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Sociedad

“Te ataban a la cama tipo Túpac Amaru”: denuncian por torturas a Nelly Canción en Casa Vida Mujer

Expacientes de la psicóloga afirman haber pasado por maltratos físicos y psicológicos dentro del internado Casa Vida Mujer. Muchas eran retenidas en contra de su voluntad y castigadas cuando trataban de contar a sus familiares lo que sucedía. Ninguna institución del Estado se hace cargo.

Torturas. Muchas ciudadanas narraron su experiencia dentro de Casa Vida Mujer, lugar que ya había sido clausurado en 2012 "de manera definitiva". Foto: composición LR / Jazmín Ceras
Torturas. Muchas ciudadanas narraron su experiencia dentro de Casa Vida Mujer, lugar que ya había sido clausurado en 2012 "de manera definitiva". Foto: composición LR / Jazmín Ceras
Johana  Perleche

Atadas de pies y manos a una silla o una cama por días, incluso semanas, sin siquiera poder ir al baño aunque lo suplicaras. Arrojadas a la piscina como castigo por llorar pese a no saber nadar. Sobremedicadas a tal punto de no poder mantenerse en pie. Insultadas en público utilizando datos que debían de mantenerse como secretos de terapia.

Es muy difícil aceptar que necesitas ayuda cuando tienes un problema de salud mental por el estigma que aún conlleva. Pero cuando lo haces y buscas centros a los que acudir voluntariamente es como abrir las cortinas en verano y dejar que un pequeño rayo de sol ingrese.

Muchas familias decidieron confiar en Casa Vida Mujer, ubicada en Cieneguilla, y en la psicóloga Nelly Canción para que sus hijas o hermanas lleven sus tratamientos en este lugar y sean internadas. No solo eso, sino que hicieron el esfuerzo de pagar la cuota de ingreso de aproximadamente 1.000 dólares y las mensualidades de 1.800 (el monto varía de acuerdo al año en el que estuvieron en el centro) con la esperanza de ayudar a sus parientes.

Sin embargo, una vez firmado el consentimiento informado y que las mujeres —en algunos casos menores de edad— ingresaban a la casa de Cieneguilla, lejos de sus padres, iniciaba lo que describen como una pesadilla.

Son muchas coincidencias, ya que los patrones de castigos y actos que se pueden creer de ficción o solo de películas de terror se repiten en cada testimonio, aunque muchas de ellas estuvieron internadas en años y meses distintos. Y, aún cuando coincidían, era casi imposible que hablaran por las ‘terapias de silencio’ a las que eran sometidas.

“Me amarraban y me inyectaban a la fuerza”, cuenta Ada*, quien estuvo internada dos veces en 2018 por un total de seis meses. Al resistirse a ser fijada —término que usan en Casa Vida Mujer para este tipo de torturas— se tiraban encima de ella y forcejaban hasta finalmente poder atarla en la cama. Brazos y piernas quedaban estirados y sujetados a cada extremo.

La primera vez que pudo salir de este lugar no fue por alta médica ni porque logró contar los maltratos que sufría. La razón fue que, debido a la brusquedad con la que le aplastaban para inmovilizarla y fijarla, le salió una bolita en la costilla. Entonces le dieron permiso de salida al médico y no volvió hasta un mes después, cuando Canción recomendó a sus padres que la vuelvan a internar, pero sin que ella esté enterada, como le confesaron luego sus progenitores.

Este es solo uno de los testimonios de pacientes a los que La República pudo contactar. Dichas mujeres estuvieron en diferentes años en Casa Vida Mujer, desde el 2007, cuando eran dos establecimientos separados para personas con trastornos de conducta alimentaria y para adicciones. Posteriormente, incluso, el centro ha llegado a recibir a varones internados en el mismo establecimiento, lo que causó otros problemas.

También adjuntamos declaraciones de personas que salieron con alta médica de este lugar, lo cual es sumamente difícil, según nos cuentan. Esta es la primera entrega del especial realizado sobre Casa Vida Mujer y las versiones de las sobrevivientes de lo que podría calificarse como actos de tortura por parte de Nelly Canción.

Psicóloga Nelly Canción publicó imagen que aparece en la izquierda tras la clausura de Casa Vida Mujer, ya que igual dio un paseo con las chicas que estaban internadas. Foto: composición LR / difusión

“No tenía derecho ni a enfermarme ni a llorar”

Mary Paredes vino desde Arequipa a los 21 años, en 2013, exclusivamente para recibir tratamiento en este lugar. Aunque le dijeron que se quedaría solo un mes o máximo tres —como coinciden todas las entrevistadas—, estuvo internada por ocho. Cuando enfermó debido al clima húmedo de Lima al que no estaba acostumbrada, pidió que llamen a un médico, ya que se sentía mal y presentaba calentura.

