Piura: ambulantes y fiscalizadores ediles se enfrentan en mercado La Parada de Talara

Yoyse  Machuca

@larepublica_pe

02 Nov 2020 | 8:32 h
Funcionario edil Carlos Briceño exhortó a comerciantes a ser reubicados en el estadio de Talara. Foto: Difusión.
Funcionario edil Carlos Briceño exhortó a comerciantes a ser reubicados en el estadio de Talara. Foto: Difusión.

Comerciantes informales se oponen a ser reubicados en el mercado temporal del Estadio Campeonísimo.

Un nuevo enfrentamiento entre ambulantes y funcionarios municipales se registró la mañana del sábado 31 de octubre en el mercado La Parada, durante las labores de recuperación de espacios públicos que promueve la Municipalidad Provincial de Talara, región Piura. Policía, Serenazgo y agentes de Fiscalización edil intervinieron a fin de que el hecho no llegue a mayores.

Desde tempranas horas, el personal de Fiscalización y de Seguridad Ciudadana se apostó en el sector conocido como La Canaleta —ubicado en el espacio público colindante al centro de abasto La Parada—, donde los fines de semana numerosos comerciantes informales acostumbran instalarse para vender todo tipo de mercadería, sobre todo ropa y calzado.

Sin embargo, la presencia de los municipales tuvo como respuesta la violenta reacción de los comerciantes, quienes no aceptaron ser traslados al mercado temporal del Estadio Campeonísimo, donde la comuna provincial les brinda facilidades para su instalación con todas las medidas de bioseguridad para evitar la propagación de la COVID-19; debido a que, en este sector, los fines de semana son de mayor venta.

Al lugar llegó el subgerente del área de Fiscalización municipal, Carlos Briceño, quien en compañía de un grupo de serenos y de fiscalizadores, exhortó a los informales a desocupar el espacio público e invitó a que se desplacen hacia el Estadio Campeonísimo.

Los comerciantes, con documento de identidad en mano y megáfonos, comenzaron a agredir verbalmente al funcionario edil. Ante ello, tuvieron que intervenir algunos agentes policiales, a fin de evitar que el hecho tenga mayores consecuencias.

Una vez tranquilizado el ambiente, el lugar quedó en custodia de un grupo de serenos, fiscalizadores municipales y algunos agentes policiales.