El peligro permanente de construir edificios al borde de los acantilados

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28 M07 2012 | 18:30h
Suelos. Estudio de expertos de la Universidad Nacional de Ingeniería revela que esta zona presenta riesgo medio o alto de derrumbes. Construcciones deberían ubicarse a 150 metros del acantilado. Advierten de un debilitamiento de suelos por el 'boom' de las edificaciones.

Cynthia Campos/



Es solo cuestión de recorrer detenidamente por la Costa Verde para sentir que la pregunta flota en el aire. ¿Qué tan seguro es levantar un edificio sobre un paisaje, tan al borde del acantilado?


Mientras la Autoridad del Proyecto de la Costa Verde anuncia que en tres meses tendrá listo el estudio de suelos que dirá en qué zonas del acantilado limeño es seguro construir y sobre qué zonas no, investigaciones anteriores ya advertían del peligro.


Jorge Alva Hurtado y Mariella Cañari, ingenieros civiles de la Universidad Nacional de Ingeniería realizaron, en 1990, un estudio denominado "Análisis de la estabilidad de los taludes de la Costa Verde". La investigación, entre otros puntos, profundiza en la calidad de los suelos de los acantilados sobre los que se construían los primeros grandes proyectos inmobiliarios en esa época.


¿Cuánto resisten?


El objetivo era determinar el grado de riesgo que atravesarían las construcciones instaladas sobre el acantilado, así como la vía de autos en caso de ocurrir un derrumbe.

Alva realizó un estudio más amplio preparado para la Empresa Municipal Administradora de Peaje (Emape) y que ha sido solicitado por la Autoridad del Proyecto de la Costa Verde.

Para analizar la resistencia de los taludes, el acantilado fue segmentado en varios tramos. Los ingenieros del equipo determinaron que parte del terreno que va desde San Miguel hasta Miraflores presenta "niveles de riesgo medio y moderado".

Es decir, en el área que va desde la Bajada Bertolotto hasta la altura de la Bajada Brasil el 59.1% de los taludes presenta un riesgo medio, mientras que el 15.6% tiene riesgo elevado.

Lo más preocupante, según el estudio, es que un 25.3%, poco más de la cuarta parte del área, es de riesgo "muy elevado", lo que equivale a que el talud (zona plana inclinada) es muy inestable, y podrían generarse derrumbes en caso de un movimiento telúrico. Incluso quizás sin él.

El 19 de junio de este año, alrededor de las 6 de la tarde, un fuerte sonido seguido de una nube de polvo alarmó a los vecinos de Miraflores. El muro de contención que protegía la Bajada Balta se derrumbó. De milagro no hubo heridos, dijeron los vecinos, pues tanto en la zona del malecón como de la bajada acostumbran pasear decenas de personas. Entonces, la hipótesis fue que una construcción contigua había debilitado el terreno.

Precisamente en esa zona, el informe de Alva Hurtado había determinado ya en 1990 que un 24.6%, casi la cuarta parte del acantilado que va desde la Bajada Balta hasta la Bajada Armendáriz, presentaba un riesgo "elevado", debido a la constitución del suelo. Es más, el 13.6% de la zona era de riesgo "muy elevado".


150 metros


"Para construir sobre el acantilado se debería tener en cuenta en primer lugar la naturaleza del suelo, el ángulo de inclinación del talud, la sobrecarga que seva a aplicar, si estamos en zona de promontorio o de quebrada, donde hay más riesgo", sostiene Alva.

Esta evaluación indicaba también que de realizarse construcciones sobre el acantilado, estas deberían ubicarse a 150 metros del borde, en promedio. Sin embargo, ahora existen construcciones que incluso le roban terreno al propio talud, están enclavadas en él.

Solo un ejemplo: el proyecto para construir el Hotel Hyatt en Miraflores, debajo de Larcomar, ha vuelto a levantar la polémica sobre si estas edificaciones son seguras o no. Por el momento, ha quedado paralizado hasta el pronunciamiento final de la APCV.

El estudio de Alva Hurtado en los 90 daba incluso una respuesta bastante concluyente: si lo que se quiere es reforzar el talud para construir, existe el sistema de terrazas para hacerlo, pero ello significaría la demolición de los edificios construidos sobre él y la reubicación de los vecinos.

"No todos los taludes son iguales. Hay zonas donde predominan capas más finas, como en Chorrillos y San Miguel y otras donde el acantilado es más resistente, caso San Isidro y Miraflores. Esto, claro, no quiere decir que no haya zonas débiles en cada distrito. La construcción sobre el acantilado se debería realizar solo en un mínimo porcentaje y en zonas puntuales", sostiene.


