Un albergue para los enfermos de cáncer sin familia en Lima

Plataforma_glr

La Casa Hogar Rebuschini acoge a pacientes del Neoplásicas desde hace 9 años. Requiere del apoyo de la comunidad así como ampliar sus instalaciones. Caridad.

El cáncer los atrapó en sus hogares en provincia y se vieron forzados a viajar a la capital para empezar sus respectivos tratamientos. Sabían que se enfrentarían a la adversidad en una ciudad sin ningún pariente que los acoja. Ya se iban haciendo a la idea de dormir a la intemperie en las afueras o en los pasillos del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas. Sin embargo, al pisar Lima descubrieron que podían afrontar la enfermedad con dignidad gracias al trabajo de la hermana Blanca Hidalgo en la Casa Hogar Beato Padre Enrique Rebuschini.

Esta mujer de 70 años, que   prefiere no ser fotografiada para no individualizar un trabajo colectivo, recibe desde hace nueve años a pacientes de cáncer de escasos recursos en  una casa que adquirió junto al padre Aldo Cárdenas.

Para la hermana 'Blanquita', como la suelen llamar sus huéspedes, todo se inició en 1968 cuando vio cómo, de a pocos, se consumía su padre a causa del cáncer. Durante 26 años, Blanca se dedicó a trabajar en una entidad bancaria y, en lugar del hábito de la orden de los Camilianos, vestía finos sastres y zapatos de tacón. 

Pero confiesa que nunca llegó a satisfacerla esta vida. Hoy la llena más buscar víveres para alimentar a las 60 personas que acoge en su albergue. Muchas veces, el hallar alimento es la tarea más difícil, pues el apoyo es en base a donaciones de amigos y empresas.

"Me cuesta encontrarles comida porque yo no acepto sobras. Todo lo que comen aquí es A1", confiesa la hermana Blanca, quien se empeña en proveerles de hortalizas, legumbres, pescado ("¡solo de altamar porque los otros están contaminados!") y pavita, de preferencia. Descarta el pollo porque, asegura, contiene hormonas que no aportan en la destrucción de tumores.

Muchas veces tiene que pedir fiado a los negocios del barrio de Surquillo a espalda de Neoplásicas, donde vive desde hace 40 años. La ubicación de su hogar fue el factor decisivo para dedicarles su vida a los pacientes con cáncer: los veía cerca de su casa, acampando a la intemperie, tiritando de frío, solo con una frazada para llevar sus terapias.
hay que Ampliar casa
Sin embargo, sus deseos de ayudar no han sido suficientes. Muchas veces, los pacientes que llegan a noventa no tienen dónde pernoctar y Blanca se ha visto obligada a acondicionar su terraza para que se convierta en dormitorios, incluso su cochera.

Tiene en mente un proyecto: convertir la casa de tres pisos en una de siete y para ello se requiere unos 650 mil soles y sabe la cifra gracias a un estudio de factibilidad. "Quiero que tenga un ascensor para los más graves y que tenga gimnasio y con un baño en cada habitación. Dios me da la idea, pero él es quien logra que todo se haga", explica la hermana con esperanza en sus ojos cansados.

CLAVES

Para la ampliación de la casa, el apoyo económico se hará en la cuenta en soles de Interbank 1323066021297.

También se puede colaborar a la casa hogar, trayendo víveres como arroz, menestras. A más natural sea la donación, mejor.

Los interesados en ayudar su pueden acercar a la calle Ghiberti 151, urbanización La Calera de La Merced. Surquillo (Altura cuadra 39 de la avenida Aviación).