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La precariedad afecta gravemente la atención en el Instituto Nacional de Salud del Niño de Breña

Muros en riesgo de colapso, techos improvisados sobre las salas de operaciones quirúrgicas, lavandería clausurada, calderas y autoclaves inoperativos, fugas en las tuberías de desagüe, entre otros.

En crisis. El Hospital del Niño atiende 40 especialidades médicas. Recibe a medio millar de pacientes que llegan a diario, no solo de Lima sino de todo el país. Labora en condiciones deplorables. Foto: difusión
En crisis. El Hospital del Niño atiende 40 especialidades médicas. Recibe a medio millar de pacientes que llegan a diario, no solo de Lima sino de todo el país. Labora en condiciones deplorables. Foto: difusión
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Omar Coca/URPI-LR

El Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) recibe cerca de 500 menores a diario, en 40 especialidades médicas. Incluye a la población infantil más vulnerable, pues el 95% ingresa por el Seguro Integral de Salud (SIS).

Por eso, es común ver a familias dormir en carpas en los exteriores esperando ayuda. Pese a la alta demanda, este nosocomio, que el primero de noviembre cumplirá 93 años, convive con la precariedad.

Secadoras. Solo dos de las cinco máquinas funcionan. Foto: difusión

Los muros que cientos de niños observan al ser internados en estos ambientes son pintados con caricaturas y frases de reflexión. Así se disimula el mal estado de su infraestructura.

El personal médico sabe que algunos techos podrían desplomarse en cualquier momento. Aquí hay mucha fuerza de voluntad en medio de urgentes necesidades.

“Tenemos ocho salas de operaciones que están en mal estado. La lavandería está clausurada. La zona de nutrición, que se ubica en el sótano, presenta un deplorable estado. Estamos trabajando a duras penas”, advirtió el director general de este recinto, Jaime Tasayco. En el hospital ubicado en la avenida Brasil, Breña, laboran 1.800 personas llenas de vocación.

Un informe de Defensa Civil de la Municipalidad de Lima confirma que, luego de una inspección técnica, se detectó que las instalaciones de este centro médico no cumplen con las condiciones que garanticen la seguridad de los trabajadores y pacientes, al tener un nivel de riesgo alto.

Hay consultorios inadecuados, improvisados”, apuntó el presidente del cuerpo médico del INSN de Breña, Freddy Osorio.

Marmitas. Desinfectan los alimentos, pero están inoperativas por falta de mantenimiento. Foto: difusión

Falta de todo

Pudimos comprobar que sobre el área donde se aplican las operaciones quirúrgicas hay un techo de calamina improvisado por los propios trabajadores para evitar las filtraciones de las lluvias.

En la zona de nutrición, donde se prepara la dieta de los menores internados, las marmitas o máquinas que sirven para procesar los alimentos se encuentran inoperativas. Encima de ellas están los extractores de aire que tampoco cumplen su función correctamente.

Las deterioradas tuberías del desagüe del nosocomio pasan por este ambiente.

Esto es un problema muy serio. De manera frecuente hay fugas de las tuberías que terminan inundando todo el piso”, dijo la licenciada Mila Cruzado Porras, del Área de Nutrición.

Aquí tampoco funciona el autoclave o recipiente metálico para esterilizar el material con vapor de agua. Los enfermeros usan una olla eléctrica para calentar agua y desinfectar las cosas básicas, como los biberones, relató Marcelo Balboa, también del Área de Nutrición.

Cocina. Sobre ella cruzan peligrosas tuberías de desagüe. Foto: difusión

Graves riesgos

Si pasamos a la lavandería, la situación no cambia. Las mantas de las 380 camas del nosocomio son lavadas solo por la única máquina industrial operativa. Las otras cuatro no sirven, al igual que las secadoras y centrífugas. El cuerpo médico ha tenido que colocar cordeles para secar la ropa tradicionalmente. Por eso, más de 100 bolsas con prendas son enviadas diariamente a otros hospitales para que los ayuden con el lavado.

