Pedro Castillo - Últimas noticias relacionadas al presidente de la República

Monseñor Luis Bambarén: Adiós al obispo de los más pobres del Perú

Falleció a causa del COVID-19. Aunque ya se sabía que la vida de monseñor Luis Bambarén se encontraba en riesgo extremo, se tenía la esperanza de su recuperación. Pero él, que luchó por los marginados, por las causas justas y los derechos humanos, no pudo eludir el adiós. Deja el ejemplo de su religiosidad alejada de toda vanidad del poder y muy cercana al Dios de los pobres.

Aporte. Monseñor Bambarén en el memorial El ojo que llora. Tenaz defensor de los DD. HH. Foto: difusión
Aporte. Monseñor Bambarén en el memorial El ojo que llora. Tenaz defensor de los DD. HH. Foto: difusión
Carlos Páucar

Fue el sacerdote de los más humildes, de los pueblos jóvenes, de los sin voz. Su hablar pausado, apacible, pero a la vez firme y franco ha dado consuelos, consejos y al mismo tiempo ha rechazado las injusticias, las desigualdades, la violencia y el abuso de poder.

Monseñor Luis Bambarén Gastelumendi falleció a los 93 años a causa de uno de los grandes males que castiga actualmente la mayoría de los hogares peruanos, el Covid-19.

El domingo 14 último el religioso había sido internado en una clínica de la capital. El jueves 18 en las redes sociales trascendió su deceso, pero lo desmintió la orden de los jesuitas, a la que pertenecía. Bambarén aún luchaba por su vida. Se tenía la esperanza de que saliera de este difícil trance.

Sin embargo, el viernes 19, la Conferencia Episcopal confirmó lo que se temía.

Había partido el religioso que organizó y defendió las barriadas de Chimbote, de Villa El Salvador, de Lima.

El que hizo una decidida defensa del puericultorio Pérez Araníbar, donde se albergan los niños abandonados. El que rechazó valientemente el terrorismo demencial de Sendero Luminoso.

El que se opuso al fujimorismo sin dudar ni un instante: “Por los contravalores que representa una posición así” (2016).

Incansable por la paz

El Perú, la Iglesia, la sociedad, le debe mucho a Bambarén. Fue un religioso incansable en la búsqueda de la paz, el diálogo, la concertación.

“La primera vez que lo conocí fue cuando yo era directivo del PRONAA. Teníamos un serio problema en Chimbote, un grupo de personas habían tomado el control de una asociación de personas con discapacidad y se habían apropiado de la ayuda alimentaria. Era un grupo de exconvictos, liderados por un feroz personaje, muy violento e intimidante. Monseñor era obispo de Chimbote y conversamos con él para que nos ayude a resolver el conflicto”.

“Fue una experiencia formidable ver cómo se enfrentaba a esos dirigentes que en la reunión buscaban intimidarnos. Bambarén no les temía, tampoco perdió el control de la sesión, los sometió en base a palabras dulces y compasivas, con gestos enérgicos. Al final, salimos contentos porque logramos dirigir la ayuda a las familias que tenían hijos con discapacidad”, cuenta el exjefe de la Oficina de Conflictos Sociales de la PCM, Víctor Caballero.

El pastor con olor a oveja, a Perú, a Iglesia de América Latina, recordó en un video grabado para el Lugar de la Memoria (LUM), cómo se inició su labor con los más pobres:

“A fines de los 60 el cardenal (Juan) Landázuri, que era arzobispo de Lima, estaba muy preocupado porque había 5 millones de habitantes, era imposible que se pudiese atender las zonas más pobres, las llamadas barriadas... Entonces pidió un obispo auxiliar... Y el papa Pablo VI, en diciembre de 1967, me nombró obispo para las barriadas de Lima. Nos organizamos con los dirigentes, conversamos con ellos, para tener una organización con representación de todos los pueblos. Allí surgió la organización vecinal”.

Consagrado como obispo por el cardenal Juan Landázuri Ricketts. Foto: difusión

Bambarén también se opuso tenazmente a la violencia terrorista. En Áncash trabajó con jóvenes y organizaciones barriales, logrando contener al senderismo. Fue atacado por el gobierno militar (donde incluso fue detenido) y luego por los extremistas, pero nunca claudicó.

“SL trabajaba con dos armas, las balas y el miedo. Generaba miedo con el boicot, los apagones, los paros armados. Nosotros teníamos que contrarrestar a SL con un mensaje y así lo hice: me comprometí con Cristo y el Perú a ser un constructor de la paz y defensor de la vida en los colegios y organizaciones vecinales...”.

“(Cuando) ellos decretaban paro armado la gente no salía de sus casas, la ciudad se paralizaba. ¿Qué hicimos entonces? Perder el miedo. Al llegar el día del paro armado con conjuntos folclóricos salimos a hacer un pasacalle... Y no pasó nada”.

