Ana Estrada: “Quiero que me recuerden como una mujer que luchó y que alzó la voz a pesar del miedo”

Ángela  Valdivia

Ange1792

24 Ene 2021 | 4:00 h
Reflejo. Cada día es un desafío nuevo que Ana debe enfrentar y vencer. No está sola, miles de personas le expresan su apoyo en las redes y eso le da fuerzas para seguir luchando. Siente que está cerca de hacer historia. Foto: Antonio Melgarejo / La República
Reflejo. Cada día es un desafío nuevo que Ana debe enfrentar y vencer. No está sola, miles de personas le expresan su apoyo en las redes y eso le da fuerzas para seguir luchando. Siente que está cerca de hacer historia. Foto: Antonio Melgarejo / La República

Entrevista con Ana Estrada Ugarte, psicóloga con polimiositis y activista peruana que lucha por el derecho a una muerte digna.

Por: Luis Velásquez y Ángela Valdivia

Ana Estrada ama y respeta la vida. Por ello precisamente desea que el último capítulo de su existencia sea vivido con dignidad. Es la primera peruana que lleva su lucha por una muerte digna a los tribunales. La polimiositis que sufre la mantiene atrapada en una cama.

Van más de dos semanas desde que se sustentó tu pedido por una muerte digna. El Poder Judicial oyó a la Defensoría del Pueblo y a ti. ¿Qué esperas del juez Jorge Ramírez?

Yo me sentí muy cómoda con él. Ha sido una gran oportunidad para mí ser escuchada por un juez. Al principio no lo podía creer. Entiendo que es difícil, es un tema complicado y para él no debe ser fácil, entonces creo que lo está evaluando por la trascendencia del tema, así que tengo paciencia.

¿Qué piensas de los argumentos del Ministerio de Salud, Ministerio de Justicia y EsSalud? Imagino que los esperabas.

Yo sabía su postura. En verdad sentí tristeza, no me dio cólera ni molestia ni nada. Creo que eso más lo sintió la gente a mi alrededor. Yo sentí tristeza de ver los argumentos y oírlos de una forma tan legalista. Me han dicho ‘sí, nos solidarizamos, pero no gracias’, entonces es muy básico. Precisamente estábamos ahí porque no hay una ley. Estábamos ahí porque quiero mi derecho. El hecho de que no exista una ley no significa que no haya el derecho.

El día de la audiencia dijiste que esto era el comienzo.

Sí. Yo siento que seguimos avanzando. No fue el inicio en sí, fue una gran meta. Yo me veía allí y recordaba cómo empecé a solas, entonces por eso fue un gran día para mí, personalmente. Lo que pasa es que la prensa ve una parte nomás, pero yo lo que veo es todo el camino que he recorrido y pasada la audiencia sigo sintiendo eso. Yo no estoy sola y eso me hace sentir bien.

Miles de personas han firmado la petición de Change en la que te apoyan.

Sí, eso también. Yo no sabía qué más hacer. Ya había avanzado con mi blog bastante tiempo y una amiga me dijo por qué no hacía la petición en Change y lo hice como un medio más de difusión para llegar a más personas. Ha ido creciendo con el tiempo y eso también me da esperanzas. Eso es importante.

Rutina. La enfermedad obliga a Ana a permanecer en cama. Foto: Antonio Melgarejo / La República

Tú has dicho que amas la vida, pero por tu lucha hay personas que piensan distinto. ¿Qué les dirías?

Siempre he dicho que cada uno tiene su propia historia. Puede haber una persona incluso con mi mismo diagnóstico o en condiciones peores que yo, pero que desea una muerte natural. Entonces hay gente que suele confundir que esto se trata de apología al suicidio o que yo estoy diciéndole a alguien en condición de postración que debería morir y ese no es mi mensaje. El asunto va por la libertad de elegir, es decir, cada quien elige de acuerdo a su condición, deseos, circunstancias y vivencias. Yo tengo la enfermedad desde los 12 años y mi familia, mis padres y yo buscamos todos los tratamientos posibles, lo que significa que sí queríamos una cura y seguir adelante y lo hicimos. Estudié una carrera y me independicé. Yo amaba la vida, igual que ahora, pero lo que cambió fue lo ocurrido en el 2015, que me arrebató todo lo que había construido. Y es muy importante recalcar: yo no quiero morir ahora o no es que yo no ame la vida de ahora. Lo que quiero es amarla en plenitud y para eso necesito mi garantía de que en el momento en que sienta que mis condiciones no son tan dignas, pueda acceder a la eutanasia.

