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Puno: el contrabando hormiga no para pese a la COVID-19

Kleber Sánchez

La Republica
Boteros. Trasladan a los comerciantes de ambos países que burlan los controles policiales.

Frontera Perú-Bolivia. El paso oficial entre Perú y Bolivia continúa. Comerciantes de ambos países van y vienen. Viajan en botes inseguros arriesgando la vida. El control policial y militar es insuficiente para detener este movimiento los martes y viernes.

La frontera con Bolivia está cerrada desde marzo para controlar la COVID-19. Pero los comerciantes informales no paran. Peruanos y bolivianos tienen sus propios mecanismos para cruzarla. No les interesa desafiar incluso a la muerte.

Los martes y viernes, en Desaguadero, del lado boliviano y peruano, se desarrolla una feria binacional. Allí ocurre una suerte de intercambio de contrabando. Los bolivianos vienen a Perú y se abastecen de plastiquería, sillas, bolsas de plástico, baldes, lavadores, ropa, calzado. Mientras que los peruanos compran ropa de segundo uso, de procedencia china, etc.

Se movilizan por el río Desaguadero, la frontera natural que divide ambos países. A orillas de este afluente, alimentado por las aguas del lago Titicaca, se habilitaron cuatro embarcaderos informales. Estos se encuentran ubicados en la parte baja del puente antiguo y la parte baja del puente nuevo de Carancas.

Los botes trasladan de ocho a diez personas en un viaje. El pasaje por persona cuesta 5 soles o equivalente a 10 bolivianos. La distancia entre las dos ferias dura medio kilómetro.

El pasado viernes 11 de diciembre, La República presenció in situ la intensa actividad. Llegamos a las 5 de la mañana a la zona conocida como “Los boteros”. Desde ahí parten las embarcaciones rumbo a Bolivia. No hay control policial y militar que lo impida.

Cruzamos la frontera. En el lado boliviano, se acercan algunos policías quienes prohíben el embarque. Pero siempre hay otros caminos.

En Desaguadero-Bolivia, los comerciantes toman las calles para vender una variedad de prendas de vestir al por mayor y menor a bajos precios. Hay tiendas abiertas que ofrecen alimentos, equipos electrónicos, etc.

Regresamos a territorio peruano por la misma zona. Sin embargo, ya no se permite subir a los botes. Caminamos río abajo en busca de un embarcadero.

Los comerciantes peruanos y bolivianos que no cruzaron la frontera entre las 04.00 a 07.00 horas por la zona de boteros, van hasta Patani para cruzar la frontera por el río Desaguadero.

Los comerciantes informales, al puro estilo de las “hormigas”, cruzan la frontera. De ahí el nombre de contrabando de la hormiga. En los embarcaderos de la parte baja del puente de Carancas, no hay ningún tipo de control policial y militar. Los botes vienen y van trasladando personas y mercadería.

Morir ahogado

Los botes que cruzan el río Desaguadero ponen en riesgo la vida de las personas. Carecen de chalecos salvavidas, no controlan el aforo de las embarcaciones. Hubo varios accidentes. El bote de un grupo de venezolanos, volcó el pasado 6 de diciembre. El naufragio se produjo por sobrepeso, en la pequeña embarcación habían 15 pasajeros entre adultos y niños. Unos se salvaron nadando, otros fueron rescatados por los boteros, sin embargo, uno de los venezolanos desapareció en el río.

“Toma al bebé y sálvalo”, habrían sido las últimas palabras de Rubén Esteves (31) a su esposa. Su cuerpo finalmente fue recuperado el viernes 11 de diciembre.

Después de Navidad, dos peruanos murieron ahogados en el lago Titicaca (Desaguadero) cuando intentaban llegar a Bolivia para vender un cargamento de truchas. La embarcación naufragó por el fuerte oleaje. El sobrepeso también provocó el accidente.

Las fuerzas del orden de ambos países no neutralizaron este movimiento. El 3 de agosto, un militar boliviano disparó a un ciudadano peruano en la línea de frontera. Pese a estas acciones represivas, los comerciantes continúan corriendo el riesgo.

Temor a enfrentamiento

Por temor a un enfrentamiento con vendedores informales y considerando el poco personal policial y militar en la frontera, no se realizan operativos constantes, justificó el alcalde de Desaguadero, Isidoro Mendoza.

En setiembre último, la autoridad municipal pidió al Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú que se abra la frontera, sin embargo, la respuesta fue negativa.

Admitió que ciudadanos de otras nacionalidades clandestinamente en botes cruzan la frontera a través del río Desaguadero.

Contrabando de acuerdo a SUNAT

Según la SUNAT y la Sociedad Nacional de Industrias, Puno constituye la zona por donde ingresa la mayor cantidad de contrabando al Perú. Genera 245 millones de dólares por año. Aproximadamente el 20% corresponde a este comercio informal llamado hormiga.

Tránsito formal de personas y vehículos antes de la pandemia

Antes de la pandemia, por la frontera de Desaguadero, diariamente circulaban entre 280 a 300 camiones de carga. Se trata del primer flujo de transporte a nivel nacional, por encima de Tacna y Tumbes.

Mientras, que 650,000 turistas transitan al año por el puesto de control de Desaguadero, de los cuales 414,000 son peruanos y 236,000 extranjeros. Es en este marco que el Centro Binacional Integrado de Atención de Frontera (Cebaf) Desaguadero, entró oficialmente en funcionamiento en abril del año 2018.