“No lo vamos a llamar, no hagas escándalo, ya duerme”, comenta que le respondieron quienes estaban a cargo, debido a que era de noche.

Hay escenas que se quedan grabadas en tu memoria por la impresión tan grande que te dejan, así haya pasado un día o 10 años, y las recuerdas con detalles. Es durísimo traer al presente un pasado en el que viviste situaciones traumáticas.

Al seguir quejándose por el dolor de cabeza, escalofríos y dolores musculares que produce la fiebre, le negaron a Mary Paredes el derecho de ver a un médico que la revise, tampoco le brindaron alguna medicina que pudiera calmar su malestar.

“Me forcejeaban fuerte las manos hasta dejarme moretones y me agarraban fuerte las piernas. Se subían al camarote, se lanzaban encima mío y me decían: ‘Vas a dormir porque vas a dormir y punto’”, detalla mientras viaja mentalmente a ese momento. Le abrieron la boca cogiéndole de la mandíbula “como cuando se le quiere dar pastillas a un perrito”. Tras ello, hicieron que tragara, sin agua, varios de estos fármacos para dormir.

No solo enfermarse era inconcebible en Casa Vida Mujer, sino que un acto tan humano como llorar era castigado tanto con palabras como con maltratos físicos.

“No tenía derecho ni a enfermarme ni a llorar. Si lloraba, me amenazaban con quedarme ahí toda la vida”, agrega Mary. También vio a chicas ser fijadas o dopadas tan solo por llorar ante la desesperación de no poder salir de allí y tener que soportar las humillaciones a diario.

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Fijaron a una niña de 14 años a un catre que estaba en el establo de caballos

“‘Fíjenla, fíjela’, dijo. Entonces la fijaron, y fijar era eso: amarrarla de brazos y piernas como Túpac Amaru al establo de caballos”, cuenta Emma*, quien fue internada en enero de este año.

Solo por pedir un libro de manera insistente a Nelly Canción, ella vio cómo una menor de 14 años fue castigada de la manera más cruel. La ataron e un catre ubicado en un establo de caballos todo el día, desde la mañana hasta la noche. Incluso fue testigo de que no le dejaban ir al baño y se orinaba.

“Nos sentamos en el jardín a escuchar a la señora Nelly hablar sobre la desobediencia, sobre los castigos, mientras de fondo, a nuestro costado, estaba la niña gritando todo el rato: ‘Señora Nelly, por favor, auxilio, señora Nelly, por favor, ayúdenme’. Y ella le decía: ‘Cállate, cállate, cállate, me tienes harta, me tienes harta, cállate’, y se reía”, precisa.

Hasta entonces, Emma creía que merecía lo que pasaba dentro de Casa Vida Mujer, que —de alguna forma— los castigos la podrían ayudar, aunque también se cuestionaba. Sin embargo, tras ver la forma insensible como Canción trató a la menor, cómo se burlaba de su dolor, cómo actuaba, quedó atónita. “Ya esto no es humano, esta mujer debe ir presa”, agrega.

“La chica no dejó de gritar y decía: ‘Señora Nelly, por favor, estoy con mi regla’. Le decía que hacía mucho frío, le gritaba todo el día. Nosotros nos fuimos a dormir como a las 8.00 p. m. y ella siguió gritando”, narra.

Ella siguió gritando, pero ¿quién la escuchaba?

“Te ataban a la cama tipo Túpac Amaru, no te dejaba ir ni al baño”

Asia* salió con alta médica de Casa Vida Mujer luego de nueve meses exactos de estar internada. Ella vio cómo su compañera de cuarto tuvo infección urinaria porque la tenían atada todo el día y no la soltaban ni siquiera para ir al baño.

“Te ataban a la cama tipo Túpac Amaru, no te dejaban ir ni al baño. O sea, tu baño era una chata que te ponían abajo de tus partes. Ahí tenías que hacer tus necesidades. Y ni siquiera era como que ‘ah, ya, tienes ganas y te espero a que termines’, ¿no? Te ponían (el bacín) y volvían después de una hora. Tenías que pasar todo un rato ahí con tus necesidades”, refiere.

Las pacientes tenían que enfrentar el dolor de aguantarte el orinar o defecar en un lugar que no es el baño, la humillación de hacerlo frente a otras personas amarrada, y quedarte con tus necesidades por horas de horas hasta que alguien se acuerde de ti y te limpie.

“Tuvo una infección urinaria, pero la doctora decía que era muy mentirosa esa chica y que no era verdad, pero la chica lloraba, lloraba porque le ardía. Se ponía así, se retorcía, y como que la doctora decía: ‘No, no, así está manipulando, es su forma de manipulación’”, narra.

De acuerdo a Asia, no solo le decía eso a todas, sino también a sus apoderados, quienes le creían porque era una ‘especialista’. “Los padres les creen más a la profesional que a sus hijas”, agrega.