Ícono de la Iglesia

Conocido su deceso, diversas personalidades rememoraron su entrega a la justicia. Para el arzobispo de Lima, Carlos Castillo, fue uno de los obispos “que mejor ha tratado de insertar a la Iglesia en la vida, en el dolor y en las luchas del pueblo”.

La Conferencia Episcopal indicó en un comunicado que “con él parte un ícono de la Iglesia peruana al servicio de los pobres”.

El presidente Francisco Sagasti comentó que “su ejemplo de amor al prójimo, compromiso social y solidaridad debe ser recordado siempre”.

La presidenta del Congreso, Mirtha Vásquez, agregó: “Su reconocida labor a favor de las causas justas y en defensa de los derechos humanos será siempre recordada”.

Organismos de derechos humanos como IDEHPUCP y APRODEH destacaron su “importante papel como observador en la Comisión de la Verdad”. El politólogo Juan De la Puente recordó un hecho importante: su valioso aporte al Acuerdo Nacional.

Fue, todos coincidieron, el constructor de un mundo justo, de un mundo mejor.

Mensajero de Dios. Siempre rodeado de los más pobres, de los niños, de los que necesitaban su voz. Llevó su religiosidad a toda la sociedad. Foto: difusión

Pensó en su gente hasta en los ultimos momentos

El padre Carlos Cardó SJ contó a La República: “Estaba consciente de lo que tenía, de lo que lo llevó a la clínica y, habiendo dejado antes un testamento donde pedía un funeral en Villa El Salvador, le dijo a su secretaria que comunicara al provincial no hacer el funeral en VES debido a la pandemia. No quería que la gente se junte, quiso evitar el contagio, pensó en los demás”.

“‘Que no vayan a mi funeral, que no se contagien, que ya lleven mis cenizas a Chimbote’, dijo. Él estuvo conversando hasta ayer (viernes). Ha sido en la noche que entró en crisis... No sé qué dice el parte médico, pero estoy 80% seguro de que le falló el corazón, porque hasta ayer no tenía una congestión pulmonar grave. Tenía oxígeno, no estaba intubado, no entró a UCI”.

Vida de pastor (cronología)

-Monseñor Luis Armando Bambarén Gastelumendi SJ nació el 14 de enero de 1928 en la ciudad de Yungay, Áncash, Perú.

-Hijo de Alfredo Bambarén Figueroa y Luisa Gastelumendi.

-Creció en una familia católica. Fue el quinto de ocho hermanos, con dos hermanas religiosas.

-Realizó sus estudios primarios en su ciudad natal y los secundarios en el Colegio de la Inmaculada en Lima.

-Inició su vida religiosa en el noviciado jesuita el 20 de abril de 1944. Estudió letras hasta que en 1949 viajó a España a estudiar filosofía.

-Ejerció el magisterio en Lima de 1952 a 1955, prosiguiendo estudios en la Facultad de Teología de Granada en España.

-Fue ordenado sacerdote católico el 15 de julio de 1958 en Madrid y su primera misa coincidió con la fiesta de la Virgen del Carmen, el 16 de julio de ese año.

-A su regreso al Perú ejerció la docencia, alcanzando el cargo de subdirector del Colegio de la Inmaculada de Lima, entre los años 1961 a 1964.

-El 1 de enero de 1968 recibió la consagración episcopal como obispo titular de Sertei y obispo auxiliar de Lima de manos del cardenal Juan Landázuri Ricketts en la parroquia San Martín de Porres.

-Fue nombrado obispo auxiliar de Lima, dedicado especialmente a los llamados pueblos jóvenes. Desde allí se dedicó a predicar entre la gente de escasos recursos y en las barriadas de Lima. Desde ahí se le conoció como El Obispo de los pobres o El obispo de los pueblos jóvenes.

-El papa Pablo VI lo nombró obispo de Chimbote el 8 de junio de 1978 y asumió el cargo el 25 de julio de ese año.

-Entre 1996 y 1997 fue secretario de la Conferencia Episcopal Peruana y también presidente de la Comisión de Comunicación Social del Episcopado (Conamcos).

-En febrero de 1998 fue elegido presidente de la CEP, reemplazando a monseñor Augusto Vargas Alzamora, y reelecto para el mismo cargo el año 2000.

-Finalmente, el 4 de febrero de 2004, su Santidad Juan Pablo II aceptó la renuncia presentada por Bambarén a su cargo como obispo de la Diócesis de Chimbote.

El obispo de los pobres fue nombrado por el papa Pablo VI como obispo de Chimbote el 8 de junio de 1978. Foto: difusión

El Dato

-Acompañó a los pobladores que levantaron Villa El Salvador en medio de los arenales y a los que en Chimbote lucharon contra la violencia. Recibió muchos tributos por considerarle un hombre de fe, justo, ejemplar.

Newsletter COVID-19 en Perú de La República

Suscríbete aquí al boletín de La República y recibe a diario en tu correo electrónico toda la información sobre el estado de emergencia y la pandemia de la COVID-19.