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Libertad o cautiverio: ¿cuál será el destino del zorrito Run Run tras evaluaciones?

Organización presentó demanda de amparo para que Run Run sea trasladado a un centro de rescate de vida silvestre, en lugar del Parque de las Leyendas. Luego de exámenes, especialistas determinarán hogar definitivo de zorro andino que fue víctima del tráfico de fauna silvestre.

Zorrito Run Run se halla en cuarentena en el Parque de las Leyendas. Foto: composición/Andina/captura
Zorrito Run Run se halla en cuarentena en el Parque de las Leyendas. Foto: composición/Andina/captura
Estéfany Luján

Ya quedaron lejos los días en los que el ahora famoso zorro Run Run pasaba sus horas deambulando en las calles. Libre; pero en peligro constante y lejos de su hábitat natural, luego de que traficantes de animales silvestres lo vendieran en el Cercado de Lima. Ahora vive en el Parque de las Leyendas y allí es evaluado por especialistas, quienes determinarán su destino, ya sea el cautiverio o su reinserción a la vida que siempre debió tener en la serranía.

Su actual encierro en cuarentena, aunque para muchos cruel, tiene una razón de ser según las autoridades del zoo, puesto que veterinarios del zoológico monitorean su estado de salud y le realizan exámenes para determinar si se contagió de alguna enfermedad, ya que tenía mucha cercanía con perritos y gatitos callejeros en Comas, donde vivía luego de ser comprado a 50 soles. Una vez tengan sus resultados de salud y de conducta se determinará qué hacer exactamente con el zorro.

“En el caso de todo animal que se quiera liberar se tiene que estar 100% seguro de que tenga el comportamiento adecuado y que tenga capacidad de supervivencia en libertad, porque en el lugar donde ellos viven libremente no tienen quién los cuide”, indicó a La República la subgerenta de Zoología del Parque de las Leyendas, Giovanna Yepez.

“No podemos liberar a un animalito que tenga un padecimiento de origen doméstico, porque si tú liberas a un animal que tiene problemas virales, puedes llevar ese mal a los especímenes libres, y en lugar de beneficiarlos, los perjudicas porque se podría esparcir un virus”, añadió la especialista en medicina veterinaria.

Una nueva posibilidad para Run Run

Ahora, otro camino se abrió para Run Run, puesto que el Instituto Peruano de Asesoría Legal del Medio Ambiente y Biodiversidad (Ipalema) presentó, hace un par de días, una demanda de amparo contra la Municipalidad de Lima y el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) ante el Juzgado Constitucional de Lima para que el animalito sea retirado del Parque de las Leyendas y trasladado a un centro de rescate de vida silvestre, que son lugares más amplios.

“No queremos que esté en un lugar con barreras, como si fuese un prisionero. Queremos que esté en libertad, obviamente con el control y la supervisión de las autoridades respectivas. La norma establece que para eso existen estos centros de rescate, pero el Serfor directamente tomó la decisión de enviarlo al zoológico. La mayoría de personas no está de acuerdo con esta decisión”, dijo la presidenta de esta organización, la abogada Sonia Córdova Araujo.

En la demanda que interpuso cuestiona que Serfor haya descartado “cualquier tipo de reinserción a un medio natural controlado, pero sin barreras físicas, como un centro de rescate o un centro de conservación de fauna silvestre”.

El artículo 96 de la Ley Forestal y de Fauna Silvestre señala que los centros de conservación de fauna silvestre son instalaciones, públicas o privadas, para el mantenimiento en cautividad de especies de fauna silvestre amenazadas con fines de protección, conservación, reintroducción, reinserción, repoblamiento o reubicación.

Esta posible reubicación de especies procedentes de estos centros requieren de planes de manejo que son solo aprobados por el Serfor, tal como en el caso de Run Run.

“Run Run está sufriendo todo el encierro, está aislado y luego va a ser expuesto, a que la gente vaya y pague su entrada para verlo. La ley 30407 (de Bienestar Animal) establece que los animales son seres sensibles, tanto los animales domésticos como los silvestres, sufren estrés, angustia, depresión. Run Run, como todos otros animales, sufre estas cosas. Nosotros no podemos permitir más sufrimiento para él”, añadió Córdova Araujo.

El zorro andino fue comprado en el Centro de Lima, donde hasta el momento las mafias continúan lucrando con la vida de los animales. Foto: captura de América TV

Lo que dice el Serfor

En medio de discusiones a favor de la reubicación de Run Run, para el Serfor su reintroducción a su hábitat natural es una posibilidad casi inexistente, según confirmaron a este medio.

