Sociedad

Hermano de Giuliana Llamoja dice que no le guarda odio ni rencor

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Coincidencias. Luis Llamoja afirma que la ahora poeta prófuga está perdonada pero debe cumplir su condena.

El crimen de su madre tiene varios puntos en común con el de Myriam Fefer, por el que Eva Bracamonte, la hija, está en prisión.

Óscar Chumpitaz C.

La descripción parece calcada, sin fisuras. El asesinato de María del Carmen Hilares a manos de su propia hija Giuliana Llamoja estremeció a los limeños en el verano del 2005. Fue un crimen que, por sus detalles espeluznantes, tuvo casi tanto eco mediático como la historia de Myriam Fefer, victimada un año más tarde por un colombiano contratado presuntamente por Eva Bracamonte, hija de la empresaria.

Ambos casos tienen mucho en común y los condimentos necesarios para seguir manteniendo la atención del público por mucho tiempo. Pero, fundamentalmente, dos hijos –Luis Llamoja y Ariel Bracamonte–, si bien han perdonado a sus hermanas matricidas, continúan su lucha en busca de justicia.

NO ODIO A GIULIANA

Luis Llamoja Hilares decidió narrar ayer lo que se sabe y lo que hasta hoy nadie contó y solo está en los expedientes.

Dicen que para un hijo el dolor más difícil de soportar es el de la muerte de una madre. Y se supone que el golpe es todavía mucho más duro si ocurre en circunstancias tan inexplicables y terribles como la de María del Carmen Hilares, aquel sábado 5 de marzo del 2005.

Lo de Luis Llamoja sale de lo común. “Giuliana está perdonada, se le dio una oportunidad para que obtuviera su semilibertad y la desaprovechó. Ella tiene que ir a la cárcel. Se trata de justicia”, nos dice.

Da la impresión de que el odio entre ustedes es incontenible...

De mi parte no existe odio ni rencor. Yo colaboré casi con el 50 por ciento de la reparación civil para que le dieran el beneficio de libertad porque consideré que merecía una oportunidad. Pero apenas salió de la cárcel tuvo un afán de protagonismo y fue mal visto por la sociedad. La ‘gota que derramó el vaso’ fue cuando salió en el programa de Jaime Bayly a decir que mi madre se autoinfirió cortes, que no existía el veneno con el que intentó matarla antes y que mi mamá tenía conductas extrañas.

Luis está convencido de que Giuliana jamás se arrepintió. "Días antes del crimen ella llegó tarde a dormir, estaba ebria, había robado dinero e intentó envenenar a mi madre".

Asegura que fue a visitarla varias veces al penal. "Siempre tuve una buena actitud para mejorar las cosas, pero lo que sí no permitiré es que nadie hable mal de mi madre. Y si ahora la tuviera al frente le diría: qué tonta eres, por qué faltaste a las normas de conducta, entrégate a la justicia".

Ella ha solicitado garantías porque dice que la acosas.

No tengo tiempo para hostigarla, estudio, trabajo y tengo muchos proyectos. Ella está demostrando que no es una persona de confiar. No la odio, pero la ley es igual para todos y tiene que cumplirla".

VERSIÓN DE ARIEL

La falta de justicia que aún hoy sufre Luis también la padece Ariel Bracamonte. Aunque nada ni nadie podrá borrar el terrible destino de sus pasos, asegura también que ha perdonado a su hermana Eva, la presunta autora intelectual delcrimen de su madre Myriam Fefer cometido el 15 de agosto del 2006, en San Isidro.

"Por mí está perdonada, no por mi madre, no por la justicia. Mi madre no va a poder descansar en paz hasta que los culpables paguen", refirió hace unos meses. “Ahora estoy más en el papel de hijo que en el de hermano. Yo no odio a mi hermana. Pero no es un tema de perdón", insistió.

Aunque hubo más casos de matricidios, estos asesinatos fueron los que mayor repercusión pública alcanzaron.

SON IMPULSIVAS Y MUY AGRESIVAS

El debate de si alguien nace criminal o se hace es antiguo y muy controvertido. "Si bien muchas mujeres pueden ser impulsivas, agresivas y violentas, solo una fracción muy pequeña de ellas se transforma en asesina. Estas últimas son las capaces de cometer crímenes atroces con total sangre fría, sin mostrar ningún arrepentimiento ni tampoco conciencia de lo que es bueno y malo", sostiene el psiquiatra y catedrático universitario Wilmer Palacios. Afirma que estas mujeres (puede ser el caso de Giuliana y Eva) aparecen cuando se combinan tres factores: genes 'violentos', problemas en ciertas áreas del cerebro y estar expuesto en la infancia a situaciones muy traumáticas o tener lazos afectivos muy pobres con sus padres.