Madre supera la COVID-19 tras permanecer 42 días conectada a ventilador

La mujer abandonó el hospital Ate Vitarte y pudo reunirse con sus hijos después de casi dos meses.

Paciente agradeció al personal médico por la atención recibida. Foto: Minsa
Paciente agradeció al personal médico por la atención recibida. Foto: Minsa
Sociedad LR

Hace algunos días, el Hospital Emergencia Ate Vitarte (HEAV) del Ministerio de Salud (Minsa) dio el alta médica a una mujer de 39 años que se recuperó de la COVID-19 luego de una ardua batalla.

La enfermedad se manifestó en la señora Carmela, de 39 años de edad, a través de síntomas como fiebre, escalofríos y falta de aire. Ella acudió al Hospital Nacional Sergio Enrique Bernales, pero debido a su estado fue derivada el 29 de septiembre al HEAV, nosocomio especialista en la atención de pacientes infectados con el nuevo coronavirus.

Una vez allí, recibió tratamiento con antibióticos de alto espectro, soporte oxigenatorio a través de ventilación mecánica invasiva y una atención especializada por parte del equipo multidisciplinario de la Unidad de Cuidados Intermedios.

La doctora Sayuri Enríquez, médica especialista en Emergencias y Desastres del HEAV, señala que el panorama de la salud de la paciente no era alentador, pero su voluntad sumada a los cuidados del personal médico lograron que salga airosa.

“Como todo paciente que permanece conectado a un ventilador mecánico, su pronóstico era reservado: tenía más del 50% de los pulmones comprometidos; pero, a pesar de eso, ella demostró ser una luchadora y guerrera, logrando derrotar este virus. Este esfuerzo no es solo de nosotros, ya que gran parte de su recuperación se debe a la voluntad que tuvo de reencontrarse con los suyos. Estamos felices de verla salir de aquí”, señaló Enríquez.

La mujer permaneció en el nosocomio 49 días, 42 de ellos con ventilación asistida, pero su lucha sigue debido a las secuelas generadas por el virus. Ella deberá de continuar su recuperación en su vivienda de Carabayllo, donde la esperan sus hijos y el resto de su familia.

Antes de retirarse agradeció al personal que veló por su salud en todo este tiempo, en especial a la doctora Enríquez. “Doy gracias a Dios, porque, si no hubiera venido a este hospital, quizás hoy no estaría con vida. Estoy muy agradecida con ella por su vocación de servicio y con todo el personal que se ha preocupado por mí todo este tiempo”, rescató.