Sociedad

Caso Solsiret: el dolor de una familia y la espera de la tipificación del crimen como feminicidio

La decisión del tipo penal de este caso definirá los años de cárcel que se le dará a cada implicado del asesinato de la joven estudiante de sociología. Mientras tanto, a casi 6 años de su muerte, los padres aún siguen en su proceso de búsqueda de justicia.

Kevin Villanueva y Andrea Aguirre podrían recibir 30 años de prisión si se tipifica el delito como feminicidio. Foto: composición/La República
Kevin Villanueva y Andrea Aguirre podrían recibir 30 años de prisión si se tipifica el delito como feminicidio. Foto: composición/La República
Johana  Perleche

El dolor de los padres al perder a una hija es uno de los más difíciles de aceptar. El dolor de no saber dónde está, perder su rastro, no poder dormir días enteros, semanas, meses, años, y cuando finalmente aparece encontrar un cuerpo inerte, incompleto, con solo el 30% de los restos… Ese dolor es indescriptible, va más allá de lo físico.

Ese sentimiento en el pecho, el vacío en el interior, la sensación de que vas a desfallecer, pero a la vez querer justicia y que no quede impune lo que pasó, te hace sacar fuerza de donde no tienes. La mezcla de emociones que Carlos Rodríguez y Rosario Aybar, padres de Solsiret Rodríguez, sintieron un 23 de agosto del 2016 —fecha en la que desapareció su hija— aumentó para febrero de 2020, cuando sus restos fueron encontrados en la vivienda de Andrea Aguirre, su concuñada. Incluso ahora, a casi 6 años de su desaparición, esta mezcla sigue vigente. Y no parará hasta que encuentren justicia.

“Soy un ser humano. No puedo vivir tranquila sabiendo que una parte de mi hija no sé dónde está, más aún sabiendo quiénes son los responsables. Eso es lo que más duele”, señala la señora Aybar con pesar e indignación.

El brindar sepultura a un cuerpo completo, como proceso de duelo, es una tradición que el ser humano acostumbra y que la familia de Solsiret también espera como parte de su búsqueda de justicia.

Que ellos se vean obligados a decir qué es lo que pasó con los restos de mi hija. Yo, como madre, estoy en mi derecho y pido eso. Acá que quede claro que yo, desde que he buscado a mi hija, lo único que quiero es eso, nada más. Y una verdadera justicia”, añade.

Rosario Aybar y Carlos Rodríguez, padres de Solsiret, desde que iniciaron la búsqueda desde su hija hace casi 6 años hasta hoy no han descansado, y no pararán hasta encontrar al menos un atisbo de justicia. Foto: La República

Han pasado más de cinco años desde que la estudiante de cuarto año de sociología de la Universidad Nacional Federico Villarreal fue asesinada. Desde que despertó sin saber que ese sería el último día que estaría con vida, que vería a sus hijos, que hablaría con sus padres.

Sus progenitores coinciden en que es diferente lidiar con la muerte natural de un hijo, en la que, aunque no se supere, poco a poco uno se puede ir resignando a la pérdida. En cambio, en este caso deben enfrentarse a una muerte forzada. “Más aún que los agresores nunca dijeron nada. No hay ningún solo signo de arrepentimiento de lo que han hecho”, como se mostraron en la acusación fiscal de este jueves 17 de febrero.

En esta etapa intermedia se inició con el requerimiento acusatorio, en el que se considera si hay o no elementos suficientes para continuar con las acusaciones para los implicados en el caso: Kevin Villanueva y Andrea Aguirre, por una parte, y Brian Villanueva y Yolanda Castillo, por la otra.

Edith Aiquipa, abogada del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, encargada del caso, explica que para Kevin Villanueva y Andrea Aguirre el tipo penal principal es el de homicidio calificado, y el tipo alternativo es el de feminicidio. Un debate que aún se mantiene vigente. ¿Fue homicidio o feminicidio lo que le pasó a Solsiret Rodríguez? En el caso de tipificarse como feminicidio, se les podría imponer hasta 30 años de pena privativa de la libertad, pero si se trata de homicidio calificado esta se reduce a 15 años.

Por otro lado, está el caso de Yolanda Castillo y Brian Villanueva, a los cuales se les acusa por encubrimiento real agravado por haber ocultado pruebas que podrían haber servido para la investigación del delito. Para ellos podría recaer una pena de hasta ocho años de prisión.

Yolanda Castillo (suegra), Brian Villanueva (pareja), son acusados de haber ocultado pruebas del asesinato de Solsiret Rodríguez. Andrea Aguirre (concuñada), Kevin Villanueva (cuñado) son investigados por el delito de homicidio culposo o feminicidio, según lo que se decida. Foto: composición LR

Carlos Rodríguez, padre de Solsiret, se muestra más analítico. Él, a sus casi 70 años, gastó todo su dinero de su jubilación en realizar investigaciones por su cuenta porque las autoridades no lo apoyaron desde el inicio.

