Pacientes con hepatitis B y cirrosis pueden tener casos graves de COVID-19

En el Día Nacional de la Lucha contra la Hepatitis B, especialistas recomiendan a pacientes no frenar sus tratamientos y controles médicos.

El 20 de junio de celebra el Día Nacional de la Lucha contra la Hepatitis B. Foto: Andina
El 20 de junio de celebra el Día Nacional de la Lucha contra la Hepatitis B. Foto: Andina
Sociedad LR

Las personas diagnosticadas con hepatitis B que cortan un tratamiento o no siguen un control médico quedan expuestas a desarrollar el modo severo de la COVID-19, poniendo en peligro sus vidas, informaron los especialistas del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati.

Según Javier Díaz Ferrer, jefe del Servicio de Hígado del centro del salud, los pacientes con hepatitis B que dieron positivo por COVID-19, agravará la situación de los diagnosticados con cirrosis o fibrosis hepática.

“Todos los pacientes con enfermedades hepáticas crónicas tienen mayor riesgo de hacer una enfermedad más severa. En el caso de aquellos que recibían tratamiento y dejaron la medicación, tienen mayor riesgo de reactivar la enfermedad y hacerse resistentes al tratamiento que ya estaban recibiendo”, declaró Díaz a Andina en el Día Nacional de la Lucha contra la Hepatitis B.

La situación del paciente se agravaría si frena el tratamiento o no ha asistido a sus controles médicos. La hepatitis B es una infección viral que se transmite a través de la sangre, semen u otros líquidos corporales y afecta predominantemente al hígado. La enfermedad puede producir un cuadro agudo o crónico, lo cual desencadenaría una cirrosis o tumores hepáticos.

Atención de EsSalud

Debido a la pandemia, las consultas por hepatitis B se volvieron virtuales. Sin embargo, de los casi 400 pacientes que recibe el Servicio de Hígado mensualmente, aproximadamente el 3% son personas afectadas por el virus de la hepatitis B.

Díaz Ferrer sostuvo que para prevenir esta enfermedad es necesaria la vacunación a los recién nacidos en las primeras 24 horas de vida. “También se debe aplicar a las personas que estén más expuestas a la transmisión de la enfermedad, como trabajadores de salud y personas en riesgo (hipertensos, diabéticos, entre otros), que potencialmente podrían ingresar al programa de hemodiálisis”, concluyó.