Las rutas y las modalidades del contrabando en el Perú

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10 Oct 2005 | 16:00 h
alimentos

Momento en que la Sunat interviene un lote de casacas, en Lima. Haga click en la imagen para ver infografía. Contrabando: las rutas del norte, sur y la selva.

Claves

EN LIMA. La ciudad capital es también un punto de ingreso del contrabando. Ocurre por vía marítima, a través del muelle del Callao, y vía aérea, por el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.
ESPECIES. Entre los productos que con mayor frecuencia se incautan en estos puntos resaltan las piezas de computadoras, cigarrillos, juguetes y algunos medicamentos y vitaminas.
PORCENTAJE. EL 60% de incautaciones que hace la Sunat tiene lugar en el sur del país.


EN EL NORTE Y EL SUR • Internan al país desde ropa y alimentos, hasta combustibles y medicinas.
• Contratan a delincuentes para evitar la intervención de Aduanas.
• Se ha incautado US$13 millones en mercadería ilegal.
• Se estima que ingresó mucho más.

Luis Velásquez C.

Cuando la flama de las velas de las casitas de Pomata y Juli se extinguen, en las noches sin Luna, aparece en el camino que une Desaguadero con Juliaca (Puno), una ‘serpiente’ de ojos luminosos. Es enorme y se arrastra con lentitud para no ser detectada. Por ello hay ocasiones en que tarda hasta una semana en llegar a su destino: Lima.

En cada nueva aparición tiene un distinto color y tamaño, y siempre va precedida por tipos armados que protegen su cargamento.

En algunas ocasiones esta gente se sale con la suya, pero la mayoría de veces pequeños ejércitos de hombres con chalecos negros les salen al encuentro para frenar el avance de la ‘bestia’… Y aunque le temen, deben detenerla e incautar lo que lleva en el lomo: miles de dólares en contrabando.

Misión posible

La ‘serpiente’ no es otra cosa que una fila de camiones cargados de cigarrillos, ropa, calzado, licores, piezas de computadoras y alimentos procedentes de países vecinos. Y los hombres de chalecos negros son miembros de la Unidad de Control de Aduanas. Cuando se encuentran hay dos alternativas: o la ‘serpiente’ queda seccionada en decenas de partes y su cargamento es inmovilizado, o se produce un fiero enfrentamiento entre sus protectores y los hombres de chalecos negros que buscan evitar la defraudación de rentas de aduanas que se efectúa a lo largo de los más de mil kilómetros de frontera que el sur del país comparte con Bolivia, Brasil y Chile. En el norte sucede algo similar, lo que hace que el Perú deje de recaudar decenas de millones de dólares.

Contada así, esta constante batalla se antoja desigual. Y de hecho lo es, pero los miembros de la Unidad de Control de Aduanas, no se rinden. Prueba de ello son los logros alcanzados hasta setiembre: 3 mil 550 intervenciones a nivel nacional y más 13 millones de dólares en mercadería incautada (ver infografía).

Las unidades de lucha contra el contrabando de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria la llaman ‘serpiente’ porque es formada por un convoy de hasta 15 camiones alineados tras un vehículo guía o, y un grupo de avanzada conformado por delincuentes que tienen la misión de impedir que los agentes de Aduanas inmovilicen los cargamentos.

Esto suele ocurrir principalmente en Puno, donde existen decenas de trochas y caminos carrozables que unen el lado peruano con el boliviano y donde la amplitud de la zona, la difícil geografía y la escasez de recursos hacen materialmente imposible patrullar todos los días y todos los puntos.

En cuanto a las rutas que se emplean, se han identificado diez, entre las que más preocupan las siguientes: Desde Iquique, a través de Tilali (Ancco Ancco), Ninantaya y Rosasplata, hasta Moho y luego hasta Juliaca. Desde Desaguadero, a través de Pomata, Juli y Juliaca, hasta Cusco y Lima. Y desde Desaguadero hacia Tacna, a través de Mazo Cruz y Tarata (ver en detalle en infografía).

Las modalidades

Un problema adicional que enfrenta la lucha contra el contrabando es el apoyo que la población de las localidades aledañas a las carreteras, dan a los contrabandistas, sea por necesidad o complicidad. Esto impide la captura de los cabecillas de las organizaciones y la intervención de la mercadería.

Además de la ‘serpiente’, la Sunat ha identificado otras modalidades que proliferan en las zonas de frontera. El jefe de la División Anticontrabando, Giovanni Guisado Zuloaga, refiere que otras de ellas son el llamado ‘paso hormiga’ y el ‘ruleteo’, muy extendidos sobre todo en la zona sur.

El primero consiste –explica Guisado– en reclutar mujeres del lugar para que, a cambio de una pequeña suma, ingresen –debajo de sus polleras– cargamentos de ropa y pequeños enseres. Esto es realizado por muchas féminas a la vez, en distintos puntos y varias veces al día, de modo que resulta imposible revisarlas a todas.

El ‘ruleteo’ o carrusel, en cambio, es realizado desde las ciudades por bandas mejor organizadas. Consiste en emplear varias veces un mismo documento legal para sustentar mercadería de contrabando comprada en la zona de tratamiento especial de Tacna. "Mezclan en sus negocios productos legales con mercadería ilegal, aprovechando que en las guías de remisión no figuran los números de serie y pueden pasar un producto por otro", anota el funcionario.

Para ello estas organizaciones emplean a los llamados ‘chacales’ que llevan mercadería hasta por mil dólares a cambio de una pequeña suma de dinero.

La lucha contra el contrabando es difícil, pero los miembros de control de Aduanas la toman muy en serio.


Desde Brasil y Colombia a la selva oriental

En la selva de Loreto, Ucayali y Madre de Dios, principalmente en los puntos fronterizos con Colombia y Brasil, hay mafias que se dedican al contrabando de combustibles y maquinaria diversa. Lo hacen empleando la modalidad denominada ‘paso de hormiga’ (pequeños cargamentos), mediante el empleo de lanchas que surcan los ríos que separan el Perú con Brasil (en la zona de Tabatinga) y Leticia, en Colombia. De estos lugares las mafias parten hacia Iquitos, Santa Rosa, Islandia y Caballococha.

Los contrabandistas eluden los controles aduaneros transbordando la mercancía ilícita a pequeñas canoas antes de llegar a los Puestos de Control de Santa Rosa y Chimbote (Iquitos), y luego las reembarcan en naves grandes. Una vez superado el control, las descargan algunos kilómetros antes de Iquitos.

La razón para que esto ocurra en la selva es que existe un tratamiento especial para los productos que ingresan a los pueblos fronterizos (solo 8% sobre el costo total). Lo malo de esto es que a veces salen y llegan a Lima.