“Las probabilidades de que un espécimen, como Run Run, retorne a su hábitat son muy bajas, casi nulas. Para que un espécimen pueda ser candidato a liberación deben cautelarse aspectos ecológicos, de distribución natural, salud pública, salud ambiental y salud animal”, expresó la institución.

Eso sí, en la misma respuesta señalaron que cabe la posibilidad de que sea trasladado a un zoológico definitivamente, pero también a un centro de rescate, para su cuidado y atención especializada. Esto último, tal como demanda Ipalema, no es una posibilidad negada al tajo.

“Los traficantes de animales suelen capturar animales muy jóvenes ya que son fáciles de manipular y son más apreciados por los compradores, esto ocasiona que, al no haber podido aprender el comportamiento natural de su especie y al entrar en contacto con el ser humano y otros animales desde muy pequeños, los animales adopten comportamientos distintos a los de su especie y pueden incluso contagiarse de enfermedades, parásitos, virus y otros de los animales domésticos”, explica el Serfor.

Todo lo que a Run Run le fue arrebatado

La institución también precisa que animales como Run Run que han perdido el temor al ser humano tienden a acercarse a los poblados, por lo que liberarlo pone en riesgo el bienestar del animal, ya que puede ser agredido o incluso eliminado por el temor de la gente.

“En condiciones naturales, un cachorro es dependiente de la madre y aprende de ella cómo cazar, cómo interactuar con sus congéneres, cómo identificar señales de peligro (un zorro normalmente huiría del ser humano), cómo buscar refugio, cómo defender su territorio, además, aprende el cuidado parental y lo imita cuando se reproduce. Este aprendizaje tan valioso para la supervivencia del animal en su medio natural se pierde cuando es extraído en el momento en que es cría o juvenil, además es mucho más marcado en mamíferos”, añadió Serfor sobre lo que el zorrito perdió de su vida por causa del tráfico de animales.

Precisamente, según la Estrategia Nacional para Reducir el Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre en el Perú, periodo 2017-2027 y su Plan de Acción 2017-2022, aprobada por el Serfor hace cuatro años, el tráfico de vida silvestre (excluyendo los productos hidrobiológicos y la madera) genera entre US$ 7.800 y 10.000 millones por año, y únicamente el comercio ilegal de productos hidrobiológicos no regulado, no reportado o irregular, genera entre US$ 4.200 y 9.500 millones por año.

No obstante, no hay cifras exactas de cuánto dinero mueve esta actividad, ya que a ella se dedican mafias nacionales e internacionales.

Zorro Run Run permanece en cuarentena en el Parque de las Leyendas. Foto: Andina

¿Y una vida en el zoológico?

Aunque es la propuesta menos popular, los zoos son más que “cárceles para animales”. Por ejemplo, según sus autoridades, de las 1.200 especies de fauna silvestre del Parque de las Leyendas, más del 90% son animalitos rescatados del tráfico de especímenes silvestres o el mascotismo. Allí encuentran un nuevo hogar aunque sea tras jaulas, es un nuevo comienzo en lugar del abandono total.

“En el Parque se les brinda atención veterinaria permanentemente, la alimentación es completamente balanceada y a muchos de estos, al no tener las condiciones de ser liberados, el parque les brinda una segunda oportunidad. Y con estos animalitos que quedan en cautiverio nosotros educamos a las personas, para que ellos aprendan a respetar y, sobre todo, a considerarlos que no son mascotas. Estos animales llegan y no pueden ser liberados, justamente, por la cercanía que tienen con los animales domésticos, por la cercanía y nexo que tienen con las personas, porque muchos de ellos dependen al 100% de los humanos”.

Según Serfor, la principal causa del tráfico de animales silvestres en el Perú es la demanda como mascotas. La cadena del comercio ilegal de fauna silvestre somete a los animales a situaciones de gran crueldad. Sufren de estrés, hambre y deshidratación debido a las pésimas condiciones de transporte, que incluyen hacinamiento en jaulas, botellas o bolsas, sometimiento a temperaturas extremas y, en algunos casos, mutilación, ya que para evitar que se defiendan o escapen, se les extraen los colmillos o se les mutila las garras y alas.

“Si nosotros no queremos ver animales en los zoológicos o no queremos ver animales en los asentamientos humanos, en las casas, en los jardines, simplemente no compremos fauna silvestre. La fauna silvestre no es mascota, si compras estás siendo cómplice de promover el mercado”, sentencia la experta del Parque de las Leyendas.