Las calderas, máquinas que sirven para suministrar el vapor para que funcionen diversos servicios hospitalarios, se encuentran sin funcionar. La más antigua lleva más de 40 años abandonada y otra hace cinco años. La reciente baja es una instalada en 1986, que se averió hace dos meses. El personal trata por su cuenta para repararla.

Existe un solo ascensor para trasladar a los pacientes o los equipos de trabajo. Las escaleras de mármol se encuentran sumamente deterioradas.

Obligados. El personal debe secar la ropa de cama de los pacientes en cordeles improvisados en el área de lavandería. Foto: difusión

Los más perjudicados

Yesenia Lara Saldaña, madre de un pequeño de tres años que recibe atención por complicaciones asmáticas, quedó impactada al ver las imágenes del estado de diversas áreas. “Un llamado a las autoridades para ver si se hacen presentes. No desamparen a los niños. Muchas gracias (al personal de salud) porque en lo que pueden nos han ayudado”, expresó.

Rita Ferrer, que acudió con su nieto, declaró: “El Estado debería preocuparse por todos los centros de salud”.

Alexander José Nelo, de 46 años, y su esposa llegaron al área de emergencias de este recinto para tratar la enfermedad de su segunda hija. Los médicos aceptaron su caso y su menor será hospitalizada. Alexander José también opinó sobre la precariedad de la infraestructura. “Lo más importante que debe dar un país es garantizar la salud. Las autoridades deben preocuparse”, dijo.

Infraestructura. Paredes dañadas y sin refacción debida. Foto: difusión

Hecha la ley

El último 13 de julio, el Pleno del Congreso aprobó el proyecto de ley 2320-2021/CR, que declara de interés nacional y necesidad pública la modernización de la infraestructura y el equipamiento del INSN de Breña. La norma fue exonerada de segunda votación y promulgada por el Ejecutivo.

Su autora, la congresista Milagros Jáuregui, manifestó a La República que ahora se requiere elaborar el estudio técnico y económico para que se destine el presupuesto. Tienen un plazo de 15 días. Sin embargo, señala que las constantes rotaciones en el Ministerio de Salud demoran el avance.

“Dios quiera que exista un ministro que se quede al menos un año porque cambian tanto que hablas con un equipo, luego con otro y así pasa un año. Si hay un temblor, el techo se les va a caer encima y va a matar a todos los niños y doctores. Está inhabitable. (...) Realmente son héroes anónimos, es increíble lo que hacen con los niños”, explicó la legisladora.

El director del INSN de Breña, Jaime Tasayco, espera que cuando se disponga la entrega de recursos, la respuesta del Ministerio de Economía sea rápida. “Esto tiene que ser ya, porque dependen muchas vidas de niños y ellos son el futuro del país”, apuntó.

La República también trató de buscar una entrevista con el actual ministro de Salud, Jorge López, como cabeza política que debe agilizar este proceso, pero no obtuvimos respuesta.

El exministro de Salud Hernando Cevallos admitió que conoce los problemas operativos de este nosocomio y que el panorama es similar en otros con el mismo tiempo de antigüedad.

“Es muy grave la situación de la salud en el país. La prioridad de inversiones del Ministerio de Salud debería ser para el mejoramiento del Hospital del Niño. Seguimos manejando la salud sin rumbo. El presidente Pedro Castillo anunció algunas inversiones, pero no ha dicho a dónde vamos a llegar con la salud durante el año que viene y el presente”, arguyó el exministro Cevallos.

Aun en pandemia, y con la salud en estado crítico, los cientos de pequeños que llegan a diario al INSN de Breña necesitan un lugar digno para ser atendidos. Ellos están en manos de valerosos hombres y mujeres de bata blanca que deben trabajar en medio de paredes en riesgo de caer, techos improvisados y equipos en abandono.