Los cuatro conflictos ambientales que deben resolverse en Puno

Soluciones. La nueva bancada de Puno integrada por cinco parlamentarios tendrá un rol preponderante en encontrar una solución en conjunto para cada caso.

La Republica
Contaminada. Cuenca de Llallimayo es afectada por las aguas contaminadas que se vierten de planta de minera Arasi.
Liubomir Fernández

Los congresistas juegan un rol importante. En el marco de sus funciones de representación gestionan soluciones a los problemas de su región. En el caso de Puno, hay cuatro conflictos medio ambientales. En ese marco los cinco nuevos parlamentarios por el altiplano, tendrán que encontrar una solución acorde a sus competencias.

En Puno, el problema del río Coata, se debe a que recibe una descarga de 250 litros por segundo de aguas servidas de la ciudad de Juliaca. La Dirección de Salud, determinó que los afectados tienen metales pesados por el consumo de agua contaminada.

En Melgar, la cuenca de Llallimayo, es escenario de protestas porque el afluente continúa siendo contaminado con aguas ácidas de la mina Arasi. Pese a que la empresa dejó de operar, del interior de la mina aún salen aguas turbias con metales pesados. Los afectados son alrededor de 10.000 productores ganaderos. Sus animales mueren por el consumo de agua.

En Huancané, el río Suches, es contaminado por mineros informales peruanos y bolivianos. Los relaves mineros ingresan al Titicaca. El foco de contaminación está centrado en el distrito de Cojata. El consejero por Huancané, Germán Alejo, consideró que se debe reinstalar la comisión binacional entre Perú y Bolivia, para afrontar el caso.

En la provincia de El Collao-Ilave, aún se mantiene en pie la férrea oposición al proyecto Vilavilani. Este proyecto que supone el trasvase de aguas de la zona altoandina a Tacna, mantiene en pie de lucha a pobladores de diez distritos. Los alpaqueros advirtieron que si la obra prospera en 10 años se secaran los bofedales. Los comuneros no están dispuestos aceptar ello.

El sociólogo Carlos Flores, recordó que los cuatros problemas sociales datan de hace más de 10 años y si se le quiere dar una solución tiene que ser por determinación política.

“Si se adoptan medidas en mesas de trabajo seguiremos en el mismo problema. Todos estos conflictos se alargaron por mesas de trabajo que no solucionan nada. Si no hay decisión política no habrá solución y seguiremos con el mismo panorama”, dijo.

Carlos Zeballos Madariaga, electo congresista por Acción Popular, dijo que cada caso necesita un tratamiento especial. Cuestionó que la empresa Arasi, no se le haya considerado en la solución del problema. Consideró que se debe instaurar nuevas formas de encontrar solución porque las mesas de trabajo hasta ahora no dieron soluciones concretas a cada uno de los problemas expuestos.

Flavio Cruz, elegido por Perú Libre, cree que la bancada de Puno, debe trabajar en unidad para recuperar el tiempo perdido porque si no se corre el riesgo que se aplace cualquier solución concreta. Cree que si Perú Libre, es gobierno encontrar una solución sería mucho más fácil porque se necesita de todos modos del gobierno de turno.

Felipe Supo, docente y analista político, por su parte, consideró que si todos los entes involucrados no encaminan una solución concreta hasta el final, se corre el riesgo de no lograr nada. “Sino recordemos Vilavilani. Tuvo apoyo de Martin Vizcarra y no pasó nada. Pese a las protestas y pese a la presencia de congresistas por Puno. Si no se camina en un ritmo y sentido no se encontrarán soluciones concretas”.

Advirtió que si no se adoptan nuevas estrategias se corre el riesgo de perder otros cinco años más.