Cómo no caer en depresión y ansiedad por el aislamiento social

Wilder Pari

En pandemia, el inevitable distanciamiento social, impacta la salud mental.
En pandemia, el inevitable distanciamiento social, impacta la salud mental.

Efectos. Luego de 7 meses de pandemia, la sociedad muestra un desgaste mental. Especialistas recomiendan mantener el vínculo con otras personas, hacer deporte, dormir bien, ser altruista.

“El coronavirus ataca lo mejor de nosotros, que es la capacidad de vincularnos, de abrazarnos y lo usa en nuestra contra”, sentencia el neurocientífico argentino Facundo Manes en una de las charlas del Hay Festival Arequipa. El especialista recuerda que las personas son seres sociales y parte de su éxito evolutivo depende de su capacidad de relacionarse con el entorno. En pandemia, el inevitable distanciamiento social, impacta la salud mental, pero hay que adaptarse sin perder el relacionamiento social.

“Debe haber distanciamiento físico, no distanciamiento emocional”, remarca el decano del Colegio de Psicólogos de Arequipa, Carlos Solís. Sugiere preocuparse por la salud de familiares y amigos, darles una llamada, para que sepan que no están solos. Hacer acciones positivas como el altruismo: beneficia al ayudado y en el cerebro del altruista hay una sensación de recompensa.

La coordinadora de Salud Mental de la Red Arequipa Caylloma, Edith Lima, sugiere mantener la conexión emocional. Si bien una videollamada no es equivalente al trato cara a cara, ayuda a no perder contacto social . “Hay que buscar formas de manifestar ese calor humano”, dice.

Manes advierte que la sensación de soledad es una alerta biológica del cuerpo, que nos recuerda que somos seres de comunidad. Esta soledad no es sinónimo de vivir solo, sino de sentirse aislado o abandonado. Sin atención, esto puede derivar en trastornos como ansiedad o depresión. El fenómeno es global, una emergencia sanitaria paralela al coronavirus.

Problema de salud global

Luego de 7 meses de emergencia sanitaria en el país, se evidencia un impacto. El miedo ante un virus mortal y la adaptación a nuevas medidas, generaron desgaste. Hace poco, el Ministerio de Salud indicó que 7 de cada 10 peruanos sufrieron algún tipo de ansiedad, mientras que 28% tuvo una manera de trastorno depresivo. Solís refiere que la cifra también se reflejó en Arequipa.

La ansiedad se manifiesta con taquicardias, insomnio, sudoración, incertidumbre, temor, pánico etc. Incluso genera la sensación de falta de aire, que en pandemia, por algunas personas fue confundida como síntomas del coronavirus, señala Solís. Mientras que la depresión tiene signos como el desgano de vivir el día a día.

Solís enfatiza que estos trastornos deben ser tratados con un especialista. Pero el sistema de salud nacional no está preparado para atender la demanda.

La coordinadora de Salud Mental de la Red Arequipa Caylloma, Edith Lima, informa que hay un incremento de pacientes que requieren una consulta psicológica. Si antes de la pandemia los pacientes tenían que esperar una semana para la cita, ahora aguardan hasta tres semanas. Ellos tendrían que buscar otros canales, como EsSalud o particulares. También hay iniciativas gratuitas de la sociedad civil. Hasta fines de octubre, el Colegio de Psicólogos habilitó líneas para consejería. En noviembre se darán un respiro, pues prevén que en diciembre pueda incrementarse el requerimiento ante una eventual segunda ola del virus.

Prepararse para un largo proceso

Solís señala que el peor error es pensar que la pandemia terminó. “Esto va a durar, esto va para largo”, indicó Manes. Por tanto, las personas deben buscar formas de adaptarse para no sufrir el deterioro de salud mental. Añadió que la ansiedad y la depresión no tratadas, pueden convertirse en crónicas, lo que repercutiría en una sociedad enferma y menos productiva.

El trabajo está en dos frentes, el preventivo que corresponde a las personas y el tratamiento clínico, que es tarea estatal.

Recomendaciones para sobrellevar el aislamiento

La principal recomendación de los especialistas para reducir el impacto mental, es mantenerse conectados socialmente, usando la tecnología.

Hay otras sugerencias, como hacer ejercicio, aunque sea en espacios reducidos. “Es el mejor antidepresivo natural que hay”, señala Mane. Solís no descarta algunas caminatas breves en la calle, siempre con los debidos protocolos de distanciamiento y bioseguridad.

Lima propone desarrollar alguna actividad personal que ocupe el tiempo. Dormir las 8 horas también ayuda.

Manes añade consumir solo media hora de noticias de la pandemia (de fuentes confiables), así como una buena alimentación. También ser autocompasivo.