Expertos a favor y contra del rastreo de contactos: para algunos ya es tarde

¿Aún se puede hacer? Algunos epidemiólogos consultados afirman que a estas alturas “es imposible” realizarlo, que debió hacerse al inicio o cuando terminó la primera ola, en noviembre. Otros opinan que sí se puede, pero solo en el primer orden de contactos.

Aglomeraciones. Motivo de muchos contagios. El rastreo de contactos debió hacerse antes. Foto: John Reyes/La República
Aglomeraciones. Motivo de muchos contagios. El rastreo de contactos debió hacerse antes. Foto: John Reyes/La República
Carlos Páucar,Ernesto Carrasco,

Hay un debate. Un encuentro de posiciones. Primero hay que decir que el “rastreo de contactos” es un sistema para identificar personas que han estado en contacto con alguien contagiado del Covid-19. El personal que hace el rastreo identifica y notifica a las personas expuestas y les indica qué hacer para su salud y para tener seguros a sus seres queridos. El rastreo de contactos se ha usado durante décadas para combatir la propagación de las infecciones.

Para el médico epidemiólogo Antonio Quispe, ya no es posible hacer rastreo de contactos, es muy tarde. “Esa intervención es para cuando hay pocos casos, no cuando estás reventando y tienes un sistema colapsado. El rastreo de contactos lo utilizas ahora en Australia, en Japón, en lugares donde ya controlaron la transmisión, no lo puedes utilizar en un país donde no tienes médicos en los hospitales y vas a tenerlos para los monitoreos. No tiene ningún sentido ahora”.

“Al inicio o cuando salíamos de la primera ola y estábamos en noviembre podía ser, ya es muy tarde. Ahora que estamos a punto de ver la cara más fea de la segunda ola no tiene sentido. ¿En regiones con menor incidencia? No hay ninguna. Todas las regiones están en extremo riesgo o en alto riesgo, ya el presidente lo ha dicho”.

“En primeros niveles”

El Dr. Daniel Neyra, infectólogo del Colegio Médico, cree que “no se puede decir ‘no tengo capacidad’, no se puede hacer como en la primera ola, hay que ser propositivos”. Dice que sí se puede hacer rastreos “para los contactos de primer orden (familiares que viven, se alimentan, duermen, en una misma vivienda). Sí es factible en los primeros niveles de atención, en comunidades, a nivel local”.

“Ojo, hablo de contactos de primer orden. Ahora, pregunto, ¿cómo saber en qué momento de ascenso de la segunda ola estamos? ¿Cómo saber en qué momento de la pandemia vamos? ¿Empezamos, estamos a la mitad o al final? ¿Todo está en rojo completamente?”.

Y siguen sus interrogantes: “Como infectólogo y epidemiólogo, pregunto, ¿es una transmisión comunitaria, amplia, abierta? Entonces, ¿por qué no se afectan todos los grupos etarios? ¿Acaso no estamos viendo que hay una alta carga de incidencia en la población joven menor de 50 años? Si la transmisión es abierta, libre y es imposible hacer tracing, o búsqueda de contactos, ¿por qué un solo grupo etario se está afectando?”.

“En el primer orden sí se puede rastrear, sí se puede ubicar personas”, afirma Neyra.

El médico investigador Percy Mayta-Tristán también es de la opinión que no se puede “hacer rastreo de contactos, siendo realistas, no, la transmisión es tan alta que es imposible”.

¿Liderazgo digital?

Otra visión es de los técnicos. Para la tecnóloga Maite Vizcarra, “no hay medidas sobre dónde se almacenará y cómo se administrarán datos tan sensibles, quién se encargará de tratar los datos, qué pasará con ellos al pasar la pandemia, no está regulado. Por eso especialistas del Estado se oponen al rastreo de datos.

En Perú es factible aplicar la técnica bioestadística, hay personal como Ragi Burhum, que lo recomendó en la primera ola”.

Al vacío legal se le suma el problema de ciberseguridad y falta de liderazgo en el tema. “Es decir, quién se hace cargo del tema, ¿la secretaría de gobierno digital, Minsa, un equipo ad hoc? Se tiene que actuar con la prontitud que el caso lo requiere”.

El experto Erick Iriarte opina que la Autoridad de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales “ha sido clara en señalar que los datos deben ser recopilados con finalidad explícita, de corte legal, informando al usuario y además debe eliminarse una vez terminada la pandemia”.

“Algunos países intentaron soluciones de este corte. Algunos (más autoritarios) ya tenían soluciones de seguimiento de población previo a la pandemia. Otros han cuestionado la constitucionalidad de dichas medidas, con resultados diversos: desde los que lo consideran inconstitucional, hasta quienes lo ven como un ‘mal necesario’”.

Reacciones

Antonio Quispe, médico epidemiólogo

“Vamos a convivir con el virus, sí. Cuando pase la epidemia podrá hacerse rastreo de contacto, sí. Pero en estos momentos no tiene aplicación. Lo que digo lo puedo demostrar con documentos y ciencia detrás”.

Daniel Neyra, médico infectólogo

“En el primer orden es posible, porque la unidad tangible es el hogar. El proceso lo saben epidemiólogos y salubristas, y los militares lo aplican bien. En el tracing contact es importante la positividad a la prueba molecular”.

Maite Vizcarra, experta en CTI

“Puede haber un equipo ad hoc, con funciones específicas y con autoridad, que trabaje con salud, policía, militares, epidemiólogos, con personal apropiado, Burhum (por su perfil), la jefa de gobierno digital de la PCM, etc”.

Erick Iriarte, abogado experto digital

“Si algo trajo la ley de datos personales es que los ciudadanos puedan cuestionar la recopilación y uso de sus datos por parte de alguien, incluyendo el Gobierno. Sin transparencia, no hay adecuada protección de datos personales”.

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