Cacerolazos y movilizaciones en forma pacífica en Cusco y Puno

En las dos ciudades del sur la jornada la lideraron los estudiantes. No hubo ningún conato de violencia. Jóvenes se protegieron de los infiltrados.

La Republica
Puno. Estudiantes se pintaron las manos de blanco.
José Víctor Salcedo,Liubomir Fernández,

La calle habló más fuerte: ¡Fuera Merino! La voz de miles de cusqueños y puneños resonó anoche en las calles durante la masiva movilización de rechazo al golpe congresal y al desletigimado gobierno de Manuel Merino.

El cuarto día de las manifestaciones convocó en Cusco a jóvenes, estudiantes universitarios, activistas, campesinos, catedráticos y algunos políticos locales. Todo empezó a las 17.30 horas en la plazoleta Limacpampa Grande. De allí la multitud recorrió la avenidas de los distritos de Wanchaq y Cusco.

A su paso eran aplaudidos y algunas madres acompañaron con sendos cacerolazos. Se puede destacar la presencia del colectivo “Perú te quiero diferente” que empezó con la convocatoria a través de su cuenta en Facebook. Su activismo empezó en contra del Congreso cuando no aprobaba las reformas políticas. Otro grupo importante y que dio fuerza a la marcha fue la Federación Universitaria del Cusco (Fuc), que está integrado por los alumnos de la Unsaac.

Juventud puneña

Noelia Flores (20) dejó sus clases de Ingeniería Civil para reunirse con sus compañeras de grupo virtual “Las Locas”. No podía dejar de faltar porque las más de 20 integrantes habían asumido el compromiso de protestar por una nueva Constitución, cierre del Congreso y renuncia del presidente de facto Manuel Merino. Al igual que Noelia, que cursa el cuatro semestre en la Universidad Nacional del Altiplano, cientos de jóvenes de su generación fueron protagonistas de la marcha por una nueva Carta Magna. La concentración tuvo lugar en el parque El Pino en pleno centro de la ciudad. La mayoría de jóvenes llegó con las manos pintadas. Este era un distintivo para identificarse entre todos los que se había auto convocado por redes sociales. Pero además era un código para identificar a los infiltrados en caso de violencia.