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Chiclayo: escenifican ‘La última cena’ con imágenes religiosas del siglo XVI

Desde hace cinco años, en la parroquia Santa María Magdalena de Ciudad Eten se representa este hecho histórico en la creencia cristiana. En tiempos de pandemia, el acto se repitió en un templo vacío.

Diversas imágenes forman esta acostumbrada escenificación en Ciudad Eten. Foto: Parroquia de Ciudad Eten
Diversas imágenes forman esta acostumbrada escenificación en Ciudad Eten. Foto: Parroquia de Ciudad Eten
LR Norte

Como parte de las actividades de Semana Santa, este sábado 3 de abril, la parroquia Santa María Magdalena de Ciudad Eten (Chiclayo) realizó la escenificación de ‘La última cena’. Para ello utilizó imágenes religiosas del siglo XVI, las cuales son parte de la historia católica local.

Entre las 12 imágenes destacan las elaboradas en madera con técnicas y material europeo y americano en el siglo XVI. Se trata de las representaciones del Señor del Huerto, San Francisco Solano, San José, San Isidro Labrador, Cristo Resucitado, Cristo Pobre y Jesús Sufriente.

Dichas imágenes permanecen habitualmente en el altar mayor de la iglesia antigua construida hace unos 200 años en Ciudad Eten y que aún conserva el retablo mayor donde oficiaban sus misas los padres franciscanos. Dicho altar se ubica en la parte posterior del actual templo en el parque principal de Ciudad Eten.

“El mandamiento del Señor es amarse los unos a los otros y debemos estar siempre unidos. Así como Jesús compartió la cena con sus apóstoles, sepamos nosotros también hacerlo en familia” señala padre Eleuterio Vásquez Gonzáles, en declaraciones recogidas por la parroquia.

Por su antigüedad, las imágenes de los santos mencionados permanecieron en la antigua iglesia de la doctrina de Santa Magdalena de Eten (cerca de la playa donde sucedió la aparición del Divino Niño del Milagro en 1649), ya que esta fue construida entre los años 1550 a 1561. Las imágenes fueron traídas por los españoles a partir de 1535.

Por segundo año consecutivo, esta escenificación tuvo que realizarse con el tempo vacío debido a las conocidas restricciones sanitarias. No obstante, la fe y religiosidad del pueblo etenano se mantiene intacta, hoy más que nunca.