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La última carta de Miguel Grau a su amada esposa Dolores Cabero

Peruano del milenio. “Es una guerra justa, pero será sangrienta y prolongada. Quiero que me otorgues tu perdón y que atiendas con sumo esmero a nuestros idolatrados hijos...”.

Héroe. Miguel Grau Seminario inició su carrera naval en 1854. En 1968 fue nombrado comandante del monitor Huáscar. Foto: difusión
Héroe. Miguel Grau Seminario inició su carrera naval en 1854. En 1968 fue nombrado comandante del monitor Huáscar. Foto: difusión
Óscar Chumpitaz

Nadie como Miguel Grau entendía el significado de la guerra y el dolor que traía. No extraña por eso que temores y entereza, abnegación y serenidad, invadían su mente en los meses previos al combate de Angamos. Temía por la patria y por su propia familia.

En una carta-testamento escrita a Dolores Cabero Núñez, con quien se casó el 12 de octubre de 1867 y con quien tuvo diez hijos, Grau Seminario señala lo que pensaba de la guerra y del destino que veía cercano al frente del Huáscar.

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“Como la vida es precaria en lo general, y con mayor razón desde que va uno a exponerla a cada rato, en aras de la patria, en una guerra justa, pero que será sangrienta y prolongada, no quiero salir a campaña sin antes hacerte por medio de esta carta varios encargos; principiando por el primero, que consiste en suplicarte me otorgues tu perdón por si creyeras que yo te hubiera ofendido intencionalmente. El segundo, se contrae a pedirte atiendas con sumo esmero y tenaz vigilancia la educación de nuestros hijos idolatrados”, señala.

Y agrega: “Para lograr ese esencial encargo debo avisarte, o mejor dicho recomendarte, que todo lo poco que dejo de fortuna se emplee en darles la instrucción que sea posible, única herencia que siempre he deseado dejarles. Esta es pues mi única y última voluntad, que te ruego observes con religiosidad, si es que la súplica de un muerto puede merecer algún respeto (...)”.

Y continúa enumerando sus encargos, para concluir diciendo: “Me lisonjea la idea que al separarme de este mundo, tengan mis hijos un pan que comer, pues no dudo que la nación te otorgue por lo menos mi sueldo íntegro, si es que muero en combate”.

El adiós. La carta que muestra a un Grau poco conocido. Foto: difusión

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Su carrera naval

El “Peruano del Milenio” nació en la ciudad de Piura el 27 de julio de 1834. Su carrera naval la inició en 1854 como guardiamarina, graduándose de alférez de fragata en 1856.

En 1858 apoyó la revolución del general Vivanco contra el gobierno de Ramón Castilla, pero al fracasar este movimiento, fue separado de la Armada, regresando luego a la Marina Mercante. En 1862 se reincorporó a la Armada y dos años después fue comisionado en misión oficial a Europa para la adquisición de buques de guerra para la Escuadra.

En Francia se hizo cargo de la recién adquirida corbeta Unión, siendo su primer comandante.

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Al ser declarada la guerra a España el 14 de enero de 1866, la Unión, en compañía de otras naves peruanas, se hallaban en aguas chilenas, conformando la denominada Flota Aliada, la que el 7 de febrero del mismo año se batió contra una división española en el combate de Abtao, ocasión en la que Miguel Grau Seminario, ya con los galones de capitán de fragata, comandó con arrojo a los tripulantes de la Unión.

Concluido el conflicto, en 1867 Grau se retira con licencia del servicio activo en la Armada para contraer matrimonio con Dolores Cabero Núñez.

En 1868 se reincorporó nuevamente a la Armada, empezando su camino hacia la posteridad al mando del Huáscar.

El Huáscar. Representación histórica de la gesta heroica de Angamos. Foto: difusión