Para los que no entienden tu lucha, ¿podrías contarnos cómo es un día de Ana Estrada?

Primero debo seguir mi rutina. Yo estoy con enfermera las 24 horas al día. En las noches deben cambiarme de posición y luego me despiertan para pasarme el primer alimento por la gastro. Después, si es que estoy cansada, sigo en cama o durmiendo. Depende de cómo me sienta porque cada día es diferente. Mi condición es de hospitalizada y tengo que cumplir las normas que me da EsSalud. No puedo salir de mi casa. Incluso antes de la pandemia, cuando quería hacerlo, mi papá tenía que firmar un documento por si me pasaba algo. De ahí van pasando las horas y me conecto a las redes sociales. Es mi medio de estar. Así he hecho toda mi campaña desde el 2019: desde una cama.

Alguna vez dijiste que la motivación de tu vida era la lucha por una muerte digna.

Sí, yo puse en mi blog que esta búsqueda por la muerte digna se había convertido paradójicamente en mi motivación de vida porque es el único propósito que ahora tengo y cada vez más fuerte e intensa porque se suman más personas de diferentes ámbitos. Siempre hay que recordar que la muerte es parte de la vida. Es un asunto difícil de comprenderlo, pero es así, entonces si yo quiero vivir mi vida a plenitud y si yo amo y respeto tanto la vida, quiero que el último capítulo no sea una agonía. Que todo sea en libertad.

¿Cuándo decidiste que alcanzar una muerte digna era la razón del resto de tu vida?

La primera vez fue en el segundo internamiento. Yo recaí en el 2016. Estaba en mi casa, pero me volví a enfermar de neumonía. Estuve un mes en UCI y entonces allí dije ‘no, ya no puedo seguir así’. El primer año, luego de volver a casa, fue muy difícil para mí. Estuve en depresión porque ¿cómo no estarlo? Lo había perdido todo. Fue un cambio rotundo en mi vida. Estuve con tratamiento. Mi duelo duró un año y luego de recuperarme comencé a tener más lucidez para buscar el derecho a la muerte digna porque en el hospital solo quería morirme, pero eso era por la depresión. Esa es la diferencia.

¿Cómo se lo hiciste saber a tu familia?

Primero investigué mucho a solas, pregunté, hablé con instituciones de Suiza y Colombia. Me empapé de todo lo que tenía que saber. Ya con un sustento lo compartí con mi familia, hablé con cada uno de ellos. Fue un momento muy íntimo y ellos me han acompañado. Ellos saben todo lo que hemos pasado juntos, entonces solamente nos abrazamos y lloramos mucho. Fue un momento muy emotivo. Fueron varias conversaciones, no solo un día. Fue doloroso al principio, pero luego, así como me han apoyado con otros proyectos, este era uno más.

Un congresista piensa presentar un proyecto de ley sobre la muerte digna. ¿Lo esperabas?

No, no lo esperaba. Me sorprendió gratamente. Así que ojalá salga. La historia de España ha durado varios años para que al fin se apruebe la ley, entonces será un camino muy largo, estoy segura, pero hay que dar el primer paso, si no, no se da nunca.

Es probable que el juez no tarde en dar un fallo por el factor tiempo. ¿Eres consciente de que la decisión podría no ser favorable y que tendrías que acudir al TC? ¿Estás preparada?

No sé si preparada, pero sé que puede pasar. Lo curioso de mi lucha en todo este tiempo es que no me he adelantado al siguiente paso. Yo jamás hubiera imaginado que la Defensoría se iba a presentar y decirme ‘vamos a atender tu caso’ y así sucedió. Así ha sucedido cada cosa. Y ahora esto va a ser igual, voy a esperar primero la respuesta y veremos qué pasa. No quiero adelantarme.

