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SJL: mujer intenta ingresar a prisión con cocaína en chupetines para su hijo

Alijo de droga iba como relleno de chupetines para el interno Julio Ruidíaz, recluido en el pabellón 10 del penal Miguel Castro Castro. Rosario Gómez fue puesta a disposición de la Policía.

Madre de recluso intentó pasar drogas a penal Castro Castro. Foto: INPE
Madre de recluso intentó pasar drogas a penal Castro Castro. Foto: INPE
Sociedad LR

“Mi madre cometió un delito, pero merece una segunda oportunidad”, fueron las palabras de Julio Ruidíaz Gómez, interno del penal Miguel Castro Castro, quien el último sábado iba a recibir un paquete de cocaína que iba como relleno en decenas de chupetines (golosinas), los cuales formaban parte de los víveres destinados para su consumo.

“Hijo, no lo logramos, por favor, cuídate. Recuerda que (te) amo”, era el mensaje que Rosario Soledad Gómez Guerrero intentó hacer llegar a su vástago, encarcelado en el pabellón 10 del referido reclusorio.

Los agentes del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) revelaron que estuvieron atentos a la actitud sospechosa de la mujer y por eso revisaron minuciosamente cada producto, detectando así la sustancia prohibida.

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Las autoridades del penal actuaron de acuerdo al protocolo de intervención al visitante conforme a ley bajo el respeto de los derechos humanos. La mujer quedó en custodia de la Policía Nacional.

En lo que va del año, los servidores del penal Castro Castro han intervenido a varios visitantes con víveres que contenían drogas.

“En la cárcel, entra de todo, lo que está prohibido y lo que no”, sentencia un veterano agente penitenciario. Fundamentalmente, lo que entra son drogas y, en estos tiempos más recientes, teléfonos móviles. Añade que las sustancias ilegales “son más fáciles de encontrar en la cárcel que fuera” y son parte esencial del ecosistema en prisión.

Los sistemas para introducirlas no han variado en exceso en los últimos meses: escondidas y envueltas en preservativos en las vaginas de las visitantes, en conservas, tápers con comida, en frutas o suelas de zapatos.

Para los teléfonos, sin embargo, es preferible contar con la complicidad de algún funcionario. Ingresan en biblias, en maderas para los talleres o en pasteles.