Suelos debilitados


Hernando Tavera, por su parte, también ha puesto la lupa sobre los suelos donde están construidas las numerosas edificaciones del acantilado que va de San Miguel a Barranco. "El riesgo siempre está latente. Lo que hay que entender es que si incrementamos la carga sobre el acantilado simplemente lo debilitamos, aumentando el riesgo. Un ejemplo claro es el caso de la Bajada Balta en Miraflores", recordó Tavera, sismólogo del Instituto Geofísico del Perú (IGP).

Alva Hurtado refuerza esta idea. Una construcción anclada en el talud sobre una zona de material fino –continúa– corre el riesgo no solo de amplificar el efecto sísmico sino también el de repetir la historia del sismo de 1940.

Antes –recuerda Alva Hurtado– el acantilado en la zona de Chorrillos estaba mucho más pegado al mar. Pero vino el sismo y toda esa área desapareció. Por eso, afirma, ya no existe Costanera en la parte superior, sino esa gran explanada en Chorrilos, porque todo eso se derrumbó.

"La idea que debemos impulsar es que la construcción sobre los acantilados debería ser la mínima indispensable y no modificar tanto los taludes. Debemos evitar que la piedra se caiga y que se pueda dañar edificaciones o a la gente que esté pasando por la parte baja del acantilado de la Costa Verde, de la carretera", advierte Alva.


"Hay estudios detallados de la zona costanera de Lima. Existe, por ejemplo, un informe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), el PNUD y la Comunidad Europea, pero  estos no son tomados aún de manera seria por las autoridades. El problema es que las autoridades nunca solicitan apoyo técnico", explicó Tavera.


Ancladas al talud


Pero si por un lado el suelo del acantilado se debilita por efecto de la carga que ejercen los edificios sobre él, por otro una eventual ola gigante producto de un tsunami terminaría por derribar las construcciones que se encuentren ancladas en el talud, además de que la ola golpea la base de este y lo debilita, estimó Carlos Zavala, del Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas.


El peligro no solo se encuentra en la inestabilidad de los suelos. Hay que pensar que ante un eventual tsunami, la ola que nos espera puede llegar a medir hasta 8 metros, el equivalente a la altura que va hasta el tercer piso de una vivienda. En ese caso, cualquier construcción que se encuentre a esa altura en el acantilado corre el riesgo de inundación y posterior derrumbe, explicó el decano de la Facultad de Ingeniería Civil de la UNI, Javier Piqué del Pozo.

La idea, según los expertos, es plantearse los riesgos mucho antes de llegar a ese escenario y mientras el informe de la Autoridad de la Costa Verde se concreta. En ningún caso debemos esperar a que pase la ola, esta vez la ola de edificaciones.

 

Ordenanza de Intangibilidad sobre el tapete

 

Ante el anuncio del proyecto para construir el Hotel Hyatt en el talud del acantilado de Miraflores, la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, quien también preside la Autoridad del Proyecto de la Costa Verde, aclaró que los acantilados  continuarán siendo zona intangible. Por otro lado, existe un proyecto que plantea modificar la ordenanza 1414 (que declara la intangibilidad del acantilado). Esta modificatoria consiste en que sí se pueda construir sobre el acantilado, pero solo en algunos puntos de las zonas altas. Para ello, la Autoridad se encuentra realizando los estudios que permitan establecer en qué zonas se puede construir.

"Lo ocurrido en la Costa Verde de Barranco ha revelado que la Autoridad del Proyecto Costa Verde es un ente muy limitado normativa y técnicamente. Modificar la ordenanza 1414 es una contradicción con todo lo dicho por los especialistas en cuanto al peligro que corren las edificaciones levantadas allí ante un desastre natural", sostiene Javier Alvarado, del colectivo Barranco.

 

Claves

 

La guía Geología y Conservación de los Acantilados de la Costa Verde (2011) anotaba que "la mayor parte de los acantilados muestran materiales poco consolidados (...) constituidos por gravas y gravillas (rocas pequeñas)", es decir, no soportan mayor peso en su superficie. La guía fue realizada por los ingenieros Luis Ayala y José Marcharé con apoyo de la Sociedad Geológica Peruana.

La comuna de Miraflores publicó una ordenanza para que futuras construcciones estén separadas del acantilado unos cinco metros. Ello para no afectar los malecones. Miraflores detuvo el avance del proyecto del Hotel Hyatt por variaciones en los planos que no fueron analizados por la Autoridad del Proyecto Costa Verde.

 

En cifras

 

14.5 kilómetros es la longitud de la Costa Verde.

54 metros es la altura promedio de los acantilados en Miraflores y Barranco.

2010es el año en que se emite ordenanza 1414 que declara intangibles los acantilados.

4 de las 5 playas de Barranco tienen obras en ejecución. La mayoría realizadas bajo medida de amparo.