MINSA - Vacunación contra la COVID-19 a niños inicia este lunes 24 de enero

COVID-19: 365 días desde la primera muerte por la pandemia en el Perú

En lo que va del año, un total de 49.706 personas han fallecido a causa del nuevo coronavirus en el país, según reportes oficiales del Minsa.

Cifras de fallecidos por coronavirus presentaron un leve decenso. Foto: La República
Cifras de fallecidos por coronavirus presentaron un leve decenso. Foto: La República
Allisson  Mariños

“En horas de la madrugada se ha confirmado el primer caso de infección por coronavirus en el Perú”, fueron las palabras que el expresidente Martin Vizcarra, un 6 de marzo, utilizó para dar a conocer que el Sars-CoV-2 había traspasado las fronteras y ya se encontraba en el país.

Sin embargo, pese a las drásticas medidas que se tomaron en un inicio para detener el incremento de casos por la COVID-19, una semana después y un día como hoy, hace un año, millones de peruanos lamentábamos la muerte de un compatriota de 78 años, quien no resistió más a la agresividad del coronavirus y terminó por fallecer en el Hospital de la Fuerza Área del Perú.

Este deceso nos mostraba lo belicosa que podía ser esta enfermedad, pues bastaron 48 horas para que el coronavirus atacara directamente los pulmones de este adulto mayor y le quitara toda capacidad respiratoria llevándolo a la muerte.

Según los especialistas, conocer, a través de las estadísticas, las zonas con exceso de mortalidad por la COVID-19, ayudó a distribuir mejor las herramientas para combatir el virus.

Rodrigo Parra, ingeniero electrónico de la PUCP y analista, sostuvo que desde hace 10 días las cifras por muertes a causa del coronavirus han descendido, por lo que se podría estar hablando de una inflexión; sin embargo, esto no significa que se haya superado la segunda ola.

“Sí, ya hay una desaceleración desde finales de febrero y ya en marzo esto se convirtió en un descenso real. (...) Esta disminución de muertes viene precedida de un descenso en el ritmo de contagios o positividad. Todavía no podemos hablar de que hemos superado una segunda ola”, dijo a La República

Asimismo, recalcó que este es el resultado de la cuarentena, impuesta por el presidente Sagasti, cuando los casos por la COVID-19 comenzaron a repuntar nuevamente.

“(Este descenso en cifras se puede deber) al tiempo que Lima estuvo en cuarentena y donde algunas regiones entraron también en cuarentena focalizada, a esto, podemos atribuirle también alguna proporción de este impacto en el descenso de contagios y fallecidos porque también hubo una desaceleración de las hospitalizaciones”, aseveró.

Parra también manifestó que la existencia de nuevas variantes, como la británica y la de Manaos, fueron cruciales durante el mes de enero, momento más álgido de la pandemia, inclusive que la primera ola, pues generaron el exceso de muertos por la rapidez de contagio.

Exceso de muertes por regiones

Según la data manejada por el Ministerio de Salud hasta la fecha, las regiones que más casos de fallecidos tienen en su haber son: Lima Metropolitana con 21.641 personas. Luego, le sigue la región Callao con un total de 2.616 fallecidos, Ica (2.352), La Libertad (2.975), Piura (2.463), Lambayeque (2.193), Arequipa (2.083) y finalmente Junín con 1.641 muertes.

Fallecidos por etapa de vida y género

El Ministerio de Salud también clasificó a la cantidad de personas muertas por COVID-19 de acuerdo a su sexo y edad. Al inicio de la primera ola, la data reflejaba que el virus aquejaba con mayor agresividad el organismo de los hombres, adultos y longevos, a diferencia de las mujeres. Mientras que durante la segunda ola, el grupo etario fue el de los jóvenes; sin embargo, los varones continúan siendo los más agravados.

Según los cuadros estadísticos del Minsa, un total de 33.094 adultos mayores ha perdido la vida durante la pandemia. Respecto a los adultos, 13.584 fallecieron infectados con el Sars-CoV-2; del grupo de jóvenes fue 598, adolescentes 92 y niños 193. Esta última cifra alarmó a la comunidad pediátrica del país, pues la infección de los menores se estaría dando a través de los padres de familia.

Melissa Cóndor, doctora de la UCI COVID-19 del INSN San Borja, señaló que durante la primera ola, los casos que registraban oscilaban entre los 40 y 50; sin embargo, durante la segunda ola, estos se han duplicado y algunos de ellos han sido mortales.

“Definitivamente, los casos sí se han incrementado. Al principio recibíamos niños con sospechas y se realizaban los descartes dando estos negativos. Ahora, vienen por alguna emergencia, realizamos los exámenes y dan positivo. En la primera ola habré visto entre 40 y 50, ahorita sí duplicamos el número de casos”, argumentó a La República.

La médica también recalcó que la mayoría de casos de niños fallecidos por COVID-19 se deben a que tienen alguna cormobilidad o complicación en su estado de salud.

“Sí, sí he tenido que hacer certificados de defunción de niños que fallecen por COVID-19, pero los casos sí suelen ser asociados con niños que tienen alguna cormobilidad”, enfatizó Cóndor quien instó a los padres de familia a seguir cuidando a los pequeños de casa respetando las normas sanitarias.

Impacto de la vacunación

Por otro lado, Parra también hizo mención al proceso de vacunación y refirió que los resultado se verán cuando un porcentaje mayor de la ciudadanía se encuentre inmunizado. En el caso de países como Estados Unidos el impacto se vio cuando tenía al 80% de la población adulta mayor inmunizada; sin embargo, en Israel sucedió con el 40%.

“Tenemos pocos ejemplos. Si vemos el efecto que ha tenido en Israel, Reino Unido, Francia, Estados Unidos. El efecto de la vacunación se ha visto cuando se ha tenido al 80% de la población adulto mayor vacunada. Eso generó que se evidenciara una reducción en las hospitalizaciones y fallecidos; como sabemos es el principal propósito de las vacunas, y como efecto secundario una reducción de casos”, acotó el analista.

Finalmente, a un año de la primera muerte por la COVID-19 y pese al descenso de las cifras, el sistema hospitalario continúa colapsado; familias enteras realizan largas colas para conseguir oxígeno para sus familiares y el personal de salud no se da abasto para atender la cantidad de personas hospitalizadas; pese a ello, el Estado levantó las medidas restrictivas en diferentes regiones del país para reactivar la economía.