Recuerda cada fecha a la perfección, cada mensaje del día que desapareció su hija, las llamadas telefónicas que recibió los días posteriores, en las que le dijeron que habían visto a Solsiret, aunque era mentira. Él ataba cada cabo suelto con la finalidad de hallar a su pequeña. Hizo lo que cualquier padre hubiera hecho en ese caso. “Para ella, su padre era su adoración”, recuerda.

Por eso, nunca creyó que su hija se había escapado sin decirle nada. El señor Rodríguez, quien ha recorrido cientos de comisarías, investigó llamadas telefónicas, mensajes, habló con médicos forenses, abogados y cualquier persona que lo pudiera ayudar para quitarse dudas. Sostiene que este crimen fue planificado.

“Este tipo de crimen que han hecho ellos no es una cosa normal. No son seres humanos ellos. De acuerdo a la necropsia que han hecho los especialistas, me dijo en ese momento el jefe de la Morgue de Lima que nunca había visto tanta crueldad”.

Él espera que se conciba como feminicidio y que se aplique la máxima sanción de cadena perpetua para los culpables.

Al igual que su esposa, sostiene que los imputados no se muestran afectados por las acusaciones que se les hacen y que solo buscan defenderse. Incluso Carlos Rodríguez afirma que en dos oportunidades el abogado de Brian Villanueva, expareja de Solsiret, dijo que él había apoyado en la búsqueda de su hija, aunque eso no sería verdad.

“Él (Brian) me ocultó todo. Yo le pregunté, le imploré, le lloré: ‘¿Tú sabes algo, qué ha pasado? No, no y no’. (…) Ellos van a pelear en el juicio contra sus propias mentiras porque cada declaración es diferente. En cada declaración dan otra versión”, manifiesta.

Los padres de Solsiret Rodríguez declararon que el Ministerio Público nunca investigaron el caso de la desaparición de su hija. Foto: La República.

Caso Solsiret: ¿homicidio o feminicidio?

Una de las observaciones que dio el juez este jueves 17 de febrero, a parte de que se señale cuáles de los 83 medios probatorios son comunes para los cuatro acusados y cuáles pertenecen a cada uno, es en cuanto al tema del tipo penal feminicidio.

De acuerdo a Edith Aiquipa, abogada del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, esto se trata de una discusión doctrinaria con respecto al sujeto activo del tipo penal feminicidio. Es decir, quién comete el acto feminicida.

Por un lado, se señala que este sujeto activo puede ser indistintamente un varón o una mujer, y por otro lado hay quienes dicen que solo puede ser un varón.

En nuestra norma contemplada en el Código Penal en el artículo 108b no precisa cuál es el género del sujeto activo. Dice solamente ‘el que’. Entonces, podría ser tanto varón como mujer. Pero ahora hay una jurisprudencia, digamos, hay un pronunciamiento de los jueces a través del acuerdo plenario 001-2016 donde los jueces interpretan y dicen, para el caso específico del 108b, se debe entender que el sujeto activo solamente podría ser un varón”, explica.

Sin embargo, debido a que han pasado 6 años desde ese acuerdo plenario, la postura del fiscal del caso, Jimmy Mansilla, con la que coincide la abogada del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, es alejarse de este precedente jurisprudencial debido a que han cambiado las circunstancias sociales del país.

Asimismo, añade que uno de los principales problemas es que se concibe el problema de la violencia de género como temas que atañen únicamente a parejas, cuando estos pueden ser mucho más amplios. “En este caso, lo que estamos planteando es que Andrea habría atentado contra la vida de Solsiret sobre todo porque tendría un odio debido a que Solsiret no cumplía los estereotipos de género que se considera de la ‘mujer ideal’, sumisa”, sostiene.

Por ello, piden el cambio de tipificación de homicidio calificado a feminicidio. Además, la abogada considera que este caso sentará un precedente para las mujeres desaparecidas en situación de violencia y la problemática del feminicidio.

“Lo que le ha pedido el juez al fiscal es que precise por qué plantea este alejamiento del acuerdo plenario 001-2016. Entonces, eso significa que el juez no está descartando el hecho, pero sí está solicitando mayor precisión al fiscal de por qué debería ser considerado feminicidio. El fiscal tiene hasta el 23 de febrero para devolver su acusación fiscal con las rectificaciones indicadas al juez. Y el día 24 y 28 de febrero lo que se va a hacer es continuar con esta audiencia de control de acusaciones. Todavía no estamos en la etapa de juicio. Estamos en una etapa jurídica, formal”,, detalla.

