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Sociedad

Inseguros y confusos: más puentes de Lima que tampoco fueron pensados en los peatones

¿Lima debería seguir insistiendo con los puentes peatonales? Muchas de estas edificaciones no son utilizadas por los ciudadanos y, además, son lugares donde existe la delincuencia. Expertos en la materia explican qué es lo que realmente beneficiaría a la población.

En Lima hay cerca de 218 puentes peatonales. Muchos de ellos no son utilizados por los ciudadanos. Foto: composición La República
En Lima hay cerca de 218 puentes peatonales. Muchos de ellos no son utilizados por los ciudadanos. Foto: composición La República
Yaritza Diaz

Una nueva polémica. Recientemente, el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, inauguró una cuestionada obra: un puente peatonal de 458 metros a la altura de la avenida Rafael Escardó, en San Miguel. Las críticas no se hicieron esperar, por lo que el burgomaestre salió al frente y recalcó que esta construcción es “inclusiva” y está pensada en las personas con discapacidad y ciclistas.

“Que la rampa sea de esta envergadura no solo es para hacer transitable el paso de los ciclistas, sino para que la pendiente sea la adecuada para que los vecinos que emplean una silla de ruedas y que tienen una movilidad reducida puedan cruzar hacia la Costa Verde. Critiquemos menos y empaticemos más”, sostuvo el político a TV Perú.

A raíz de este tema, muchos han empezado a preguntarse sobre la funcionalidad de estas edificaciones y cómo contribuyen en el día a día de las personas en el país.

Para el director de la ONG Luz Ámbar, Luis Quispe Candia, los puentes peatonales ya no deberían construirse, ya que priorizan la circulación de los carros y no la del ciudadano. Asimismo, representan un problema para las personas con discapacidad, por ejemplo, para los que usan sillas de ruedas o muletas.

El experto señaló que en Lima hay, aproximadamente, 218 puentes peatonales, de los cuales, la mayoría no son inclusivos, pues no tienen rampas. En tanto, hay otros que han sido instalados en diversos distritos y no son utilizados por su difícil acceso. Algunos de estos están ubicados en la avenida Universitaria con Venezuela, Guardia Chalaca, en Bellavista, entre otros. En la lista, también está el trébol de Javier Prado. Todos fueron cuestionados por su poca practicidad.

“No facilitan a los peatones, por el contrario, obstruyen su libre circulación. Además, agreden a las personas que tienen limitaciones físicas. Los últimos puentes que se han construido ya tienen rampas, pero los anteriores no. Somos de los pocos países que tienen puentes peatonales”, comentó el especialista a este diario.

Intercambio vial entró en funcionamiento en 2015. Foto: difusión

Por su parte, la coordinadora de Conocimiento de Ocupa tu Calle, Lía Alarcón, dijo que estas infraestructuras sí son importantes, pero solo en zonas donde hay alto tránsito. En el caso de que se implementen, deberán contar con todos los requerimientos de accesibilidad, como ascensores o rampas, las cuales deben ser prolongadas y con los descansos necesarios.

“Los puentes peatonales pareciera que están enfocados en facilitar la movilidad de los peatones, pero lo que realmente hacen es hacerle más fácil el paso a los vehículos que circulan por debajo de los puentes […] Se debe tener un enfoque de movilidad sostenible”, apuntó.

De acuerdo a Quispe Candia, en países de Europa, inclusive en naciones vecinas como Chile y Colombia, la situación ya cambió y el ciudadano ahora es prioridad cuando se habla de educación vial y movilidad. “Esa nueva filosofía ya debería ser acogida en nuestro país”, subrayó. Esta nueva conformación va así: peatón, ciclistas, transporte público masivo, camiones y transporte privado.

Menos puentes y más cruces peatonales

En julio de este año, el Gobierno modificó el Reglamento Nacional de Tránsito para reducir la velocidad en las vías urbanas y calles de Lima. Tras esto, se determinó que la velocidad máxima en avenidas será en 50 km/hora, mientras que en calles y jirones será de 30 kilómetros por hora. Luis Quispe Candia saludó esta actualización; sin embargo, dijo que se necesita más.

Para crear un verdadero cambio, las autoridades deben dejar de lado los puentes y empezar a ver con mejores ojos los puentes a desnivel, la instalación de cámaras, semáforos inteligentes y controles electrónicos de velocidad.

A la fecha, de las 1.250 intersecciones que cuentan con semáforos, solo 400 de estas tienen fibra óptica donde se pueden instalar semáforos inteligentes, señala Candia. Este avance, con el que aún no se cuenta en Perú, permitiría que se controle los ciclos semafóricos, el cual sería de vital importancia cuando hay, por ejemplo, congestión en las calles.

“Con esto, los ciclos semafóricos serían programados por la computadora y no por el ingeniero que probablemente programó el mismo tiempo para todo el día. Eso no es útil y congestiona las calles. Por eso, los policías controlan el tránsito desacatando las señales del semáforo”, explicó el especialista de la ONG Luz Ámbar.

Cruce peatonal en San Isidro. Foto: difusión

Inseguridad en los puentes peatonales

Durante la noche, muchos delincuentes suelen apoderarse de los puentes peatonales, aprovechándose de que estos no tienen la iluminación ni la infraestructura necesaria. Para Lía Alarcón, este es un punto más para que las autoridades no sigan con estas edificaciones que, además, son discriminatorias y se alejan de una ciudad igualitaria.

“A veces estos espacios están pocos iluminados y no tiene visibilidad, es decir, todas las actividades entre las personas, como puntos de ventas, se encuentran en las veredas, mientras que en los puntos altos no hay nada. Al ser un espacio desolado, también es un espacio inseguro para los vecinos”, explicó la especialista.

Nuevo puente de Jorge Muñoz

Al igual que otros especialistas, la coordinadora de Conocimiento de Ocupa tu Calle también cuestionó la nueva edificación en la Costa Verde, que será inaugurada en los próximos días. Para ella, un puente no es inclusivo por el simple hecho de tener una rampa.

“No basta simplemente con una rampa. Esta también debe tener estos tramos donde la gente puede descansar, porque la gente no va a ir cuesta arriba tantos metros. Me parecía que algunos de los ciclistas se bajaban porque terminaba siendo un poco cansado”, sentenció.