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Empresario solidario que regaló oxígeno y salvó 8.000 vidas volverá a llevar planta ante nueva ola

Ángel Páez

El empresario Jota Baldeón recibe la planta de oxígeno que trajo de Lima con un avión de la Marina. Foto: Difusión
El empresario Jota Baldeón recibe la planta de oxígeno que trajo de Lima con un avión de la Marina. Foto: Difusión

Ante la muerte de su padre y el estado de gravedad de su madre y sus hermanos, Juan Torres Baldeón y su familia compraron una instalación de producción de oxígeno medicinal para Loreto.

La noticia de una segunda ola de contagios de la COVID-19 en el país, y la confirmación del aumento de casos en Loreto, ha movilizado al empresario y abogado Juan Torres Baldeón y a toda su familia. En Iquitos, Torres es más conocido como ‘Jota Baldeón’, porque el año que pasó instaló una planta de producción de oxígeno para atender la demanda de miles de enfermos que no contaban con dinero en un tiempo en que los especuladores cobraban hasta 800 soles por balón.

Entre abril y agosto, ‘Jota Baldeón’ regaló tanto oxígeno que estima haber salvado la vida de al menos 8.000 personas. Ahora proyecta llevar a la capital loretana otra planta de producción porque teme que la segunda ola será tanto o más feroz que la primera de 2020.

Nadie le puede contar a Juan Torres Baldeón lo que significa la angustia, la desesperación, la desolación de no contar con oxígeno para atender a un familiar cercano. Su padre adoptivo, Miguel Rosales Anacona, su madre y dos hermanos, cayeron enfermos. El sistema de salud loretano fue rápidamente rebasado y la escasa producción de oxígeno medicinal no era suficiente ni para el 5 por ciento de los pacientes. Fue precisamente por falta de oxígeno que el padre adoptivo de ‘Jota Baldeón’ perdió la vida.

La muerte de Miguel Rosales lo impulsó y a su familia a comprar una planta de producción de oxígeno y trasladarla a Iquitos, por un valor aproximado al medio millón de soles. Y lo hicieron no solo para atender a su madre y hermanos, sino también a la población loretana.

“No queremos repetir el infierno que vivimos el año pasado, cuando la gente se moría en sus casas o en la calle por falta de oxígeno. Y cuando las mafias y los especuladores aprovecharon de la tragedia del pueblo para lucrar. Por eso, nuestra familia decidió adquirir una planta de oxígeno en Lima, que con ayuda de la Marina de Guerra del Perú, trajimos a Iquitos para que los pobladores no continuaran muriendo por la escasez del medicamento. No cobramos ni un sol, fue un acto solidario, de bien en beneficio de mis hermanos”, relató Juan Torres, ‘Jota Baldeón’.

“Sin embargo, no es suficiente la solidaridad. El coraje, la unidad, el empeño de la gente también son importantes. Todos debemos jugar en conjunto”, resaltó.

A la fecha, en Loreto se han registrado 26.412 casos y 1.009 fallecidos por la COVID-19. La región amazónica tiene una letalidad de 3,82 por ciento, una de las más altas del país. Algunos especialistas han anunciado que la segunda ola de contagios tendría un recorrido similar al que se produjo en 2020. El año que pasó, Loreto estuvo entre las primeras regiones donde el contagio fue muy rápido.

Todo eso lo sabe ‘Jota Baldeón’, quien recibe reportes todos los días sobre la evolución de la endiablada enfermedad.

“Convocamos a los mejores profesionales para la instalación de la planta de oxígeno, En abril, armamos un excelente equipo que logró poner en funcionamiento la máquina. Trabajamos con coraje día y noche para cumplir con las exigencias técnicas de las autoridades de Salud. Nuestra población se enteró de nuestra labor y comenzó a hacer colas esperando los resultados. Todos los días llegaban hasta 2.000 personas. Nuestra producción no era mucha, y ellas lo sabían, pero era una esperanza para todos, nos unimos para salvar vidas”, explicó ‘Jota Baldeón’.

En un primer momento, el presidente del Comando Operacional COVID-19, el vicealmirante Herbert Del Álamo Carrillo, impuso exigencias técnicas al proyecto de la familia de ‘Jota Baldeón’. Pero luego de las autorizaciones respectivas, Del Álamo ayudó a transportar la planta de producción de oxígeno desde la urbanización Covida, en Los Olivos, Lima, hasta la Base Aeronaval del Callao, donde un avión de la Marina trasladó el equipo a Iquitos.

“El almirante Del Álamo se convirtió en nuestro principal aliado. La planta llegó a las 10 de la mañana y a las 4 de la tarde del mismo día, la planta ya estaba instalada y comenzamos a efectuar las pruebas de producción. No queríamos que la gente siguiera muriendo por la falta de oxígeno. Como eran tantas personas las que llegaban, se aplicó un protocolo: solo entregaríamos oxígeno con receta. Luego, llamábamos por teléfono médico para preguntarle si efectivamente había recetado el oxígeno. Solo así evitamos distribuir el producto medicinal a los que no lo necesitaban con urgencia por razones médicas”, manifestó el empresario.

“Había tanta necesidad de oxígeno, que comenzamos a racionar cierta cantidad para que alcanzara a más enfermos. Así estuvimos en abril, mayo, junio, julio y agosto, cuando comenzó a descender el número de enfermos. Así que comenzamos a atender pedidos de Requena, Nauta y hasta Caballococha, en la frontera. Luego llevamos la planta a Yurimaguas, y luego a Tarapoto. Nunca cobramos por el oxígeno. Lo hicimos de corazón”, apuntó el empresario.

“El informe de la Dirección Regional de Salud dice que hace una semana había 3 enfermos en camas UCI. Ahora son 28. ¿Qué significa? Es evidente. Han comenzado a incrementar los contagios y tenemos que estar preparados. No queremos más muertos por falta de oxígeno, por eso mi familia se ha propuesto instalar una vez más una planta de producción”, arguyó: “Yo sé lo que es perder la vida de un padre por la falta de oxígeno”.

Con la experiencia aprendida, ‘Jota Baldeón’, su familia y sus amigos están listos para afrontar la segunda ola: “Siempre que contemos con solidaridad, coraje y unidad, daremos la lucha”, dijo.