COVID-19 se llevó a 247 maestros y los deudos reciben tardía atención

Milagros Berríos

QEPD. Kender trabajó durante 30 años en el colegio Amauta. Foto: difusión
QEPD. Kender trabajó durante 30 años en el colegio Amauta. Foto: difusión

Los otros héroes. La mayoría tenía más de 57 años, según cifras oficiales. El Sutep dice que son más de mil decesos. Muchos se contagiaron al repartir libros o alimentos de Qali Warma. Familias indican que subsidio demoró meses y no hubo soporte emocional.

Después de sus muertes aún hay silencio. Entre las casi 40 mil víctimas del Covid-19 están los maestros. Su caso es particular porque, a pesar de las anunciadas clases a distancia, muchos de ellos contrajeron el virus en plena labor al trasladarse para la repartición de libros o alimentos del programa Qali Warma. También al visitar a sus alumnos en comunidades nativas o acudir a sus escuelas para elaborar reportes de trabajo.

Esto lo informó La República en junio cuando se daba cuenta de 181 docentes fallecidos en la emergencia sanitaria, la mayoría por el virus, según los reportes del Sutep. En ese momento, el Ministerio de Educación (Minedu), que aún no consolidaba sus cifras, hablaba de 92 decesos en 33 UGEL, mas no sabía cuántos habían sido víctimas del nuevo coronavirus.

Seis meses después, el registro oficial del Minedu al que tuvo acceso este diario reconoce la muerte de 247 docentes nombrados (203) y contratados (44) por Covid-19 hasta el 1 de este mes. Como en todos los casos, no se tienen detalles de las posibles causas del contagio.

Según las cifras oficiales, las localidades con más víctimas son Lima metropolitana (50), Puno (32) y Huancavelica (20). El mayor impacto se registra en los mayores de 57 años, incluso hay 25 víctimas de 61 años.

Para el Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Sutep), sin embargo, estas cifras no se acercan a la realidad. El secretario general, Lucio Castro, dice que hasta octubre pasado, cuando el avance de la pandemia estaba en alza, las regiones les reportaban la muerte de hasta 1.000 maestros. “Hasta ese momento, cuando detuvimos la cuenta, los maestros de lugares más alejados aún eran obligados a distribuir alimentos sin equipos de protección”, asegura.

Lo que se dijo, lo que falta

A inicios de julio, a través del decreto supremo 008-2020, el Minedu se comprometió a agilizar el pago del beneficio de luto y sepelio (S/ 3.000) a los deudos, el cual, según los estimados del sector, debía darse en un mes. También dispuso que solo con la presentación de un certificado de defunción emitido por el médico y el hospital o el acta virtual del Reniec, los familiares obtendrían la resolución del cese para tramitar el beneficio.

Pero lo que ha ocurrido estos meses dista mucho de lo que dicta el papel, según cuentan los deudos, medio año después.

Kender Flores, de 58 años, director del colegio Amauta, de la provincia loretana de Ramón Castilla, falleció el 21 de mayo pasado luego de acudir a diario a su escuela para repartir cuadernos de trabajo, alimentos de Qali Warma y enviar los reportes a las directivos. “Nadie le dio ni un frasco de alcohol, ni una caja de guantes”, alertó su hija Nataly Flores en junio pasado.

Ahora, a finales de año, ella cuenta que en estos meses no hubo ningún acercamiento del sector y que el subsidio por luto y sepelio lo recibieron hace dos semanas; es decir, seis meses después de la muerte de su padre. “Incluso la Ugel nos pidió dos veces los mismos documentos. No hubo ningún reconocimiento a su labor”, refiere.

El maestro Hipólito Zapata, de 59 años, fallecido un día después de Kender, hacía largas colas en el embarcadero de Nauta (Loreto) para enviar en una lancha las tareas de sus alumnos hacia la comunidad nativa de Puerto Auxilio.

Su esposa Wilma Ijuma asegura que la entrega del subsidio se dio recién hace un mes. “No nos han dado CTS, ni vacaciones truncas. Cuando pregunté en la Ugel, me dijeron que el ministerio tiene que mandar una orden para que nos paguen”.

En julio, además, el Minedu dijo que a los deudos se les brindaría soporte emocional a través del programa “Te escucho, docente”. Sin embargo, las familias de Hipólito y Kender descartan esta asistencia.

Lucio Castro refiere que desde el magisterio no se conoce casos en los que se hayan ejecutado de manera oportuna los beneficios. La demora, dice, supera los 4 meses. “Hay burocracia e insensibilidad. La Ugel lo recibe y el Minedu lo eleva al Ministerio de Economía, el cual espera que haya un conjunto de trabajadores para recién destinar el dinero en bloque. Hay normas que se emiten, pero no se cumplen”. Aún hay dolor.

Piden apoyo para hijos de los maestros

Las familias piden protección para los hijos de los maestros fallecidos. “Hay niños en la orfandad. Todos recuerdan a médicos y enfermeras, pero también hay docentes que hicieron todo por seguir trabajando. Que no se olvide la lucha del maestro del Perú profundo”, dice Nataly Flores.

El maestro Hipólito Zapata tiene 4 hijos, de los cuales 3 son menores.

El Sutep plantea que de adecúe la normativa para que las instancias descentralizadas usen su fondo de contingencia, paguen los subsidios y luego lo cubra el Minedu.

Este diario solicitó una entrevista al sector Educación, pero hasta el cierre no se concretó.

Fallecimiento de docentes por la COVID-19 en Perú.

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