales para obras en comunidades campesinas. Se trata del Convenio Marco aprobado en 2003, pero impulsado dos años antes por él en su primer mandato edil. Según este convenio, la minera debe compartir ese porcentaje de sus utilidades en forma voluntaria. 

Hay otro estigma que acompaña a Mollohuanca: no haber conseguido resolver la pobreza, desnutrición crónica y saneamiento básico de Espinar con el millonario presupuesto que recibía por canon minero. Hubo tiempo de vacas gordas cuyo uso no se tradujo en mejoras. Hasta ahora la población de Espinar no tiene servicio de agua todo el día. En épocas del  boom minero esta provincia cusqueña recibió de canon un  promedio de S/.350 millones al año.

SANGRE GUERRERA

Mollohuanca es un hombre de pocas palabras. O quizás sea mejor decir que es un político que escoge con cuidado cada palabra que usará para explicar una idea. En ese  proceso de selección se toma prolongados silencios que cortan fluidez a la conversación.

¿Que sintió y pensó cuando perdió la libertad?, le pregunto. Hace una pausa, aprieta los labios y sus ojos se achinan. “Una gran desesperación. Pero luego pensé que eran gajes del oficio, un pequeño bache”. ¿Y le preocupada quedarse encerrado por años?, consulto. “Mi familia y dejar la gestión (a medias)”, señala escogiendo las palabras, casi deletreándolas. 

Pero esa parsimonia y cuidado al hablar desaparece cuando se refiere a su tierra y su ingreso a la política. Por sus venas corre sangre de la rebelde cultura K'ana, aquella que no pudo ser sojuzgada por el poderoso imperio inca.

Empezó en las filas de la Izquierda Unida. Le llamó la atención su discurso de justicia e igualdad. En 1984 se afilió al Partido Unificado Mariateguista (PUM), una de las facciones en la que se partió la izquierda. Cuando acabó la universidad  volvió a su tierra natal. En vista que el PUM había desaparecido -corría 1999- fundó el movimiento local Integración K'ana Minka, cuyas bases ideológicas eran las del PUM, y ganó la alcaldía provincial. Quizás en ese momento empezó su 'bronca' con la minería. 

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