Aún no se decide si el tipo penal de lo ocurrido con Solsiret Rodríguez es homicidio o feminicidio. Foto: composición LR

Reparación

Cómo reparar la pérdida de una hija, cómo curar las heridas de unos padres revictimizados por las autoridades que se supone debían apoyarlos, cómo saldar una deuda que el dinero nunca podrá.

En el 2021, en el Perú se registraron 146 casos de feminicidio y 123 tentativas, según la Defensoría del Pueblo, cifras que nos suenan lejanas y hasta sin sentido, solo números cuando no conocemos las historias detrás, todo el sufrimiento y la fortaleza para seguir un larguísimo proceso de búsqueda de justicia que conlleva.

Este año 2022, solo en el mes de enero, se reportaron 519 mujeres desaparecidas y 18 feminicidios, 19% más que el mismo mes en 2021.

Cómo pretender seguir, cómo ser fuerte cuando te estás rompiendo, cómo seguir con la vida cuando te han quitado parte de lo que más querías de la peor forma posible y te cierran las puertas cuando quieres pedir ayuda.

“El amor de padres, ese amor a nuestra hija, ha hecho que salgamos de nuestro dolor, y todavía sigue doliendo, pero eso no quita que sigamos en la lucha, como lo hemos hecho desde el inicio”, dice Rosario Aybar.

Ellos sufrieron lo que muchas mujeres sobrevivientes de violencia de género pasan cuando acuden a denunciar sus casos: revictimización. Cuestionan los maltratos físicos o psicológicos por la forma de vestir, de actuar, de hablar, de vivir, cuando no hay ningún motivo válido para violentar a una persona.

“Hemos sido nosotros los mismos padres los que hemos tocado las puertas. Se nos cerraba una y hemos ido a otro lado. El Estado no nos creía. Simplemente dijo que como era una chica joven se había ido con otro y debe estar por ahí divirtiéndose. Hemos superado todo ese dolor, toda esa humillación hacia una madre y hacia miles de mujeres que nos tratan de esa manera”.

Por todo lo que ha pasado, Rosario Aybar espera que haya más leyes para las mujeres desaparecidas, “pero que no sean letra muerta”. “Lo digo yo, con mis propias palabras, porque yo he vivido eso. Exigir, buscar, porque sí se puede hacer”, sostiene.

En esa línea, la abogada Edith Aiquipa acotó que este caso sirvió para que se hagan modificaciones en las normativas sobre investigaciones en el caso de mujeres desaparecidas en casos de violencia, pero no se han implementado al 100%. Además, hay resistencia por parte de los altos mandos de la PNP en especializar, por ejemplo, a los suboficiales encargados de recoger las denuncias de este tipo en temas de enfoque de género.

Carlos Rodríguez, padre de Solsiret, trata de no exaltarse tanto, pero se indigna cuando recuerda que lo único que hizo el suboficial Dante Pastor Bocangen cuando denunciaron por primera vez la desaparición de su hija fue decir que “era una p***”.

“Me da tanta rabia, tanta indignación de ver esto, pero, bueno, también quiero tranquilizarme porque he hecho una promesa. (…) Yo he hecho una promesa. Yo voy a esperar hasta que el juez dictamine. Después me va a tocar a mí. Yo ya tengo mis años, señorita”, dice con una voz pausada, expectante en lo que pueda pasar en este caso.

Mientras tanto, él es más drástico y espera que todos los implicados desaparezcan de la vida de sus nietos, los hijos de Solsiret, a quienes tienen en su hogar desde hace dos años exactamente.

Además, aguarda que se acepten los 80.000 soles de reparación civil que ha pedido la abogada Edith Aiquipa. Aunque el dinero no le devolverá a su hija, ni podrá llenar su ausencia, al menos servirá para darle una mejor calidad de vida a los hijos de la víctima, quienes eran su adoración.

“En principio, por más que se señale la suma de dinero que se señale, eso no va a cubrir nunca la vida de una persona. En este caso tenemos el sufrimiento de los padres de Solsiret y el sufrimiento también de sus hijos y la frustración del proyecto de vida de Solsiret, su proyecto de vida como madre y como profesional, porque estaba estudiando. Entonces, nosotros, como actor civil, hemos propuesto como una línea de base 80.000 soles, teniendo en cuenta otros casos similares, pero eso será en el momento en el que ya culmine el proceso”, explica la especialista del Centro para la Mujer Flora Tristán.

Los padres también agradecen el apoyo de los colectivos feministas y las personas que los han apoyado durante todo este proceso. Foto: Jorge Cerdán / La República