Plena. Hasta antes de 2016, Ana era una joven muy activa. Foto: difusión

El Perú es un país conservador. ¿Crees que esté listo para cambios de este tipo?

No estamos preparados para muchas cosas, sobre todo en el caso de los derechos humanos. Nos falta mucho por comprender, entender y respetar las libertades individuales de las otras personas. Solamente espero que poco a poco vayamos respetando las decisiones del resto.

Yendo un poco hacia atrás, ¿qué es lo que más extrañas de tu vida anterior? ¿Cómo eras?

Extraño mi libertad, mi privacidad. Yo tengo que seguir una rutina y respetar las normas de una hospitalizada, antes no. Hacía mi vida como yo quería. Seguía un horario según lo que sentía que tenía que hacer. A pesar de estar en silla de ruedas, salía y viajaba mucho con mis amigas. El no tener que estar pidiendo permiso a una institución y contarle lo que hago día a día porque obviamente mi condición lo amerita. Lo que más extraño es mi libertad y por eso también estoy luchando.

De lograr un fallo a tu favor, sería aplicado de manera particular, no sentaría un precedente. ¿Qué piensas de ello?

Yo creo que ya está quedando un precedente, ya la historia está ahí. Los estudiantes de las universidades están tomando mi caso como trabajos en sus cursos. Ya mi nombre está quedando ahí, entonces como precedente legal no sé cómo será, pero como precedente histórico yo creo que sí. En un principio, cuando busqué referencias en Perú, no encontré ninguna y eso me frustró y dio mucho miedo sobre qué iba a pasar si decía algo. Entonces, si más adelante hay alguien que también busca el derecho a la muerte digna, que me encuentre en la historia de los derechos humanos y que mi caso le sirva.

¿Cómo te gustaría que te recordemos, Ana?

Es muy difícil darte una repuesta, pero lo primero que se me viene a la mente es como una mujer que respetó la vida y que amó la vida más que nada en el mundo y luchó por su derecho, que alzó la voz y a pesar del miedo siguió avanzando. Al principio tuve miedo, pero pese a eso avancé, así que espero que me recuerden así: como una persona que a pesar del miedo siguió avanzando desde una cama, solo moviendo un dedo.

Del ámbito judicial al legislativo

Percy Castillo, adjunto de la Defensoría del Pueblo

Lo más importante para la Defensoría es reconocer que en el caso de Ana Estrada debemos garantizar el ejercicio de un derecho fundamental, como lo es la muerte en condiciones dignas.

En esa lógica, el defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez, junto con Ana, trazaron como estrategia recurrir al proceso de amparo como forma de lograr que la justicia sea la que se pronuncie sobre la obligación del Estado de garantizar este derecho.

Otro aspecto fundamental a donde apuntábamos fue a que la jurisprudencia siempre ha sido el camino para avanzar en el reconocimiento de derechos y, en particular, en el caso de la muerte en condiciones dignas, también. Está la experiencia colombiana que parte de la justicia y la española que primero avanzó en el plano jurisdiccional. Luego se traslada a condición de ley. Eso muestra que los cambios a favor de los derechos suelen iniciar en el ámbito judicial y luego se trasladan al ámbito legislativo.

En el caso concreto de la demanda de Ana, esta se interpuso en febrero del año pasado y recién el 7 de enero hemos tenido la audiencia y, esta semana, la Defensoría ha alcanzado al juez nuevos argumentos a favor de la demanda. Estos argumentos contradicen las objeciones que formularon el Ministerio de Salud, Ministerio de Justicia y EsSalud.

En el primero, precisamos que no se requiere de una ley para que una persona pueda exigir el goce de un derecho. También hemos hecho saber al juez que Ana ha manifestado su decisión de ejercer el derecho a una muerte digna a nivel notarial y pronto estará en Registros Públicos.

En caso de querer sumarse a la causa de Ana Estrada, se le puede apoyar por medio de una firma en: change.org/anabuscalamuertedigna