¿Cómo aportan las organizaciones de sociedad civil en la prevención de la violencia contra las mujeres?

La violencia contra las mujeres es un problema de salud pública que afecta a todos los niveles de la sociedad.

La violencia contra la mujer tiene efectos traumáticos y puede ser letal. Foto: difusión
La violencia contra la mujer tiene efectos traumáticos y puede ser letal. Foto: difusión
La República

Este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es importante evidenciar los esfuerzos desde la sociedad civil en favor de miles de niñas, adolescentes y mujeres adultas que ven afectadas su salud física, mental y social a causa de la desprotección o incumplimiento del Estado en su rol de garante de los derechos fundamentales.

Para el Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos – Promsex, la violencia contra la mujer tiene efectos traumáticos y puede ser letal. Según la Encuesta Nacional Sobre Relaciones Sociales (Enares), realizada en 2019, el 79,6% de mujeres fueron víctimas de la violencia psicológica, física o sexual por parte de su esposo o compañero.

Además, la pandemia evidenció una crisis perenne que el confinamiento evidenció en dramáticas dimensiones. Para finales del 2020, a pesar del cierre temporal de los Centros de Emergencia Mujer (CEM) por cuatro meses, se atendieron 13.843 casos de violencia sexual, de los cuales 6.323 fueron por violación sexual, principalmente a niñas y adolescentes menores de 18 años.

Acciones comunitarias de prevención

Luchar contra la violencia no solo requiere de esfuerzos de distintos niveles y sectores del gobierno, sino también de la reflexión de las personas sobre esta problemática. “No bastan las políticas nacionales, también deben impulsarse acciones desde los territorios, fortaleciendo a los liderazgos locales”, explica Susana Chávez, directora de Promsex.

Por ejemplo, la Municipalidad de Villa El Salvador ha conformado una Instancia Distrital de Concertación, integrada por organizaciones de mujeres y representantes del gobierno, quienes han elaborado un plan de acción con indicadores para evaluar y monitorear su impacto. Además, han elaborado un “Protocolo Distrital para abordar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar en Villa El Salvador”.

Durante el 2021, la organización FORDES ha logrado concientizar a los fiscales de Arequipa sobre las consecuencias de un embarazo infantil producto de la violencia sexual, así como a 254 funcionarios de salud de los Centro de Emergencia Mujer y a la Policía Nacional para que conozcan el flujograma de atención a las víctimas de violencia sexual.

Asimismo, en Piura, la organización Centro IDEAS viene impulsando la articulación y coordinación de acciones estratégicas desde la comunidad, con los servicios de salud sexual y reproductiva para la mejora del acceso y la prevención de la violencia en tiempos de pandemia en el distrito de Tambogrande.

Vanessa Soto, coordinadora de la Oficina de Promsex en Madre de Dios, manifestó que “es importante ir más allá de las autoridades. Si las personas no conocen sus derechos, el cambio va a ser lento”. Por esta razón, en alianza con la Universidad Nacional Amazónica de Madre de Dios, se creó la Escuela Empodera del 2021, espacio que brinda capacitaciones a jóvenes universitarios sobre qué es y cómo prevenir la violencia basada en género.

Trabajo comunitario para prevenir la violencia contra las mujeres

Por: Priscilla Pecho

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, resulta importante reflexionar sobre el aumento anual de las estadísticas y el impacto que ha tenido la pandemia en la vida de las mujeres.

Además, deben reconocerse las consecuencias de esta problemática desde una mirada compleja, pues representa graves secuelas no solo en las víctimas, sino también en las personas de su entorno y en la comunidad en general.

Frente a ello, muchos gobiernos, tanto locales como a nivel central, han reconocido la importancia de implementar acciones de prevención y de intervención a través de mesas de trabajo e instancias especializadas, donde se incorporan a representantes de las instituciones gubernamentales y a las organizaciones de mujeres que cuentan con amplia experiencia en el tema para brindar soporte técnico.

Del mismo modo, con la participación de la sociedad civil, es esencial que las organizaciones de la comunidad y sus lideresas sean parte de estas respuestas a la violencia, solo en articulación y escuchando las voces de las mujeres podremos avanzar con la erradicación de la violencia de género.

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