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Cae en Ica banda de prestamistas que torturaba a ‘clientes’

Modalidad gota a gota. Sujetos sometían con descargas eléctricas a personas que no pagaban. La Diviac y la Fiscalía capturaron a 14 integrantes de “Los Crueles de la Palma”.

Detenidos. Los "Crueles de la Palma" fueron capturados la madrugada de ayer en Ica. Foto: composición La República
Detenidos. Los "Crueles de la Palma" fueron capturados la madrugada de ayer en Ica. Foto: composición La República
Óscar Chumpitaz

“Zarpazo”. Así se llamó la operación de la División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad (Diviac) y el Ministerio Público que permitió la captura de 14 miembros de una red de prestamistas que emplean la modalidad “gota a gota” para lograr grandes ganancias, en Ica.

Los detectives determinaron que los capturados “engordaban” diariamente un negocio con el dinero de sus clientes a los que prestaban pequeñas sumas de dinero a cambio de altos intereses que se capitalizaban constantemente.

Concierto para delinquir con fines de usura, extorsión, secuestro, lavado de activos, enriquecimiento ilícito, tortura, homicidio calificado, lesiones y coacción fueron algunos de los delitos por los que se ordenaron las detenciones de los miembros de la organización “Los Crueles de la Palma”.

Esta banda operaba desde el 2013 y era dirigida por los mellizos Gustavo y Aldo Gustavo Lloclla Jáuregui. En segunda línea estaban los dirigentes contables y, en tercera, los ejecutores coactivos y brazos de protección.

El segundo de ellos fue capturado. También Consorcia Jáuregui de Tomayquispe, Matilde Tomayquispe Jáuregui, Nilda Yerén Palomino, Rosario Gonzales Ramos, Nilton Gonzales Ramos, Alexi Farfán Huamán y otros siete miembros del clan.

Tortura con electricidad

Para ganar la confianza de sus víctimas, ofrecían préstamos desde 500 a dos mil soles con tasas de pago de 20 y 30 soles diarios. Luego les entregaban una tarjeta de cartulina denominada “control de pago diario” para el registro y marcado de los días de pago, conforme al calendario fijado.

Sin embargo, una vez realizado el préstamo a sus víctimas, les modificaban y alteraban arbitrariamente los montos de pago para luego obligarlos a asumir otras deudas de crédito hasta convertirlos en “esclavos financieros”.

Sus principales víctimas eran personas que no calificaban como clientes de entidades bancarias y/o financieras, choferes de taxis y colectivos, o pequeños comerciantes informales. Si demoraban en pagar, eran llevados contra su voluntad y a viva fuerza a uno de los inmuebles de la organización criminal, en Ica.

Ahí luego los amarraban de manos y pies en una silla y los torturaban con descargas eléctricas utilizando cables o un equipo de electroshock (con descarga eléctrica). En algunas ocasiones, las víctimas terminaron en emergencia de hospitales. En otras, no resistieron.

Tenían negocios lícitos

Asimismo, esta organización criminal ingresaba a los domicilios de sus víctimas para robarles celulares, dinero, electrodomésticos, sus autorradios, parlantes; en algunos casos, inclusive, sus vehículos ligeros con que laboraban (automóviles, triciclos y mototaxis).

Luego los revendían, acumulando así una cuantiosa cantidad de dinero en efectivo, la cual era reinvertida en el mismo negocio delictivo, así como en negocios comerciales de apariencia lícita destinados al lavado de activos, como el caso de restaurantes, cevicherías, bodegas y tiendas de ropa.

Una actividad que llegó de Colombia

Esta actividad tiene casi dos décadas de existencia y fue traída por grupos criminales de Colombia. Muchas mafias peruanas heredaron el “gota a gota” y estuvieron implicados en lavado de dinero, secuestros y asesinatos.

Y es que estos grupos prestan dinero sin garantías, a cambio de cuotas pequeñas, que luego se convierten en elevados montos diarios.