Ollas comunes: antes carne, ahora menestras y arroz

En crisis. Organizaciones de Pachacámac, Comas y San Juan de Lurigancho atraviesan por momentos difíciles debido al alza de los alimentos. No pueden subir el costo de raciones y necesitan ayuda.

Lucha diaria en Manchay. A pesar de la crisis y las pocas donaciones que reciben, las ollas comunes resisten. Atienden a miles de familias vulnerables. Foto: difusión
Lucha diaria en Manchay. A pesar de la crisis y las pocas donaciones que reciben, las ollas comunes resisten. Atienden a miles de familias vulnerables. Foto: difusión
Denisse Torrico

La orfandad de tres niños tras la muerte de su madre por el Covid-19 y la necesidad de decenas de familias que en medio de largos encierros y la crisis económica perdieron sus trabajos, llevó a los vecinos de la zona de Manchay, en Pachacámac, a formar una olla común, siguiendo el ejemplo de otras 2.300 organizaciones similares.

Meses después de atender la alimentación de los más vulnerables de Manchay, el aumento de los precios de los productos ponen en peligro la continuidad de este grupo de vecinos.

Según su presidenta, Eva Silvera, tuvieron que quitar el pollo de sus raciones para reemplazarlo por menudencia. Y hoy ya ni siquiera eso, pues están sirviendo menestras, arroz y ensalada. Y a pesar de las donaciones que brinda el municipio del distrito, han tenido que disminuir la cantidad de raciones de 40 a 25. “El pollo, la menudencia, el pescado y el gas han subido”, señala a La República.

Al igual que en Pachacámac, en Comas, otro grupo de vecinos ha organizado una olla común denominada ‘Ayuda a tu prójimo’. Esta se une a otras 13 que apoyan a madres solteras, adultos mayores y niños en extrema pobreza. Y ante la falta de ayuda, temen volver a cerrar sus puertas, como ocurrió en la primera ola de la pandemia.

“Cerramos durante dos semanas. Fue terrible y no queremos que ocurra otra vez. Por eso los vecinos colaboran para comprar el balón de gas, pero este ha subido a S/ 50, se nos hace imposible sobrevivir”, dice el coordinador de estos espacios, Johny Tapia Llauce.

En Comas. Las vecinas se unen para recaudar fondos y preparar la diaria olla común. Foto: difusión

Población más necesitada

“Nuestras familias no tienen trabajo. Esta es nuestra manera de apoyarlos”, dice Madoli Alejandro Vásquez, presidenta de la olla común Villa Hermosa, en Jicamarca, San Juan de Lurigancho. Explica que han tenido que ingeniárselas para seguir cocinando, reemplazando algunos alimentos y pidiendo donaciones a los mercados para mantener el precio de la ración a S/ 3.

Pero no todas estas organizaciones dependen del aporte de los vecinos. Hay otras que reciben apoyo de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), a través de la iniciativa ‘Manos a la Olla’. Les brindan desde alimentos hasta capacitación a las encargadas, señala Víctor Quinteros, gerente de Participación Vecinal. “Un aliado permanente son los comerciantes del Mercado Mayorista de Lima. Todos los miércoles aportan alrededor del 2 toneladas de alimentos”.

Además, la MML lanzó la campaña ‘Adopta una olla’, la cual permite a la ciudadanía colaborar con esta causa.

Ahora bien, según el DL N° 1472, el programa social Qali Warma debe brindar apoyo alimentario a las ollas comunes, a través de las municipalidades que deben hacer el requerimiento y su distribución.

Algunas propuestas

El presidente Pedro Castillo, en su mensaje del 28 de julio, dijo que las ollas comunes y comedores populares serán reconocidas e integradas a un ambicioso programa nacional.

En esa línea, la congresista Isabel Cortez presentó un proyecto de ley para que estos espacios de participación reciban alimentos de parte del Estado. “El municipio distrital tiene la obligación de establecer el registro y comunicar la constitución de la olla común al Ministerio de Salud y Desarrollo e Inclusión Social”, precisa.

Cabe recordar que las ollas comunes son un medio de ayuda durante esta emergencia sanitaria; de no ser por ellas, personas en estado de pobreza extrema no podrían sobrevivir a la crisis que vive el país.

En SJL. El pollo, la carne y el pescado ya no llegan a la mesa. Foto: difusión

Emergencia alimentaria

La pandemia ha originado que las ollas comunes aumenten en número, pero sobre todo ha puesto a la luz una emergencia alimentaria que ataca a todo el país, dice Andrea Rojas, cofundadora de ‘Manos a la Olla’. Junto a su asociación, entrega 500 soles quincenales a 8 asociaciones.

La Red de Ollas de Lima Metropolitana denunció que algunos municipios han creado ollas ‘fantasmas’ con el propósito de “pagar favores”. Muchas quedaron registradas en la lista que manejan las comunas, por lo que siguen recibiendo alimentos pese a que no funcionan.