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Cusco: comuneros rescatarán puente inca

Patrimonio. El Q’eswachaka cayó al río porque el 2020 no se recambió el ichu debido a las restricciones por la COVID-19.

Colapso. La lluvia humedeció y deterioró la estructura. Véase la manera como los comuneros cambian el ichu. Foto: José Huamán
Colapso. La lluvia humedeció y deterioró la estructura. Véase la manera como los comuneros cambian el ichu. Foto: José Huamán
José Víctor Salcedo

El Q’eswachaka, el último puente inca, se cayó al río. Los comuneros del distrito de Quehue, lugar donde se ubica el puente de soga colgante, han decidido renovarlo lo más antes posible. Ocurrió que el año pasado, por restricciones del Covid-19, no se hizo el recambio el ichu del cual está hecho, la lluvia lo deterioró y lo hizo colapsar.

El Q’eswachaka, de 28 metros de largo por 1,20 metros de ancho, formaba parte del Qhapaq Ñan y sobrevivió al tiempo a 3.700 metros de altitud sobre el río Apurímac, en Canas, Cusco.

Es un puente hecho de sogas de ichu trenzadas por varones y mujeres. Cuatro sogas de gran grosor son la columna vertebral del viaducto y la completan sogas de menor dimensión. Una hermosa y admirable obra de ingeniería inca que reafirma la identidad y cosmovisión del pueblo quechua.

Las comunidades campesinas de Chaupibanda, Choccayhua, Huinchiri y Ccollana Quehue, situadas a más de seis horas de viaje desde el Cusco, cuidaban el patrimonio inca. Cada año, entre finales de mayo e inicios de junio, renovaban en tres días las maromas y la base del puente colgante que data del siglo XVI, aproximadamente.

Pero los tres días solo eran la fase final de un largo proceso ritual. Todo empieza con el recojo del ichu y el chachacomo y termina con el trenzado y recambio en el puente. Justamente por esas características ascendió, como casi todas las obras de ingeniería de los incas, a la categoría de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Unesco resolvió el 6 de diciembre del 2013 inscribir los conocimientos, técnicas y rituales de renovación en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Era un reconocimiento a la obra inca y al trabajo comunitario. Asimismo, reconocía la conservación de conocimiento y rituales ancestrales desarrollados durante 600 años.

La caída del puente

El puente de soga se rompió el martes último y las maromas de ichu cayeron a las aguas del río Apurímac. No soportó el deterioro, porque en el 2020, debido a la pandemia, se suspendió el proceso de renovación.

Servidores de Cultura elaboran un informe detallado sobre el daño en el puente incaico. Foto: Municipio de Quehue

El alcalde de Quehue, Mario Tacuma, explicó que el deterioro por disposición del ichu por las fuertes lluvias hizo colapsar la estructura.

No obstante, un equipo multidisciplinario de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco viajó a Quehue para realizar una evaluación minuciosa del puente inca desplomado. “Este equipo técnico emitirá un informe y se evaluarán las alternativas de solución, junto con las comunidades y autoridades de la zona”, informó Cultura.

Agregó: “En las actuales circunstancias, esta actividad (el ritual de renovación) implicaría un alto riesgo de contagio por Covid-19, lo cual deberá ser evaluado en forma conjunta”. Hasta ayer, Cultura no había emitido el informe técnico.

La renovación

La población de Quehue se reunió y tomó una decisión: renovar el puente lo antes posible. Sin embargo, según el alcalde Mario Tacuma, todavía se evalúa la posibilidad de hacerlo antes de junio, periodo en que siempre se solía hacer el trabajo de cambio.

El inicio de la renovación depende de cuán rápido madure el insumo principal para trenzar las sogas, es decir, el ichu. “El ichu todavía está verde, falta que llegue a una maduración óptima. El material debe estar maduro para que las sogas que se hacen tengan la resistencia necesaria. Por eso no sabemos todavía cuándo podremos hacerlo”, explicó.