Pasaron dos semanas de súplicas para que sus progenitores llevaran a una ginecóloga, quien confirmó que tenía la infección.

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“Me tiraron al agua helada porque me puse a llorar”

Flora* acudió a Casa Vida Mujer a finales de 2021 tras pasar por maltratos físicos y psicológicos por su expareja. Esto se lo contó a su psicóloga en terapia. Nunca le pasó por la cabeza que pudieran usar sus propios traumas para vulnerarla, mucho menos en frente de las demás.

Cabe señalar que uno de los pilares de la Ley N.° 30947, Ley de Salud Mental, es la confidencialidad. Es decir, está prohibido revelar la información que los pacientes brindan durante un contexto clínico sin su consentimiento expreso. Tampoco se pueden difundir sus diagnósticos bajo ningún motivo. De hacerlo, se quebrantaría la norma.

“Ella (Nelly Canción) habla de cada una, nos pone en el medio e incentiva a que todos nos insultemos. Nos insulta ella y nos humilla”, recuerda. Abusaba de su poder, revelaba diagnósticos, información que se había dado en sesiones privadas y los usaba para someter a las pacientes al escarnio público, según absolutamente todas las entrevistadas.

Dio a conocer una situación sumamente delicada que Flora había vivido, lo cual, sumado a los insultos como p*rra, p*ta y pr*tituta —que cuentan eran comunes—, la quebró completamente. Lloró como cualquier ser humano en su lugar, pero eso no estaba permitido.

La arrastraron desde la casa hasta la piscina —pasando por un camino de tierra— a pesar de que no sabía nadar y la arrojaron al agua helada. “Te tiran a la piscina forzosamente y tú quieres salir de la piscina, pero no te dejan, te dicen: ‘Mete la cabeza bajo el agua, mete la cabeza al agua’. No te dejan respirar”, añade.

Flora sangraba, Flora gritaba, Flora no les importó.

Ninguna institución se hace responsable

¿Dónde quedan los gritos de menores, de mujeres que habrían sido torturadas en Casa Vida Mujer, como cuentan los múltiples testimonios? En la Comisaría de Cieneguilla no hacen mucho a las acusaciones.

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables sostuvo que no es parte de su competencia realizar intervenciones en estos sucesos, ya que los centros deben de tener acreditación del Ministerio de Salud. Lo que sí podrían recibir son denuncias sobre violencia de género a través del programa Aurora.

Desde el Ministerio de Salud señalaron que la competencia de la fiscalización es específicamente de Susalud. Sin embargo, desde SuSalud manifestaron que, al no contar con licencia de funcionamiento, Casa Vida Mujer no podía ser intervenida. Para ello, recomendaron realizar la denuncia ante la Municipalidad de Cieneguilla. Además, por tratarse de personas vulnerables, acudir al MIMP. Es decir, nos enviaban de una entidad a otra.

La Municipalidad de Cieneguilla clausuró Casa Vida Mujer la última semana. Sin embargo, al realizar una revisión, esta ya había sido “clausurada de manera definitiva” en 2012. Testigos sospechan que, aunque se mantiene cerrado el local, mujeres siguen internadas adentro mientras pasan por los actos que narran como torturas.

Municipalidad de Cieneguilla clausura Casa Vida Mujer, dirigido por Nelly Canción. Foto: difusión

Intentamos comunicarnos con la psicóloga Nelly Canción, pero no nos respondió. Además, al día siguiente de dejarle un mensaje, eliminó su cuenta personal de Facebook.

Antes de que elimine la cuenta pudimos recuperar dos cosas: la primera es que tras la clausura del local aún salía con las personas internadas, como demuestra en las fotos que publicó el domingo 19 de junio.

Nelly Canción publicó en su cuenta personal de Facebook el lunes 20 de junio que había salido con las mujeres internadas en Casa Vida Mujer, a pesar de que este centro estaba clausurado. Foto: Facebook eliminado de Canción

La segunda es que tras el reportaje emitido en Punto Final en el que también evidencian estas denuncias, la psicóloga tilda de “4 mojigatas” a las mujeres que salen a contar lo que vivieron en Casa Vida Mujer.

* Los nombres con asterisco han sido cambiados por temor de las sobrevivientes a que tomen represalias en su contra. Aún hasta ahora tienen pesadillas con volver a este lugar y ser descalificadas por tener un trastorno mental. ¿Por qué esperaron tanto tiempo en contarlo? ¿Qué pruebas tienen para creerles? ¿Puede una persona con trastorno límite de la personalidad, trastorno de conducta alimentaria, una adicción, etc. decir la verdad? No es un testimonio, son varios. No es en un mes o un año, son en distintos periodos de tiempo. Los patrones se repiten, hay muchas coincidencias. ¿Todas son casualidades?